La evolución de cada una de las diferentes formas del entretenimiento se vuelven más apabullantes cada día. Lejano se veía el día en que la industria del celuloide se valiera de tecnologías que nos pudieran envolver de una forma tan real con lo que sucede en la pantalla en nuestros días, y en este sentido, las películas se han vuelto socialmente un referente de cada generación, desde el cine mudo hasta llegar las mágicas notas tecnológicas de nuestros tiempos.
La mal llamada generación “X” ha vivido muchos de esos momentos, que van desde el promisorio, enigmático y lucrativo mundo de una galaxia muy lejana, hasta el trepidante mundo de metal de los Transformes; sin dejar de lado a los superhéroes y demás personajes, mundos y sistemas que se me pueden olvidar y que nos han regalado horas y horas de entretenimiento que (para los fanáticos del genero) serán memorables.
En este contexto, no podemos hablar del nuevo cine de ciencia ficción sin hablar de una película que marco un antes y un después, que se ha vuelto un hito y un referente en cualquier apartado que podamos encontrar: The Matrix (Wachowski, 1999).
Probablemente para muchos, la película solamente es un cumulo de efectos especiales ante una trama fría y sin sentido y que distribuida en una trilogía sin consecuencias pudo ser desglosada en tres horas de película. Sin embargo, la saga de Matrix va más allá de cualquier tipo de película de ciencia ficción.
El retrato de la dependencia del ser humano a las maquinas se vuelve a cada momento mas obsesiva y patológica. Las máquinas tomaron ventaja de la insulsa mente del ser humano que no pudo visualizar el futuro, deteniendo su avance de la única forma que sabe hacerlo: Destruyendo todo a su entorno.

El monólogo entre el Agente Smith (un programa dedicado a encontrar y destruir a todos los elementos liberados dentro de la Matrix, con la precisión característica de cualquier máquina) con Morpheus, Capitán del Nabucodonosor, (más que un líder fuera de la realidad virtual, es un pastor que mantiene la esperanza ante toda adversidad) retrata a la perfección la “cualidad” e la raza humana a la autodestrucción.
En dicha conversación, Smith le exige a Morpheus los códigos de seguridad de Zión, la última ciudad humana, el último bastión donde las máquinas no tienen acceso, y así poder liberarse de todo lo que existe dentro de esa realidad alternativa que lo asquea. El punto culminante del monólogo da la mejor descripción del humano:
…“Ustedes, los humanos, tienen un patrón característico que solo tiene otro organismo en particular: El virus. Su mecanismo es parecido. Llegan a una zona, consumen y destruyen todos los recursos a su alrededor, y cuando no encuentran más que destruir, se mueven a otro espacio, dejando caos y desolación a su paso”…
Explicando de manera ideal, los cortos animados de Animatrix, donde la capacidad autodestructiva del hombre mantiene sorprendido al televidente al paso de los trazos, y que enlaza muchos de los cabos sueltos que en la película se plantean; como la creación de la ciudad de las máquinas, la decisión de los humanos de destruir el cielo y la necesidad de los miembros de la Matrix de liberarse del yugo de las máquinas.
Hasta aquí, a grandes rasgos donde podría ser toda la trama de la película, que a pesar de la poca veracidad que puede tener su argumento tiene indicios filosóficos más interesantes de lo que parecen.

El hombre ya pensaba en su “Matrix” de una forma mas rustica que la presentada por el dúo al frente del film. Platón en su “Alegoría de la Caverna” toco por primera vez el tema de la sensibilidad de una mente cautiva ante lo tangible de un mundo cruel que se encuentra en el exterior.
En dicha caverna, un grupo de esclavos trabajan de sol a sol basando su felicidad en las proyecciones de sombras en la pared, que les proporcionaban un hábitat sensible, tranquilo, sin estrés. Al escapar un esclavo, y darse cuenta de que la mentira en la que vivían mantenía prisionera a su mente, decide regresar y liberar a sus compañeros, volviéndose preso del desdén por parte de los mismos hasta llevarlo a la muerte por el intento de liberarlos, situándonos en la paradigma actual donde la brutal ola de tecnología que nos ataca es apabullante (internet, redes sociales, smartphones, tablets, gadgets) nos mantienen en una “convivencia” constante y en una caverna oscura de informalidad.
Paradójicamente en ese mundo tecnológico y calculador, donde la batalla por abandonar o quedarse en un ambiente cómodo se recrudece, y al no encontrar ningún tipo de balance a la ecuación, se asoma uno de los elementos más controversiales de todos los tiempos: “El hombre y la fe”.

Morpheus, invita a Neo a un mundo sin sentido, donde una pequeña píldora era la diferencia entre la realidad y la mentira, y que de una forma muy elegante y ambigua hacen la perfecta citación de la obra de Lewis Carol. Morpheus cree ciegamente en la existencia de un elegido, una persona perdida en la Matrix, que les dará la vida que todos “anhelan”: Su libertad. La analogía de este argumento de la película se asemeja mucho a las creencias de muchas religiones, donde la venida de un salvador los liberara de los males que se ciernen sobre el alma, mientras pelea con su némesis natural; un ente venido del otro lado de las ambiciones de los humanos, un ente frio y calculador, interpretado magistralmente por Hugo Weaving en el papel de Smith.
Dichos hijos de la luz y la oscuridad son “creados” y guiados por distintas fuerzas supremas. El Oráculo, ente superior que tiene todas las respuestas a un sin numero de preguntas que al final la única respuesta siempre será la que uno escoja, y donde existe de nuevo esa fascinante atracción entre el sentir y lo lógico, donde el libre albedrio sigue siendo lo que marca o no los destinos de cada persona. Este personaje fue creado donde el enorme cálculo de las computadoras no podía gobernar: la voluntad y el deseo de seguir mas allá de tus instintos, mas allá que simples formulas prefabricadas.
Mientras tanto, el Arquitecto, el creador de la Matrix, la parte lógica y fría sigue viendo a los seres humanos como una fuente de poder, la fuente de toda su riqueza, equiparable a nuestro razonamiento, a ese pequeño titubeo que sentimos al querer tomar una decisión por el sentimiento, más que por las consecuencias de los actos. El arquitecto funge como la parte pensante, la parte sin sentimientos que en ocasiones nos debe regir.
En Matrix Recargado (o Reloaded como según sus gustos de idioma), el arquitecto explica a Neo que han eliminado Zion, de forma efectiva, en base a la ecuación matemática sin errores que proviene de la mentalidad simple de los humanos, y que se han vuelto muy efectivos en hacerlo. Neo el séptimo “Salvador” altera la formula de forma inexplicable y da inicio a una batalla épica entre la precisión de las máquinas y el inquietante y siempre traicionero sentimiento humano.
En Matrix Revoluciones, la triada por fin se completa, el ciclo termina, y como tal, con un derrotado Neo y una esperanza resquebrajada llega la inevitable pregunta: ¿Deseo ser despertado?.
Los elementos en la pantalla se vuelven oscuros, y mientras la esperanza humana desciende, la siempre efectiva ecuación comienza a tomar forma.
![MITO DE LA CAVERNA[1]](https://permanenciasvoluntarias.com/wp-content/uploads/2013/01/mito-de-la-caverna1.jpg?w=240&h=210)
Neo ya no es el elegido, y ahora depende del frágil sentimiento que aún sienten algunos por sus dotes. Smith ha decidido eliminar todo lo que aborrece, y cual animal rabioso, comienza a dispersarse a través de toda la Matrix de forma incontrolada. Las máquinas lo saben, pero lo que sucede se ha salido de toda lógica. El Oráculo ha perdido toda credibilidad, y personajes como Niobe toman parte fundamental en la historia.
El punto de vista de los directores se sigue manteniendo intacta: La paradoja de la deidad sobre el conocimiento, que por la temática mercadotécnica del film tendría que ser al revés.
La batalla por Zion es trepidante, desde el discurso de Mifune a sus huestes, hasta el ultimo esfuerzo en batalla de la raza humana mantiene al borde del asiento al espectador, con una sensación que baja por su espalda una y otra vez. “Neo I believe” dice el joven antes de darle esperanza a la raza humana que se encuentra contra las cuerdas.
Neo decide darle punto final a esta historia y decide ir a la ciudad de las máquinas, en un desesperado intento por ponerle fin a su inevitable exterminio, y en complicidad con el Cerebro maestro entra por ultima vez a la Matrix, desarrollando la batalla mas tediosa, pero a la vez mas emocionante que el espectador puede apreciar. Aquí es donde la película toca de nuevo otro punto fundamental en todo ser humano: El sacrificio.
Si bien la película gira alrededor de maquinas y batallas espectaculares, se toma el tiempo para tocar los ideales de cada persona y preguntarse que tanto esta preparado para hacer mas cosas por nuestro prójimo. Neo decide pelear hasta el punto de fusionarse con Smith, su némesis, su contraparte, y así eliminarlo desde su interior en una salvación automática de Zion y una reestructuración de la Matrix hasta su punto de reboot. Es aquí donde, todas las interrogantes se resuelven. La pequeña Sati, que es la representación del amor que pueden sentir las maquinas y que habla de su constante evolución hacia nuevos horizontes, aparece de la nada, propiciada por la reprogramación de la realidad virtual, mientras El Arquitecto camina hacia el Oráculo y le recrimina el por que ha jugado con las variables, por que ha permitido llegar al humano a una nueva era. El Oráculo afirma que es necesario hacerlo y le exige al Arquitecto dejar libres a las mentes que deseen hacerlo, siendo la respuesta un tajante: “¿Que crees que soy?, un humano”. Seraph su inseparable guardaespaldas le pregunta al Oráculo: “¿tu siempre lo supiste?” ella sonríe y contesta con la sonrisa en el rostro, que me atrevo a decir, contagio a la mayoría del publico: “No, pero yo creía, siempre creí”
Matrix ha pasado a la historia como una película innovadora en todos los sentidos. La historia es fascinante, en un mundo hermético que nos mantiene al borde de la duda. Los efectos especiales son sublimes y las dinámicas de persecución son trepidantes donde siempre, los sentimientos humanos, buenos o malos, serán cuestionados en cualquier forma. Matrix se hizo de una manera no pensada, no dirigida a ninguna religión, solamente fue la expresión de perseverancia ante una fe quebrantada, donde todos y cada de nuestras variables tienen que ser calculables y siempre dándoles un toque de corazón.
Todos hemos sentido en algún momento que llegamos a algún lugar y que ya hemos vivido ese momento, ese pequeño segundo que nos invade de dudas y es ahí, donde todos nos preguntamos, si nuestra realidad es nuestra realidad, o solos somos parte de un mundo que no estamos viviendo.
Hasta la próxima.



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