Hace unas semanas se escribió un nuevo capítulo en este enorme libro de irregularidades que existe en nuestro país. El 27 de Abril del 2013 una joven llego a un restaurante del Distrito Federal con la firme intención de departir (como ella lo argumenta después) con unos amigos. El protocolo era sencillo (como lo es en todos los restaurantes de esa zona), esperar a la hora de tu reservación, o en su defecto, si no la tienes, esperar el tiempo necesario para que sea asignada la mesa para los comensales. Usted como yo, simples ciudadanos mexicanos, hemos vivido este tipo de procedimientos y como buenos mexicanos, esperamos tranquilamente, si no es asignada nuestra mesa en el tiempo estipulado, tomamos una simple decisión, después de una disyuntiva: Irnos o seguir esperando.
A las 10 de la noche, al serle asignada por fin una mesa, la hija del titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) Andrea Benítez, se molesto por lugar que tenía su mesa. La joven, tomo su teléfono celular y amenazando de forma escandalosa le grito a la Gerente del lugar “ que no sabía quien era ella” negociando con alguien el cese de las operaciones del restaurante. Minutos después, funcionarios de dicha procuraduría se presentaron en el lugar cumpliendo con las ordenes giradas. Pero…¿esperen? ¿Giradas por quien?…¡Cierto!… la HIJA del titular de la PROFECO.
De inmediato mediante las redes sociales cobraron la factura a un gobierno que comienza a tener las mismas características que el viejo PRI. La joven realizó un operativo en solamente unos minutos, en el acto mas estúpido y prepotente que ya costo la cabeza de su padre como el titular de dicha procuraduría.
Como sociedad mexicana, ya nada nos sorprende, y aunque nuestro nivel de sorpresa a cada momento sube una raya mas en su escala, siempre nos queda ese escozor macabro de lo que sucede en las alturas demagógicas de los gobiernos (de todo partido político). La procuración de justicia ( en cualquier sentido) debe ser llevaba a cabo en base a una investigación, logística, partes involucradas y resoluciones de tribunales que a eso se dedican, a velar por nuestros intereses ciudadanos; no a los berrinches pendejos de una persona que, dicho sea de paso, no tiene absolutamente ningún tipo específico en el organigrama institucional.
Como de costumbre, la noticia comenzó a golpear nuestras mentes. La creación icónica de Lady PROFECO transitó vorazmente en las redes sociales y la vida “profesional” de Humberto Benítez pendía de un hilo. El gobierno intentó revertir el oso que cometió la hija de Benítez, con una fría rueda de prensa y un insípido Tuit de la implicada (Probablemente eso le sirvió a la hija de Peña Nieto, pero algo que no ha aprendido el gobierno federal es que ya no se pueden arreglar las tonterías de sus hijos a punta de pajaritos). Francamente pensé que el titular de la PROFECO tendría un poco de madre y renunciaría a su cargo, pero no fue así, dejando en el aire (otra vez) la credibilidad de un gobierno que se tambalea ante las fallas constantes del presidente y su gente.
¿Qué lectura podemos darle a esta situación como sociedad?
Es increíble y atemorizante pensar en el uso de la ley como un instrumento visceral, y peor aun, de la hija del jefe.
Los funcionarios que hicieron efectivo el “operativo” también fueron cesados, en un acto de injusticia pura, aunque fundamentada. Cuantos de nosotros no hemos trabajado en alguna ocasión para gobierno o particular, donde las personas ajenas la oficina llegan con instrucciones nebulosas que “deben” ser acatadas y que si no lo son, podemos ser castigados o hasta perder nuestro trabajo. Es aquí donde viene la gran interrogante, ¿Debemos cumplir con lo que éticamente esta establecido en nuestras mentes? O ¿Debemos cometer actos fuera de la ley por cuidar nuestro empleo?
La vida de muchas personas cambió a raíz de la estupidez de una joven, que carece completamente de un gramo de educación y de sentido común. Probablemente ella lo hizo en un arranque de molestia, pero, ¿Cuántas veces lo había hecho ya con anterioridad?
Humberto Benítez ha sido removido de su cargo y ¿su hija?. De acuerdo al Código Penal Federal en el Capitulo VII, artículo 250 dice:
Se sancionará con prisión de uno a seis años y multa de 100 a 300 días a quien:
Sin ser funcionario publico, se atribuya ese carácter y ejerza alguna de las funciones de tal;
En ningún lado, dice que por que su papá ya fue removido del cargo ella se perdonara de tal falta, ¿o si?, demagogia pura y total en la remoción de Benítez, que aun no soluciona nada, ni devuelve el empleo a los funcionarios que aunque fuera de contexto, solo hicieron su trabajo.
De nuevo atole con el dedo a una sociedad que lentamente se estar hartando de muchas de las cosas que antes se hacían en la oscuridad y que hoy, gracias a las redes sociales salen a la luz, pero que se pierden de nuevo en este mar de impunidad en el que estamos, este mar de olvido, este mar llamado Política Mexicana, por que no nos sorprendamos que el día de mañana Humberto Benítez es nombrado embajador de México en Groenlandia, para enfriar todo, siendo, que a la que debe enfriar el señor Benítez es la boca estúpida y mente pendeja de su hija.
Siempre insistiré, el gran problema de nuestro país no llegan a ser las reformas, partidos políticos, presidentes pendejos, funcionarios corruptos; el gran problema de nuestro país, siempre será nuestra actitud.
Hasta la próxima

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