La violencia, de cualquier forma, de cualquier persona, por cualquier motivo, siempre será enjuiciable y detestable. El ataque a la revista francesa Hebdo a convulsionado a la opinión pública por la razón del ataque, y sobre todo, el resultado colateral del mismo. Bien lo decía mi abuela: “Hablar de religión con alguien, es como querer convencer a una piedra de que es árbol”, jamás en ninguna de las expresiones que tengamos, y más allá de la famosa libertad de expresión, se debe denostar las creencias de alguien, no tanto porqué la religión sea intocable, sino porqué no sabemos que tan sensibles pueden ser las fibras que tocamos en una mente (musulmana o no) que puede estar trastornada.
En nuestro país, la muerte de periodistas y colaboradores de la prensa es algo tan común que nos ha hecho un poco inmunes a las noticias de un ataque de este estilo sea motivo, sin embargo, nos mostramos (como siempre) un poco más indignados por lo que sucede afuera del ruedo, que lo que sucede dentro de él. Es evidente que la libertad expresión ya se ha visto truncada por ideas radicales que manchan los principios de una creencia y mancillan a los que creen en ella de forma leal, sin apasionamientos.
La lección aprendida también en este estúpido ataque es, que si ejercemos la libertad de expresión de una forma cruenta, los resultados pueden ser peores. Los gráficos de Hebdo no eran los más interesante, pero tampoco eran los más agresivos. Tenemos que aprender a ver el arte más allá de la expresión innata, y colocar nuestro morbo de lado, para observar más allá de los trazos. No podemos colocar está muerte como un ataque a la libertad de expresión, pues a todas luces, se encontraba mal ubicada, y sobre todo, “protegida” por el derecho fundamental de esa libertad mal entendida en ocasiones.
Se lamentan las mueres de tres personas. Si. talentosas; pero debemos lamentar más, que nuestra sociedad cada día es más intolerante y poco a poco, nos convertimos en chacales deseosos de sangre y muerte que en humanos pensantes y gestionantes.
Hasta la próxima.


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