Es extraño que en México hablar este tipo de temas últimamente es un sinónimo de meditación. El tener la idea correcta de cómo expresarse entre el respeto y la objetividad se ha vuelto ya una obligación. Antes, podía uno decir cualquier cosa, cualquier idea, y pasaba sin transcendencia de una plática normal. Ahora, es necesario tener cuidado sobre los comentarios que se efectúan, por que puede ser uno tachado de vende patrias, vendido, pejezombie, o en el peor de los casos amante de televisa y sus programas. Y dicho sea esto, créame, después de más de 2 días y 1 hora de dar de vueltas a las ideas en mi cabeza decidí empezar a escribir esperando no tocar ninguna fibra sensible, ninguna fibra política, ninguna fibra social.
Hace algunos días, la tan esperada sesión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dio su fallo fulminante: Enrique Peña Nieto, es el nuevo presidente de México. Para algunos, esta noticia se volvió la confirmación de una victoria ya asegurada, y para muchos mas, fue la expresión mas burda del robo a una democracia en pañales que espera ansiosamente crecer de manera exponencial. Dicha golpeada democracia se encuentra detenida por un espasmo electorero que impide de muchas formas una credibilidad que pueda comprarse, demostrando que en México la elección de nuestros mandatarios en una combinación tan colorida como el Circo Du Solei, pero con un léxico tan florido como la mecánica popular.
Y es que el famoso “sufragio efectivo no reelección” sigue perdiendo su brillo inicial. Los cotos de poder enquistados en la cima de nuestro aparato burocrático han “transformado” esta frase poco a poco, hasta convertirla en un “sufragio efectivo, gane quien pague”. Y es que desde antes de Vicente Fox existen “sospechas” de dinero externo engordando las campañas de los candidatos, facilitando la compra de votos desde izquierda a derecha, siendo el PRIAN el mas atacado y el PRD y compañía el menos enjuiciado por este tipo de practicas. Soriana, Telmex, Televisa, Tv Azteca, ¡vaya!, hasta la señora de los churros de la esquina de la casa le entraba al jelengue de un servicio, un voto por una moderada ayuda que va, desde la exención de impuestos, hasta una lonita para tapar el sol. Y es hasta este punto y seguido donde tenemos que preguntarnos si nuestra famosa democracia es en si un sistema de elección libre o un sistema de cambaceo; pues las compras de pánico en Soriana y las empresas amigas de Andrés Manuel, son el claro ejemplo de que el dinero que aporta el gobierno ya no es suficiente para dar dadivas a una población ansiosa de resultados, pero que se vende al mejor postor. Esa misma sociedad árida, hambrienta, y desdibujada que ve como se destroza el país entre un presidente electo que dista mucho de credibilidad y grupos inconformes que “pelean” por un mejor país, pero que sus actos distan mucho de ser lo que necesitamos.
Vivimos en un país donde siempre la decisión de muchos queda en las manos de solo unos pocos. Siempre hay pruebas, pero nunca nada contundente. La falta de justicia electorera viene de lo contundente de la victoria, o la falta de una izquierda organizada que mantenga un frente unido con pruebas más fehacientes que simples videos y una voluntad inquebrantable.
Y es que la Democracia es un acto muy sencillo, en ocasiones, un acto de fe. Una fe que en nuestro país se ha vuelto nula, que se ha desvanecido en campañas interminables de despilfarro y falsas promesas, donde los puntos de vista siempre serán aplicables a muchas realidades y los ideales siempre tendrán un mejor postor con un reclamo del pueblo que es sustentado. La falta de respuestas de todos los gobiernos, tanto panistas como priistas han llevado a todos a una debacle ideológica bastante peculiar y que trataron de mantener a flote con una izquierda sin rumbo, liderada por un cabalístico y desquiciante Andrés Manuel que aun no se ha hecho la pregunta del porque perdió; si por no tener votos o por incentivar a un bombardeo patológico de información a un pueblo que adora la camorra pero que olvida muy fácil.
El PRI regresara de nuevo con sus Fidel Herrera, sus gobers Preciosos, Los Salinas, los Zedillo, los Hank Ron, y que han manchado el país de terror y caos, con la sombra de la inseguridad en las espaldas y una probable negociación en lo “oscurito”, con la impunidad que a los gobiernos del tricolor caracteriza, y donde movimientos como #yosoy132 ven la oportunidad de clavar sus dientes ideológicos, volviéndose así el mercenario de la razón que son y haciendo suya una la lucha civil con una conciencia ciudadana que aun no acaba de calar en el sociedad y que los mantiene muy cerca de la clandestinidad.
México reclama fuerte, pero lamentablemente sus reclamos no son escuchados por nadie. Muchos hablan de lucha, muchos hablan de que tienen que caer a como dé lugar de la silla, sin embargo, ni esas personas que apoyan una lucha armada se han preguntado la de los 6400: ¿A quién colocaremos cuando eso llegase a suceder?, ¿a un hombre desquiciado de poder? ( muy a pesar de sus discursos baratos de que los soñadores son considerados locos y etc. ),¿a un cumulo de personas que no encuentran aun un mando especifico?, ¿O a quien?¿puedo preguntar?
Es cierto, el PRI gano, pero creo que para ser mas objetivos en estas elecciones perdió otro poco de la nula credibilidad que ya tenía y que apuntalados con la negociación fría y sin sentido que tuvo con el PAN, regresó al poder, en digamos, una lavada de mano sencilla al “favor” que se le hizo con el alicaído Vicente Fox.
México debe transcender a una democracia útil, pero no con marchas y boicots que solamente entorpecen nuestro andar diario y mantienen nuestra vida más colapsada de lo que ya es, sino con verdaderas propuestas de cambio, poca presencia en los mítines, nula participación de ningún gobierno, de ningún nivel a favor de ningún candidato. Pero tristemente señor lector, todas estas peticiones son parte de una utopía que aun se encuentra en pañales llamada Democracia Mexicana. Porque cada seis años, los mexicanos nos quedamos con esa espinita pegada en el zapato, quedando de nuevo con la idea de un robo y un domingo desperdiciado.
Hasta la próxima

Deja un comentario