Comer

Nuestro estilo de vida actual se ha vuelto más exigente y más irregular, haciendo que los patrones de consumo de alimentos cambien notablemente en las últimas décadas: omitimos más comidas, comemos fuera del hogar, etc.

Investigadores del King College de Londres, la Universidad de Newcastle, Universidad de Surrey y Centro de Investigación Nestlé, aseguran que comer siempre a diferente hora afecta  nuestro reloj interno del cuerpo o «ritmos circadianos», que normalmente siguen un ciclo de 24 horas. Muchos procesos metabólicos relacionados nutricionalmente en el cuerpo siguen un patrón circadiano, como el apetito, la digestión y el metabolismo de la grasa, el colesterol y glucosa. La ingesta de alimentos puede influir en nuestros relojes internos, sobre todo en órganos como el hígado y el intestino, mientras que nuestro reloj central también está regulado por el ciclo de luz/oscuridad que a su vez puede afectar la ingesta de alimentos.

El “jetlag social” afecta a más del 80% de la población, especialmente las personas que viven en zonas urbanas. Esta discrepancia entre nuestro reloj interno del cuerpo y el reloj social, se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades como la obesidad y el síndrome metabólico (hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y la obesidad), mientras que periodos más cortos de sueño se han relacionado con el aumento de peso.

Un estudio publicado en Proceedings of the Nutrition Society, asegura que el   consumo de comidas pequeñas pero frecuentes para regular el apetito y el peso solo es un concepto de moda en las dietas actuales, ya que varios estudios han demostrado que un mayor número de comidas diarias se relaciona con un mayor riesgo de obesidad.

Por otra parte, cuando se estudia el impacto de los patrones de comida irregulares, también es importante tener en cuenta lo que la gente come.  A nivel mundial, los patrones de alimentación varían ampliamente de acuerdo con los estudios revisados por los autores del Kings College de Londres.

Un ensayo clínico demostró una mayor pérdida de peso y una mejora de los niveles de azúcar en sangre en las mujeres con sobrepeso y obesos que comieron más calorías en la mañana que por la tarde. Por otra parte la mayoría de las directrices dietéticas nacionales se centran en «qué» se debe comer en términos de alimentos y nutrientes, pero jamás se habla de  «cuándo» se debe comer durante el transcurso de un día.

Dr. Gerda Pot, de la Universidad de Kings College de Londres, explica: «Parece que hay algo de verdad en el dicho:» Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo. Si bien tenemos una comprensión mucho mejor hoy de lo que deberíamos comer, todavía nos quedamos con la pregunta de qué comida debe proporcionarnos la mayor cantidad de energía«.

Texto original: Muy interesante.

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Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (…) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Juan Rulfo 
Novelista y cuentista mexicano.