Gabriel García Márquez: Genio y figura.
Probablemente muchos de nosotros tuvimos en nuestras manos algún libro de «El Gabo». Su prosa era una invitación a soñar con el final de los tiempo de la mano de los Buendía o divagar entre sueños de amor y desazón junto a ese hombre atormentado por el paso del tiempo y la desidia de sus decisiones en «Memoria de mis putas tristes». Márquez tenía esa cualidad: Llevarnos por los caminos del arrabal desdibujando en muchas ocasiones el sentimiento humano y dando una lúgubre esperanza al amor detrás del olvido.
Colombiano de nacimiento pero mexicano por adopción, García Marquez enarboló siempre el trabajo duro del escritor de una forma que pocos podían realizar. Su realismo mágico traspasó fronteras y a pesar de qué Cien años de soledad se convirtió en su obra insigne, hoy, García Márquez es recordado por su capacidad de mantener el corazón desgarrado hasta la entraña al terminar cada capítulo.
Su escritura lo llevo a codearse con grandes líderes mundiales. Su entrañable amistad se Fidel Castro se analiza punto por punto en Gabo y Fidel: retrato de una amistad de Claudia Dreyfus, donde ambos personajes se desatan en una admiración total y admiten que la escritura y el espíritu rebelde de ambos los llevan a un nuevo plano de hermandad.
«La nuestra es una amistad intelectual. Puede que no sea ampliamente conocido que Fidel es un hombre culto. Cuando estamos juntos, hablamos mucho sobre la literatura».
La crítica sobre Márquez y esa relación llegó a su punto más alto cuando el escritor cubano Reinaldo Arenas, en 1992, en sus memorias Antes que anochezca, señala que García Márquez estaba con Castro, en un discurso donde el último acusó a los refugiados recientemente asesinados en la embajada de Perú de ser «chusma». Arenas recuerda amargamente a compañeros del escritor que no debía homenajear por ello con «hipócritas aplausos» a Castro.
Un poco de escritor, un mucho de soñador, y otro poco de disidente, así era García Márquez que hoy hubiera cumplido 91 años de edad, logrando, probablemente, ser el protagonista de una de sus tantas obras, donde siempre un hombre atormentado por el tiempo, llegaba a una redención cantada entre amor, soledad, odio y diferentes sensaciones.
Llenar la vista con la obra de Márquez es algo que no puedes dejar pasar como lector. Con él aprenderás a amar la soledad, a soñar con el aire cálido de cada rincón de Macondo y vivir en carne propia el yugo de la violencia y el dolor de la vida desde la lucha de clases.
«El Gabo» un escritor que vivió sus letras, cambio muchos paradigmas y puso en alto el nombre de las letras latinas con ese increíble estilo que nadie ha podido igualar.
«…todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra».
100 años de soledad
Hasta la próxima.

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