Sistema Arrecifal Veracruzano

Estos organismos marinos tienen algunos enemigos naturales como caracoles o gusanos de fuego, que se alimentan de sus pólipos, por esta razón, los guardaparques se han convertido en sus “jardineros submarinos”, para retirar a estos depredadores y limpiar las bases de la dañina alga marina.

El trabajo de estos personajes es importantísimo, ya que facilita el crecimiento del coral en viveros, hasta un tamaño adecuado para ser trasplantando a un arrecife natural.

Vivero de corales, un esfuerzo desmedido

Este proyecto del Parque Marino Nacional de Cancún consiste en realizar pequeños cortes a un coral de un arrecife natural o recuperar pedazos quebrados que se encuentran esparcidos en el fondo marino para pegarlos en la parte superior de una estructura formada por tubos de pvc, que alejan a estos corales del fondo arenoso y evitan terminen enterrados. Estas estructuras de pvc se encuentran unidas debido a una pesada base de concreto que impide volcaduras, cada estructura contiene un total de 30 pequeños cortes de coral y son colocados a manera de hileras, en un arenal al cual solamente los guardaparques saben llegar. Este es poco profundo y se encuentra en aguas claras, lo que permite una buena captación de luz solar, fundamental para la supervivencia del coral.

Esto está ayudando a regenerar el arrecife natural de la zona (el Caribe mexicano) con resultados muy esperanzadores, además estas pequeñas estructuras de coral en medio de un arenal sin vida, es un imán increíble para muchos peces e invertebrados que encuentran refugio en sus ramas. Actualmente rebosa de vida y se pueden encontrar cardúmenes de peces como el ronco o pargo, así como una gran cantidad de sepias y peces juveniles de diferentes especies.

La trasplantación: mucho estrés

Cuando un coral ha crecido lo suficiente en el vivero, es momento de llevarlo al arrecife natural. El trayecto es un poco “tenso”, debido a que fueron meses de trabajo y cuidados continuos. Se transportan en hieleras y uno de los biólogos se asegura de cambiarle el agua constantemente para asegurar que esté oxigenada.

Una vez en el sitio, se bajan las hieleras al mar y comienza el proceso de sembrado. Es tardado, ya que se deben manipular delicadamente. Se sujetan uno a uno en superficies sólidas que no contengan coral vivo, así que la selección del nuevo hogar de los racimos se debe hacer con sumo cuidado.

 

Diferencia entre coral y arrecife

Existen muchas especies de corales, pero básicamente las podemos dividir en corales blandos y duros, estos últimos son los que forman las estructuras de carbonato de calcio. Son colonias de pequeños animales similares a una flor llamados pólipos, los cuales están formados de tentáculos con una boca al centro y forman una pequeña capa de calcio con la que se adhieren a la superficie rocosa. Los pólipos tienen sus vidas ligadas a un alga llamada zooxantela que convierte la energía del sol en alimento para el pólipo de coral a través de la fotosíntesis.

Las enormes estructuras de carbonato de calcio llamadas arrecifes y formadas por pequeños pólipos de coral son enormes minas de dióxido de carbono, así que además de producir y dar cobijo a una gran cantidad de vida, también ayudan a regular el cambio climático, una razón más para luchar por su preservación.

¿Por qué todo esto?

Los hoteles en Cancún están obligados a tener centros de tratamientos de aguas residuales, parte de esta agua se utiliza para regar sus jardines y otra va de regreso a la laguna sin basura o aparentes desperdicios humanos, esto pareciera una buena idea si solamente fueran unos cuantos, pero cuando se tiene una infraestructura turística monumental, el resultado está muy lejos de ser óptimo.

Así pues, el agua está limpia de basura, pero cargada en nutrientes, lo cual produce el crecimiento extremadamente acelerado de diferentes especies de algas marinas que compiten directamente por espacio en la superficie del arrecife con los corales, así como en el pasto marino, que es una fuente importante de alimento para las tortugas verdes, que no les gusta para nada su “ensalada” cubierta de algas. La competencia por espacio entre las algas y el coral es muy rápida y mortal, incluso, ciertas algas cubren coral vivo bloqueando los rayos del sol que son vitales para este y termina muriendo.

Al momento, la superficie de los arrecifes del Parque Marino Nacional de Cancún e Isla Mujeres es 4% de la reserva, y de ese porcentaje hay solamente 10% de cobertura de coral sano, cuando debiera ser 50%. Gran parte de este declive se debe a la mala calidad del agua. Esta alarmante situación llevó al director del parque marino y al responsable del vivero a buscar soluciones alternativas y radicales como son el Museo Submarino de Arte de Cancún (MUSA) y el vivero coralino.

El primero ayuda a los arrecifes desviando gran cantidad de turistas de los arrecifes de coral naturales a estas esculturas, creadas con este propósito. Su éxito se debe al combinar arte y conservación en un mismo proyecto que se espera siga creciendo. Se planea que estas esculturas sirvan también como nicho a diferentes especies de coral que serán “sembradas” en un futuro cercano.

Al final de la jornada, me quedé observando el arrecife con detenimiento y me di cuenta del daño tan grande que hemos hecho con nuestro estilo actual de vida, las pequeñas ramas de coral sembradas en medio de un cementerio de vida son como pequeños oasis en medio del desierto, pequeñas colonias de animales que albergan la esperanza de todos los involucrados en este vivero de corales y de todos los que amamos respetamos la naturaleza, pero sobre todo, sabemos la importancia a gran escala que tiene la preservación de los arrecifes.

Al visitar el museo del Templo Mayor, en el centro histórico de la Ciudad de México, te encontrarás frente a la maravilla del tiempo que se ha petrificado en cada pieza, en cada palabra labrada. El recinto nos recibe para maravillarnos con las ruinas del edificio que, en su momento, representó el gobierno de los mexicas, habitantes del centro de Mesoamérica, y famosos gobernantes de una ciudad y de gran parte del país.
Dentro del museo hay piezas que evidencían tanto la sabiduría de los antiguos pobladores de la región, como la manera en que estos entendían su realidad y la de sus dioses. A la mitad del recorrido encontramos una excelente prueba de ello: la Olla Tláloc. En esta se nos muestra la vida de esta deidad vista desde los ojos de sus devotos, y con el sonido de la lluvia podemos acercarnos a su forma de pensar.
El dios Tláloc, “el que hace brotar” en náhuatl, guardaba el agua en ollas, como si fuesen una matriz. La olla de cerámica policromada aquí exhibida muestra los rasgos más representativos de esta deidad, como el tocado con salientes en forma de cerros, donde el dios acumulaba el agua. El color azul, presente la vasija, es atributo inconfundible del agua.
Tláloc, es con toda seguridad la deidad más representada en este recinto. Este era la personificación del agua divinizada y de la fecundadora de la tierra, residía en las más altas montañas donde se forman las nubes. Por su carácter acuático, se le asociaban diversos objetos representaciones de remolinos de agua y rayos; caracoles, conchas, corales, peces y ranas. Su más importante adoratorio se ubicaba en el Templo Mayor de Tenochtitlán, y su culto era muy importante pues de él dependía la subsistencia de las comunidades agrícolas.
La visita al Templo Mayor nos conduce al encuentro de piezas únicas, del sitio arqueológico y del centro de la ciudad, llenos de momentos y vivos en nuestra historia: tres maravillas que nos confirman que somos parte de lo mismo.
Fuente: México Desconocido.

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La frase de la semana

Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (…) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Juan Rulfo 
Novelista y cuentista mexicano.