Sentados sobre el arcoíris.
Por Edel López Olán

Este mundo es complicado de muchas formas. Desde que nacemos nos encontramos inmersos en encajar dentro de una sociedad que te apega a un rol específico, a una forma de conducta,a convertirte en un “ser” dentro de la sociedad.
A lo largo del tiempo, el ser homosexual se convirtió en un tabú donde las mismas personas crearon conceptos clandestinos ante la sociedad; manteniéndola a su lado cuando les conviene y excluyéndola como una forma prohibida de expresar sentimientos.

Después de muchos años de lucha. Después de una férrea batalla de ideas y conceptos, hoy, el ser homosexual paso de la clandestinidad a un orgullo que pocos entienden, muchos atacan, y la gran mayoría se mantienen expectante a los cambios sociales que emergen de una nueva cultura de tolerancia. Hoy, las ideas que avanzan ante una sociedad retrógrada son firmes en exigir los derechos fundamentales sea cual sea la preferencia de cada persona. Hoy, el ser homosexual se convierte en un orgullo para una sociedad incluyente que avanza a paso lento hacía la comprensión más allá de cerrojos morales sin sentido.

Ahora toca el momento de demostrar que, como sociedad, la comunidad gay sea lo suficientemente madura para ocupar su rol como parte de una sociedad que ha aceptado su preferencia como algo normado en la ley. Hoy, la comunidad gay debe luchar para quitarse ese estigma que cierne sobre ellos de muchas formas posibles en una propaganda que como siempre, se convierte en global cuando los elementos se dan de acuerdo a un prejuicio y que cambia según los aciertos o desaciertos de una comunidad.

Cómo padre de familia me encuentro complacido que hemos comenzado lentamente a encontrar ese balance entre ideas y acciones que se exigen para encontrar una utopía de ideas que permita a todos estar dentro de la ley. Como sociedad, ahora, la comunidad gay debe entender que ya, lentamente, se convierten en parte de un engranaje que reconoce en ellos su responsabilidad como ciudadanos, con derechos y obligaciones civiles bien establecidos. Como sociedad deben tomar su rol como padres, esposos, madres (según sea el caso de cada uno de ellos) tutores legales o simplemente personas libres de expresar sus sentimientos sin ser señalados, hoy, como sociedad, la comunidad gay se debe expresar en pro de los derechos que tanto han exigido y ahora, lentamente se les otorgan.

El camino aún es largo, pero, así como han sabido luchar por una causa justa, estamos seguros que sabrán encontrar ese equilibrio que necesita toda sociedad.

Hoy, todos como una gran comunidad que se centra en la utopía de la convivencia, estaremos sentados sobre el arcoíris, observando, solo observando, si todos, homosexuales y heterosexuales, tenemos la madurez que la sociedad nos exige, y si no, que la misma historia nos lo demande.

Hasta la próxima.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Permanencias Voluntarias tiene como única prioridad ser un nuevo canal de comunicación comprometido con toda su audiencia y con la verdad, creando contenidos dinámicos que lleguen a cada uno de los rincones digitales del mundo.

La frase de la semana

Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (…) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Juan Rulfo 
Novelista y cuentista mexicano.