Por Edel López Olán
Este es el México real. Un México que en una desesperación justificada, que en un sentimiento de abandono sustentado, es incapaz de entender el real concepto de justicia. Nada justifica la barbarie y llegar a este tipo de acciones, a tomar justicia por propia mano sin ningún tipo de juicio, sin ningún tipo de conciencia, sin ningún tipo de humanidad.

Más escalofriante aún es lo que la imagen describe. 
Decenas de personas filmando un mórbido espectáculo con sus teléfonos celulares, compartiendo en vivo la negligencia como si se tratase de una gracia lo que hacen, festejando su inconsciencia, enorgulleciéndose de lo morboso de sus actos.

Este es el México real, un México bárbaro donde, desde el templete, los políticos entregan esperanzas vacías alimentadas por la ignorancia de la gente, mientras, como hienas salvajes, en algunos lugares del país, la gente se disputa la vida de otros por un simple capricho.

Hoy, la comunidad de Acatlan de Osorio despierta manchada. Hoy, los pobladores que calcinaron a dos personas pueden ser llamados criminales, sí, esos mismos criminales que en su iluso sentido de justicia pretendían combatir.

México no tiene esperanza, no existe, ni existirá mientras sigamos siendo indolentes ante todo.

Y eso, es #lamentable

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La frase de la semana

Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (…) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Juan Rulfo 
Novelista y cuentista mexicano.