Dos jóvenes asesinaron a una decena de personas e hirieron a una 20 más.

Uno de ellos terminó con la vida de los atacantes y luego se suicido.

El acto reaviva el debate sobre el uso de armas en el país carioca.

Brasil se encuentra conmocionado. La vida del país carioca se ha vestido de sangre ante la ejecución en una escuela donde dos atacantes (ex alumnos de la institución) abrieron fuego en contra de sus excompañeros dejando una estela de destrucción y caos por los pasillos.

El primer atacante de la masacre en el colegio de Brasil, en la que han muerto ocho personas, entró en la escena del crimen aparentando tranquilidad hasta que de pronto sacó una pistola y comenzó a disparar. Los jóvenes huían como podían pero uno de ellos cayó abatido.

Los dos atacantes disparaban contra todo lo que estuviera cerca, contaba un testigo y superviviente.
Al segundo asesino no le cabían más armas bajo del brazo. Llevaba un hacha, una ballesta, un revolver. Pero decidió utilizar un cuchillo y ensañarse con crueldad. En uno de los vídeos se ve como una chica de blanco es la primera en intentar escapar del colegio, pero él no dudó ni un segundo y se enfrentó a ella a puñetazos.
Una de las figuras más comentadas de la jornada es la de una trabajadora del comedor, que reunió a cerca de 60 alumnos y bloqueó la puerta con una heladera, dejándolos a salvo de los atacantes.

Similar escenario se vivió en otros ambientes de la escuela. «Nos encerramos en un aula. Muchos alumnos se sintieron mal, incluso yo misma. Tratábamos de ayudarnos hasta que la puerta se abrió y pensamos que eran los bandidos que venían a por nosotros; pero no, eran los policías (…) y salimos corriendo», contó Milene Querren Cardoso, una estudiante.

Los fallecidos son cinco estudiantes de ciclo medio, todos varones de entre 15 y 17 años; dos funcionarias del colegio, de 38 y 59 años, y el propietario de un lavadero de autos, de 51, abatido por los agresores antes de irrumpir en el colegio, precisó la Secretaría de Seguridad Pública de San Pablo.

Advertencia: El siguiente video puede contener imágenes perturbadoras, recomendamos discreción. 

Esta terrible masacre ha reactivado el debate sobre el uso de armas en Brasil. Hace menos de dos meses el presidente del Gobierno, Jair Bolsonaro, aprobó un decreto que relajaba los requisitos necesarios para adquirir armamento. Desde su partido afirman que la tragedia no tiene nada que ver con esta medida y aprovechan para recordar que si los profesores hubieran ido armados, la desgracia hubiese sido menor.

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Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (…) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Juan Rulfo 
Novelista y cuentista mexicano.