Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, Michoacán y Estado de México
Luz tenue, humedad, viento sosegado, bosques de abetos y oyameles. Eso llegan buscando cada año las mariposas monarca. Son las peregrinas anaranjadas que vienen de lejos, y se instalan exhaustas. En su viaje reside la continuidad de su especie, lo saben, llevan tatuado ese conocimiento en las alas y en las líneas negras que las adornan. Aparecen al final de octubre las primeras colonias y antes de que llegue abril ya habrán emprendido el camino de regreso al norte.
Lo asombroso:
El sitio al que arriban es vasto. Declarado como Patrimonio de la Humanidad en 2008 por la UNESCO, se encuentra en el linde entre Michoacán y el Estado de México. Ahí están los santuarios de Sierra Chincua y El Rosario, o los de La Mesa, El Capulín yPiedra Herrada. Se vuelven nubes o árboles, se estiran en ramas. Y brillan, se iluminan con los rayos que del sol caen, como si supieran que su vida es un espectáculo al que los humanos asistimos con la boca abierta.
Fuente: México Desconocido.


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