En un evidente gesto político, EE.UU. advirtió de que la aparición del cañón electromagnético cambiaría la «forma de combatir». Los expertos rusos que desarrollan la misma arma explican el porqué de la atrevida afirmación de Washington.
La Armada estadounidense ha puesto a prueba una nueva versión de su cañón de riel experimental capaz de lanzar proyectiles a velocidades de más de 7.200 km/h y atravesar hasta siete placas de acero, informa el diario ‘The Wall Street Journal’.
¿Por qué un dispositivo capaz de lanzar proyectiles no explosivos de solo 11 kilogramos y a una distancia de 200 kilómetros (bastante más corta que el alcance de varios misiles que hoy existen) ha causado tanto revuelo en todo el mundo?
¿Por qué un pedazo de metal de 11 kilos «puede cambiar la forma de combatir»?, se pregunta el almirante de la Armada estadounidense Mat Winter.
La respuesta la tienen los ingenieros del laboratorio del Instituto de Altas Temperaturas ruso –adjunto a la Academia de Ciencias del país– en su sede de la ciudad de Shatura, cercana a Moscú. Estos expertos desarrollan la misma arma en Rusia.

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