En nuestro país, una tradición después de las fiestas decembrinas y que marcan el punto cúlmine de ellas son «Los Reyes Magos». Principalmente, esa ilusión rádica en la llegada de cientos y cientos de juguetes en todas las casas del país, que adornan el árbol y dibujan sonrisas en los corazones de los pequeños. Sin embargo, año con año, los tres peregrinos de medio oriente se encuentran cada vez más abatidos por las crisis economicas del mercado, mermando, y sobre todo, practicando las matemáticas fundamentales desde agosto o septiembre en ocasiones con resultados no tan positivos. Los tres Reyes Magos, se deben convertir en una obligación (fuera de lo monetario) para mantener un poco las esperanzas de los pequeños de que existe un mundo mágico que tanta falta les hace. No permitamos que esa magia desaparezca, tratemos de hacerla cada año más grande, hasta que ya no se pueda más.
Porqué todos, aun; sonreímos un poco al ver esos regalos en la base del árbol, recordando ese momento infantil donde los veíamos y creíamos en la mágia de que algo allá arriba nos escuchaba.
¡Feliz día de Reyes!


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