Tunguska fue el último evento donde un meterorito colisionó con la tierra si consecuencias catastróficas, sin embargo, los cuerpos celestes siguen cayendo en la tierra de forma cada vez más preocupante, ya que desde noviembre del 2014 se han registrado por lo menos 56 caídas importantes de meteoros sin consecuencias que lamentar. El 6 de febrero, en la región norte de Dinamarca, el cielo se vio iluminado por una intensa luz que descendió de forma fugaz con un estruendo considerable. Los científicos consideran que no debemos preocuparnos del todo, sin embargo, es importante seguir conociendo el comportamiento de estos pedazos de cielo que caen en nuestra atmósfera.

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