El sismo se sintió en el prefectura de la central nuclear, personal de seguridad ya valora las instalaciones de la planta.

Un sismo, de magnitud preliminar de 5.8, volvió a ‘estremecer’ a Japón este jueves 14 de marzo. El movimiento sacudió la prefectura de Fukushima, ubicada al noreste de dicho país, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).

De acuerdo con la agencia Xinhua, el temblor se sintió en el centro de Tokio, aunque las autoridades, hasta el momento, no han emitido ninguna alerta de tsunami.

Tokio ha aprendido de lecciones pasadas y, 13 años después del accidente nuclear de Fukushima, se ha blindado ante terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas con un urbanismo resiliente, cuerpos de rescate altamente preparados y tecnologías punteras.

El terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011, que desencadenaron en desastre nuclear y catástrofes previas que se cobraron millares de vidas como el Gran terremoto de Kanto de 1923, el Terremoto de Kobe de 1995 o el del pasado enero en Noto han marcado la carrera de la capital nipona por diseñar estrategias de respuesta.

Hay una probabilidad del 70 por ciento de que un sismo de magnitud 7 o mayor sacuda Tokio en las próximas tres décadas, ante lo que el gobierno metropolitano ha desarrollado un plan que persigue alcanzar una ciudad totalmente resiliente para 2040.

Con una inversión de 17 billones de yenes (unos 104.934 millones de euros) para el proyecto, que arrancó en 2022, la gran urbe nipona se prepara para evitar tragedias humanas causadas por terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones derivadas de tsunamis o marejadas ciclónicas, enfermedades infecciosas e interrupciones de energía y comunicaciones.

La disposición y el diseño de los edificios en la ciudad están pensados para frenar el avance de incendios, frecuentes después de temblores intensos, y también se ha incrementado la resistencia de las construcciones desde un 73.6 por ciento en 1995 a un 92 por ciento en 2019, según datos aportados por el gobierno metropolitano de Tokio.

Las carreteras principales, amplias en su mayoría, permitirían mantener una normalidad relativa en la circulación de vehículos en caso de alteraciones del tráfico por un desastre.

Fuente: Agencia EFE

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Novelista y cuentista mexicano.