Marvel entendió perfectamente desde su casi bancarrota, que el secreto del éxito radicaba en la venta de los derechos de varios de sus personajes. DC vendió en 1960 en 250 mil dólares a la Warner Bros, los derecho de uno de sus personajes emblemáticos, siendo después en 1978 cuando Richard Donner decidió adaptar al cine al primer superhéroe de la historia del cine: Superman.
Con la compra de Marvel por parte de Disney, la rápida comercialización de sus elementos se catapultó, dándonos personajes que si bien no eran conocidos (hablando estrictamente de las nuevas generaciones) fueron acogidos de forma magistral desde muchas adaptaciones. The Defenders se convierte en la cereza en el pastel de Netflix que cierra con broche de oro la vida y obra de Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist, que defenderán Hell´s Kitchen de Alexandra, en una adaptación más que esperemos nos quite el mal sabor de boca que dejo Iron Fist.

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