Javier Duarte de Ochoa pasó a la historia como uno de los gobernadores más corruptos en la historia del país. Su detención se esperaba muy lejana, pero probablemente, al acercarse los tiempos electorales, su detención sea un respiro para un alicaído PRI que des afortunadamente va en caída libre de cara al 2018.
En Veracruz, las reacciones no se hacen esperar, y para muestra basta un botón. La reacción de las personas en El Gran café de la Parroquía en la ciudad de Veracruz, es la mejor muestra de los deseos hacía el ex gobernador.

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