El país del norte pierde su calificación al presentar una deuda mayor a su capacidad de pago
Estados Unidos ya no es un modelo de solvencia. La primera economía del mundo ha perdido la máxima calificación crediticia por parte de las tres grandes agencias especializadas. Standard & Pooor’s le retiró la AAA en 2011; Fitch lo hizo en 2023 y, desde este viernes, Moody’s tampoco le concede el sobresaliente. El elevado déficit público y la senda insostenible de la deuda castigan la nota de la deuda del Tesoro estadounidense en un momento en que su papel como refugio seguro también ha sido puesto en duda por la caótica política económica y comercial de su presidente, Donald Trump. El informe de Moody’s contiene algunas alusiones veladas a la deriva autoritaria de Trump.

Moody’s ha rebajado la calificación de emisor a largo plazo y la calificación senior no garantizada del Gobierno de Estados Unidos de Aaa a Aa1 y ha cambiado la perspectiva de negativa a estable. “Esta rebaja de un escalón en nuestra escala de 21 niveles refleja el aumento, durante más de una década, de la deuda pública y los ratios de pago de intereses hasta niveles significativamente superiores a los de otros soberanos con calificaciones similares”, indica la agencia en un comunicado difundido este viernes.
Una menor calificación crediticia provoca que los inversores exijan tipos de interés más altos por la deuda. La pérdida por primera vez de la máxima calificación crediticia afectó a los mercados, pero habrá que ver cuál es la respuesta en esta ocasión, pues los problemas fiscales estadounidenses son sobradamente conocidos.
Los analistas de la agencia señalan que las sucesivas administraciones y el Congreso de Estados Unidos no han logrado ponerse de acuerdo sobre medidas para invertir la tendencia de los grandes déficits fiscales anuales y el aumento de los costes de los intereses.
Moody’s cuenta como hipótesis con que se prorrogue la Ley de Recortes Fiscales y Empleo de 2017, uno de los puntos de esa norma ahora atascada, y alerta de que con ello se añadirán alrededor de cuatro billones de dólares al déficit fiscal primario federal (excluidos los pagos de intereses) durante la próxima década.
La agencia subraya que la condición del dólar estadounidense como moneda de reserva dominante en el mundo proporciona un importante respaldo crediticio. Ayuda al Gobierno a financiar los elevados déficits fiscales anuales y a refinanciar su elevada deuda a un coste moderado y relativamente predecible. “A pesar de la diversificación de las reservas por parte de los bancos centrales de todo el mundo en los últimos veinte años, esperamos que el dólar estadounidense siga siendo la moneda de reserva dominante a nivel mundial en el futuro previsible”, dice Moody’s.
Fuente: El País


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