La cultura se ha convertido en nuestro tiempo en una especie en peligro de extinción. Los espacios de expresión y convivencia entre artistas y público son cada vez más escasos, y por lo tanto lentamente olvidados favoreciendo a que los cambios digitales forcen a mutar las expresiones artísticas, relegando el contacto físico al mínimo en un ambiente de informalidad obligada.
Xalapa, Veracruz; ciudad que amo y admiro desde hace 34 años, se encuentra en un punto de inflexión interesante donde la política sigue haciendo de las suyas de forma mordaz y sin sentido. Hay Festival, un festival internacional de Cultura, artes y expresión literaria, apostó desde el 2012, por nuestra ciudad como parte de una cartelera donde se encuentran ciudades como Budapest, Segovia, Cartagena, Beirut, Bogotá y Kells entre otros, en un crisol tan grande, como la cultura misma y sobre todo, una oportunidad excepcional de pocisionamiento internacional, con artistas, autores, compositores, cantantes y demás, que venían gustosos a nuestra ciudad, llenando a nuestra capital de un gran orgullo.
Siempre orgullosa de ser llamada la Atenas Veracruzana, Xalapa ha tenido generaciones y generaciones de jóvenes talentosos entre sus venas, y por ser también una ciudad netamente llena de estudiantes, los espacios artísticos se vuelven imperativos, para que la cultura sea tan presente como el oxígeno. Sin embargo, lamentablemente para nuestros jóvenes, nuestro estado, nuestro México, nuestra realidad y la situación de nuestra mente no es tan sencilla como aparenta.
La lamentable muerte de periodistas en el territorio veracruzano, ya se ha convertido en una fatídica y mala costumbre en nuestra realidad. La muerte del periodista Moisés Sánchez, ha llevado a lo largo y ancho de Veracruz, un mensaje de muerte y destrucción de la libertad de expresión; que si bien en ocasiones es mal utilizada, no debe ser un pretexto suficiente para privar de la vida a cualquier persona.
Vivimos presos. Vivimos secuestrados. Vivimos con terror.
El Hay Festival era precisamente el espacio ideal para llegar a todo el mundo y alzar la voz ante la realidad de nuestro país. Si bien la letra nunca será rival para una bala. Su conjunto al parecer si se ha convertido en una amenaza para la vida de algunas personas que están fuera de la ley, y en esa dinámica también tendemos como sociedad a ser cómplices de lo que sucede; decidimos (y hablo en plural por mero protocolo, no por convicción) cancelar el único espacio donde se puede luchar palmo a palmo desde la trinchera de muchos, ante el terror de pocos.
Hay Festival se fue de nuestra ciudad sin un argumento aparente, solamente, como siempre, por un sentimiento ramplón de una minoría que prefirió callar y manifestarse contra algo de la forma más absurda posible, y decidieron cancelar un proyecto interesante que combatir la violencia con lo único que podemos aportar como sociedad: Argumentos.
En el estado seguirán existiendo muertes de periodistas, aun con el Hay Festival cancelado.
En el estado seguirá existiendo impunidad, aun con el Hay Festival cancelado.
En el estado, seguirá triunfando la injusticia por qué decidimos cancelar el único foro donde podemos alzar la voz y decirle a esa realidad: ¡Seguimos luchando!
Lamentable decisión. Lamentable destino. Lamentable forma de combatir una barbarie.
Hasta la próxima.


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