¿Eres de las personas que no puede tener muñecas de porcelana o de cualquier otro tipo cerca de ti? Además, ¿no puedes imaginarte pasar por la Isla de las muñecas en Xochimilco?

En Science of us mencionan que puede tratarse de un miedo infundido por la cultura popular, como ejemplo está el famoso muñeco diabólico, Chucky o la tenebrosa Annabelle. Como se mencionaba arriba, en México está la Isla de las Muñecas, que se dice están ahí como un amuleto de protección contra un espíritu que ronda el lugar.

 Además, están los mitos que se cuentan alrededor de estas figuras, que a pesar de parecer tiernas provocan nervios, que tiemble el cuerpo y pesadillas.

Puede que sí tenga qué ver la cultura y los mitos; sin embargo, éste puede no ser un simple miedo, podría tratarse de una fobia: la pediofobia.

Ésta se trata del temor a que las muñecas tengan vida propia y finjan ser un objeto. La pediofobia podría llevar a la automatonofobia, que es el miedo a las muñecas articuladas o robóticas.

Este pánico se puede entender si se recuerda lo que Sigmund Freud decía en su libro Lo siniestroproduce desasosiego aquello que está a medio camino entre lo vivo y lo muerto, lo animado y lo inanimado, lo que se siente y lo que no. Es decir, todo aquello que se escapa de las clasificaciones dicotómicas establecida por la mente para poder mantener cordura, provoca este miedo.

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La frase de la semana

Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (…) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Juan Rulfo 
Novelista y cuentista mexicano.