Juraron protegernos, guiarnos, soportarnos ante el dolor. Un médico en muchas ocasiones se vuelve un ángel ante los embates del dolor y la desesperación. En sus conocimientos, tienen la solución a cada uno de los padecimientos que vivimos a diario, y en nuestra salud, parte del pago bien recibido.
Hoy celebramos a esos seres que entregan todo para conservar la vida. Hoy celebramos a nuestros médicos, esos hombres y mujeres que decidieron ser las manos de Dios en la tierra.
¡Felicidades!

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