El #Rapidín por Edel López Olán

En #México la política es negocio, y cualquiera que piense lo contrario se encuentra muy lejos de la realidad de un país con dirigentes que se han favorecido de la necesidad para mantenerse en el poder.

Y es que la pobreza cala y en nuestro país la generación de “riqueza” para una persona que trabaja 8 horas para medio trabajar y las otras 8 horas para medio sobrellevar el día es casi imposible. El nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador rebautizó los programas sociales de antaño y los ha puesto sobre la mesa como una salida “fiable” de la pobreza, una herramienta para el progreso y un sustrato para el repunte económico del país, cuando ello, es completamente incorrecto.

El primer año de gobierno fue catastrófico económicamente hablando, sin embargo, era algo lógico pero innecesario. La creación de un paquete económico 2020 que se enfocaría a generar riqueza e inversión era prioritario para detener la caída libre de un gobierno que no entiende la debacle económica en la que se encuentra.

Pero no fue así. La #terquedad le ganó a la razón.

“Los programas de protección social revisten importancia para reducir la pobreza y la desigualdad. Nuestros datos revelan que solo en los países con un nivel sustancial de cobertura y de beneficios se logra una reducción importante de la pobreza”, afirmó Michal Rutkowski, director superior de Prácticas Mundiales de Protección Social y Trabajo. Según los datos del informe titulado State of Social Safety Nets 2018 (Estado de las redes de protección social 2018) revela que las redes de protección social —que comprenden transferencias monetarias y en especie, pensiones sociales, obras públicas y programas de comedores escolares destinados específicamente a los hogares pobres y vulnerables— reducen la desigualdad y la brecha de pobreza en alrededor del 45 %, pero sus beneficiarios no saldrán de la pobreza. Estos efectos positivos de las transferencias de protección social se observan en los países de ingreso tanto bajo como mediano; palabra clave: “Ingreso”.

México se encuentra en un cambio de régimen y es válido que las piezas se coloquen sobre el tablero para la permanencia de una ideología, sin embargo, ante una deficiente cultura fiscal (que hoy quiere forzarse de una forma extraña al pequeño y mediano empresario y al público en general) y con un gasto fuera de contexto en la aplicación de programas sociales, nuestro país se encuentra saltando de placa a placa en una balanza que puede romperse por su incapacidad de pago y que detonaría un descontento social de años y años de rezago y que hoy, en un dogmático pensar, vendió un esquema como la solución cuando dista mucho de serlo.

Y es que todos queremos terminar con la pobreza, pero aunque se duro de leer para los adeptos del oficialismo, la administración se encuentra más preocupada por planchar todo para el 2021 que por generar los recursos necesarios a largo plazo. Las cosas se ven muy complicadas, pues más allá de pobres y ricos, de deudores y fiscalizados; más allá de programas sociales y pobreza extrema, más allá de eso, lo que tiene que cambiar es la pobreza mental de un gobierno que, como la #Bartola, piensa que se puede hacer mucho con dos pesos y eso, es #lamentable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .