Texto original por José Beltrán (The Huffpost)
Las redes sociales han jugado un papel determinante en el proceso de las elecciones más grandes y costosas de la historia de México, aunque se requiere estudiar el impacto que tienen en la desinformación para poder combatirla eficazmente durante los procesos electorales, advirtieron especialistas durante el seminario Internet y elecciones, celebrado en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Con estimaciones sobre una participación que podría rondar el 70% en la elección del 1 de julio, una de las cifras más altas en la historia reciente, algunos encuestadores consideran que las redes sociales han sido clave para movilizar a los millennials, un sector de la población que representa cerca de la mitad del electorado, explicó Carlos Bravo Regidor, director del programa de Periodismo del CIDE.
Con más de 70 millones de mexicanos con acceso a internet, las elecciones en México inevitablemente se han visto influenciadas por este medio de comunicación, que ha sido fundamental para lograr no solo mayor participación ciudadana, también ha sido una herramienta más para desinformar a la población.
«Para nosotros es muy importante romper el círculo rojo de gente que está muy metida en temas políticos y acercarnos a una audiencia más general. Las noticias falsas se combaten en los mismos terrenos donde proliferan las noticias falsas. Hemos detectado que lo que viaja más rápido son las imágenes», dijo Alba Mora Roca, productora ejecutiva de AJ Plus.
Los especialistas coincidieron en el reto de llegar al sector de la población que no busca información en fuentes distintas, sino que usualmente comparte información falsa. El académico de la Universidad de Michigan, William H. Dutton, los denominó «vulnerables»: tienen poco interés y tienen pocas herramientas.
Para Dutton, el internet ayuda a empoderar a las personas, pero con el riesgo de que muchas veces las noticias falsas crean pánico, y México no es el único país en donde sucede. La investigación del académico lo ha llevado a estudiar el fenómeno de las noticias falsas en Europa, Estados Unidos y en Latinoamérica.
En otro escenario, a esa hora, Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, decía ante diversos medios digitales que este proceso electoral –contrario a lo que se pensaba– ha sido una «elección muy explicada«, con «fake news contenidas«, debido a una responsabilidad ciudadana auto-asumida, entre otros, por iniciativas como Verificado 2018.
Keila González, directora residente del Instituto Nacional Demócrata, ha documentado que en países como Reino Unido, España, Alemania, India, Indonesia, Ucrania, Francia, Colombia, Kenia y Estados Unidos la desinformación ha impactado en la integridad de los procesos electorales.
Aunque cada país tiene diferentes contextos y situaciones, en el Instituto han encontrado las siguientes afectaciones de la desinformación:
- Perjudica la credibilidad de los involucrados en los procesos electorales.
- Agrava divisiones sociales.
- Marginaliza a mujeres y grupos minoritarios.
- Desestabiliza el entorno político.
- Genera violencia en algunos casos.
- Disminuye la participación ciudadana.
- Distorsiona y desincentiva la voluntad del electorado.
- Disminuye la confianza en las instituciones y las autoridades electorales.
«Es absolutamente necesario documentar que está pasando y del impacto que están teniendo el fenómeno de la desinformación», dijo Keila González en el seminario.
Además de iniciativas como Verificado 2018, México podría implementar acciones que el Instituto ha documentado en otros países, como la creación de equipos especializados para combatir la desinformación, el desarrollo de herramientas digitales, las consultas populares para generar un debate público sobre lo que está pasando y legislación contra la desinformación.
El tema requiere del aporte y colaboración de distintos sectores e instancias. Desde la academia, para documentar, investigar y analizar la información, hasta la educación ciudadana para que las personas hagan verificación de datos, explicó Keila González.
Para Judith Mariscal, directora del Centro de Política Digital para América Latina, es indispensable generar investigación basada en evidencia para entender qué reglas, qué políticas y qué tipo de activismo necesitamos en un mundo en el que los consumidores somos también productores de información.
Scott Wallsten, investigador del Technology Policy Institute, explicó que «cuando pensamos en privacidad y política tenemos que pensar en las políticas que regulan el internet».
Pese a una época de desinformación, Wallsten llamó a no caer en pánico, sobre todo con casos como el de Facebook y Cambridge Analytica que implicó el robo de información de millones de usuarios de la red social para influir en su voto en las elecciones estadounidenses de 2016.
A finales de mayo, el exsecretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, dijo durante su visita en nuestro país que las redes sociales y las tecnologías de la información han tenido un importante rol en términos de emancipación y empoderamiento, pero que «los regímenes autoritarios han buscado aprovecharse de la tecnología de las redes sociales para suprimir derechos».
Durante la conferencia «Paz y Democracia» realizada en el Instituto Nacional Electoral (INE), Annan advirtió de las encuestas falsas, la información engañosa y los rumores que han sido difundidos «por agitadores dentro y fuera del país».


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