Esta investigación, cuyos resultados se han presentado en un congreso internacional de la European Respiratory Society (Sociedad Respiratoria Europea) celebrado en la ciudad alemana de Múnich, es la primera realizada sobre individuos humanos en la cual se analiza el vínculo entre el hábito de fumar de un padre antes de la concepción y el riesgo de que su bebé sufra asma. Este hallazgo se suma a la creciente cantidad de evidencias aportadas por estudios hechos con animales y que sugieren que la exposición del padre al tabaco antes de la concepción puede perjudicar la salud de sus hijos.
El equipo de la Dra. Cecile Svanes, de la Universidad de Bergen en Noruega, analizó el alcance del hábito de fumar en más de 13.000 hombres y mujeres mediante un cuestionario. Los investigadores estudiaron el vínculo con el tabaco tanto en madres como en padres, analizando la cantidad de años que una persona había fumado antes de concebir a su bebé, la incidencia de asma en los niños y si el padre había dejado de fumar antes de la concepción del bebé.
Los resultados han mostrado que el asma no alérgico (sin alergia al polen) era significativamente más frecuente en aquellos niños cuyo padre había fumado antes de concebirlos. Este riesgo de padecer asma aumentaba si el padre había fumado desde antes de cumplir 15 años de edad, y este riesgo crecía conforme aumentaba el tiempo en que había estado fumando de manera habitual. Los investigadores no observaron vínculo alguno entre el asma de un niño y el hábito de fumar de su madre antes de concebirlo.

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