Publicado originalmente en Superluchas
Definitivamente vivimos en un mundo globalizado. Las diferentes expresiones, las opiniones sobre ciertas realidades y la vida privada se encuentran solamente a un clic de distancia del juicio de la sociedad. Las ideas de cualquier sentido pueden ser utilizadas en contra de los autores de las mismas. Un segmento de audio; un simple vídeo o una fotografía en el ángulo incorrecto, pueden convertirse en un vendaval de opiniones y decisiones tan lamentables como las probablemente emitidas.
La World Wrestling Entertaiment (WWE) mutó de ser una empresa de Lucha Libre a una empresa de entretenimiento de forma tan gradual que fue aceptada de forma tajante, sin embargo, como siempre ha ocurrido a lo largo de su historia, se encuentra de nuevo en el ojo de la polémica por decisiones que colocan a sus seguidores en esa disyuntiva que cada vez se vuelve más confusa: ¿Qué es bueno para los negocios?
La salida de Terrence “Terry” Gene Bollea alias Hulk Hogan por supuestas declaraciones racistas sorprendió a más de uno interesado en la lucha libre. La estrella atentó con su actitud a las nuevas políticas de comportamiento de la empresa perteneciente a Vince McMahon en una lógica demasiado bizarra para los que conocemos la historia de la empresa, al dueño y todos los pormenores alrededor de los personajes que crearon lo que hoy es la WWE. El dueño de la empresa; un personaje tan polémico como Hogan; en más de una ocasión se ha visto envuelto en expresiones de ese mismo estilo y connotación en una época donde la actitud dentro y fuera del cuadrilátero era más relajada, sin tanto control, pero con poco sentido común.
Para bien, la empresa lentamente y con visión de mercado, ha evolucionado a pasos firmes en una institución preocupada por fomentar valores familiares y personales más allá del cuadrilátero, sin embargo, no debe olvidar que la parte fundamental de su historia se encuentra cimentada en una época donde no se conocía el pudor ni los límites, una época donde grandes personalidades como Stone Cold, Kevin Nash, Booker T, el mismo Vince McMahon,Stephanie McMahon y Triple H se vieron involucrados en muchas actitudes racistas, misóginas, agresivas, dentro y fuera del cuadrilátero, y que hoy se convertirían en una baja inmediata de la empresa quitando de cierta manera ese “sabor” interesante que tenía cada show.
Nigger es un sustantivo del idioma inglés; es una palabra que se origina de un término neutral que refería a las personas negras trabajadoras en la cosecha de algodón. Es una variación de la palabra en español/portugués «negro» y que desde mediados del siglo XX ha adquirido una connotación sustancialmente peyorativa en voz de personas ajenas a la raza negra, en pocas palabras, un insulto dirigido a la gente originaria del África negra. Sin embargo, en algunas ocasiones, los afroamericanos la utilizan de forma “cariñosa” para referirse a miembros de su círculo de amigos, familiares o simples conterráneos; por lo tanto, la palabra en sí, sustantivamente hablando puede ser utilizada para bien o para mal. Hulk Hogan “atizo” contra un tema tan triste como inimaginable en pleno siglo XXI: El racismo; donde sus expresiones fuera de lugar motivaron su separación de una forma burda y sin sentido, donde los diálogos personales y fuera de cámara afectan la vida profesional de una persona.
Vince McMahon, como el hombre de negocios qué es, vio en la actitud de una de sus estrellas una probable perdida de adeptos a una debilitada imagen que lentamente Triple H comienza a resucitar, sobre todo, con acontecimientos tan lamentables en Estados Unidos como la muerte de afroamericanos a manos de la policía y que obviamente sería una grave estocada a una empresa que se anotó un gran punto al mostrar una actitud madura, incluyente y plausible con la noticia del primer luchador homosexual (conocido) de la historia: Darren Young. Hogan atentó sin querer (o queriendo) con algo que la empresa dentro de su doble moral empresarial no podía pasar por alto y que paradójicamente es más ofensivo que todos los segmentos de NWO, Stone Cold, Lita, Batista, o la misma esposa del Undertaker, Michelle McCool burlándose de la “gordura” Mickie James. Es inconcebible que una empresa que se fundó en el “caos”, hoy tenga acciones radicales volviéndolo el chivo expiatorio perfecto.
De inmediato, Hulk Hogan desapareció como por arte de magia de la página de la WWE y demás sitios de transmisión en una actitud comprensible empresarialmente hablando, pero muy lamentable históricamente hablando; donde de nuevo sus nuevos preceptos le dan una bofetada a los cimientos de una empresa que nació y maduro gracias al poco raciocinio de sus luchadores. La empresa debió conciliar y actuar de la misma forma que lo hicieron con el desnudo de Rollins, los problemas de divorcio de Cena, o la ocasión en que el mismo McMahon llamó Nigger a una de las estrellas nacientes de la empresa; simplemente sin aspavientos ni exageraciones.
Una empresa que desecha a sus leyendas está destinada a darle la espalda a su historia. El Hulkster no debe ser borrado por algo que esencialmente dicta su personaje: un hombre desgarbado, sin ningún tipo de cuidado al hablar, sin ningún tipo temor al daño colateral; darle la espalda a una leyenda no es bueno para los negocios, sin embargo, en un mundo donde la inclusión es importante e imperativa, definitivamente la WWE se anotó un punto en el manejo de los negocios millonarios que sustenta, aunque para muchos expertos, debió conciliar e intentar “apechugar” (como se dice coloquial mente en México) un golpe donde en cierta medida ellos también llegaron a ser responsables.
Hogan cometió un error que debe convertirse en ejemplo para muchas personas, donde, en este mundo completamente digital, las expresiones en todo sentido deben ser re valoradas y analizadas. El racismo y demás expresiones contra diferentes grupos deben ser erradicadas de raíz en un mundo que busca la paz, tranquilidad y felicidad que tanto necesitamos en este mundo, donde la moral ya es parte del negocio y la memoria al parecer aun no encuentra su lugar en la bolsa.
Hasta la próxima.


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