el pana muere

Nota taurina:

Toda disciplina crea leyendas. Siempre, el actuar dentro de cada una de ellas marcará de por vida una idea en la cabeza de alguien, siempre, con el lamentable y desafortunado vaiven de ideas que conlleva el acto en sí.

Sí, claro que lo son. Las corridas de todos son un ejercicio sangriento, en ocasiones incomprensible, sin embargo, el ser un torero va más allá de solo acribillar a mansalva al astado. El torero respeta al toro de muchas formas posibles, su preparación incluye una oración hacía él, «su enemigo» su «contrincante» en una arena donde cualquiera de los dos puede salir en hombros o muerto.

Rodolfo Rodriguez «El Pana», fue un hombre íntegro en muchos sentidos. Amaba el arte de la tauromaquía, algo, que obviamente solo los que aprecian y aman está disciplina lo pueden reconocer. El hombre siempre fue un valiente. Siempre de pie sobre el astado; un hombre bravo que nunca vío en el animal un contrincante, sino una parte de la inmortalidad.

«El Pana» fue una leyenda (en el sentido estricto de la disciplina) fue un hombre polémico tanto que no se apegaba a los estándares de lo que son. Se fue el de las frases ácidas, el de las bromas, el de las charlas profundas, como deseaba que fueran sus estoques. Sus palabras, aunadas al temple de su arte, le llevaron a ganarse al público: para tomar la alternativa el 18 de marzo de 1979 en la México hubo un lleno, fruto del eco de sus novilladas.

Sí, pese a quién le pese se fue una leyenda, alguien que puso el nombre de nuestro país en alto.

Es estúpido decir que esto es Karma (La palabra karma significa ‘acción’ y se refiere principalmente a nuestras acciones físicas, verbales y mentales. Las acciones que efectuamos dejan huellas o impresiones en nuestra mente muy sutil que, con el tiempo, producen sus correspondientes resultados), ya que también aplicaría a gente como corredores de autos que contaminan el ambiente y «matan» a más animales con el mismo. El hombre murió haciendo lo que le gustaba, murió mano a mano con el único rival que no pudo superar: Su pasión.

Adios a un grande. Adios al último romántico…¡Adios Pana!

«Que chingue su madre el diablo»

Hasta la próxima.

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La frase de la semana

Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (…) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Juan Rulfo 
Novelista y cuentista mexicano.