La Cuarta Transformación se mantiene optimista por las condiciones de la salud en el país, la realidad los rebasa

por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)

México está en crisis y ya a nadie le sorprende esa aseveración, por que a pesar de la realidad diametral que existe entre en discurso y la realidad nacional, México sigue aferrado a encontrar en los discursos esa esperanza que caracteriza al pueblo mexicano.

Dos desastres iniciales marcaron la actual y fallida política de salud del Gobierno Federal de Andrés Manuel López Obrador: la cancelación del Seguro Popular y la creación de un sistema de compras consolidado, concentrado en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para dotar de medicinas a todo el país. La extinción del Seguro Popular combinada con la política de austeridad republicana que canceló seguros de gastos médicos mayores ha representado, para cientos de miles de familias, pérdidas de vidas y patrimonios.

Apenas en abril de este año, la compra consolidada a Birmex realizada desde la administración de Andrés Manuel López Obrador, se canceló al detectarse que en el procedimiento se compraron medicamentos a sobreprecio por más de 13 mil millones de pesos. La empresa pública del estado, Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) adquirió esa cantidad de medicamentos para más de 26 instituciones de salud, mismas que, por ejemplo, tenían un paracetamol que en mercado costaba 25 pesos y ellos lo estaban surtiendo al público en 200 o 300 pesos, dependiendo de la zona geográfica del país. Ante este desfalco, 59 empresas más y cuatro funcionarios fueron separados de sus cargos, sin ningún tipo de sanción de por medio, después qué, para apuntalar la situación de corrupción y malos manejos, la Auditoria Superior de la Federación realizó una auditoría a las empresas distribuidoras de medicamentos con un resultado de 234 irregularidades en la licitación, compra y distribución de estos.

Y es que a pesar de que se piense que todo es en contra del sexenio anterior, cuando se sabe que esta crisis proviene de decenas de sexenios atrás, el gobierno de AMLO  utilizó al Senado como rehén para extinguir, en 2020, 109 fideicomisos, entre ellos el Fondo Sectorial de Investigación en Salud y Seguridad Social. Después, en 2023, el gobierno dejó sin efecto más de 30 Normas Oficiales Mexicanas, entre ellas: vigilancia epidemiológica; prevención y control de diversas enfermedades; fomento, protección y apoyo a la lactancia materna; promoción y educación para la salud en materia alimentaria; prevención, tratamiento y control de la diabetes mellitus; hipertensión arterial sistémica; prevención, tratamiento y control de las adicciones; cáncer de la próstata, de mama y cérvico uterino, osteoporosis y prestación de servicios de asistencia social para niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo y vulnerabilidad.

El frustrado INSABI fue otra de las lamentables situaciones que complicaron y tejieron una red de mala atención al paciente y crisis de medicamentos. El INSABI, extinto en el 2022, tuvo un presupuesto de más 114 mil millones de pesos, siendo mayor al presupuesto aprobado para una estructura de salud en el país, mismo que aún no se ha comprobado y que sigue en el nebuloso pasado de la 4T. El gasto se concentró principalmente en el rubro de «Otros de Corriente» y en «Gasto de Operación». Además, el INSABI incurrió en adeudos con proveedores por casi 938.3 millones de pesos al cierre de ese año y es importante hablar de cómo, aunque no se ha investigado con seriedad por el gobierno de Sheinbaum, la creación de la Megafarmacia del Bienestar fue un problema que se agregó a la crisis de salud. Los múltiples testimonios de personas que nunca  encontraron los medicamentos, la descuidada atención y la inauguración de una gigantesca bodega semivacía fueron una burla a cientos de miles de personas padecen dolor cotidiano por falta de medicamentos y miles más mueren por enfermedades curables, haciendo fila afuera de hospitales o esperando el día en que podrán ser atendidas.

Todos estos relajos persistentes entre los sueños ácidos del anciano y la corrupción persistente en un sistema lleno de demasiadas lagunas, el único afectado (aparte de los cargos al erario) es el usuario que sigue padeciendo la falta de medicamentos. En 2023, las instituciones de salud pública ejercieron más de $ 108 mil millones de pesos para este propósito y para 2024 estos aumentaron a $ 122 mil mdp. A pesar de este incremento, en 2024, el IMSS no logró abastecer más de 11 millones de medicamentos a sus derechohabientes, mismos que fueron adquiridos por pacientes y sus familias de su propio bolsillo, si es que contaron con los medios.

Durante un encuentro con la Academia Nacional de Medicina de México, realizado el pasado mes de febrero de 2025, el subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, Eduardo Clark, reconoció públicamente que el país atraviesa una “etapa crítica” en la distribución y desabasto de medicamentos. A pesar de los esfuerzos por rediseñar los mecanismos de compra y mejorar la eficiencia logística, los reportes de escasez persisten en múltiples entidades federativas, particularmente en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Los retrasos en la entrega de tratamientos y la imposibilidad de surtir recetas han generado incertidumbre entre los pacientes, sobre todo aquellos con enfermedades crónicas que requieren continuidad terapéutica para evitar descompensaciones clínicas.

Por ejemplo, los medicamentos que más han sufrido un desabasto son mlodipino (hipertensión), Liraglutida (diabetes tipo 2), Desmopresina (diabetes insípida y hemofilia), Insulina NPH (diabetes tipo 1 y 2), Levetiracetam (epilepsia), Atorvastatina (dislipidemias), Celecoxib (artritis, dolor crónico), Ácido Risedrónico (osteoporosis y enfermedad de Paget)

A  inicios de 2025, el Gobierno de México anunció una estrategia para adquirir directamente medicamentos con los laboratorios fabricantes, con el objetivo de garantizar el abasto oportuno. Se esperaba que la escasez disminuyera durante el primer bimestre del año. No obstante, al cierre de marzo y entrada de abril, múltiples hospitales y clínicas reportan recetas sin surtir, lo que pone en duda la eficacia de la nueva estrategia.

A ello se suman desafíos logísticos como el retraso en la distribución por parte de la empresa estatal BIRMEX, así como problemas en la integración de la plataforma de gestión de inventarios INSABI-IMSS-BIENESTAR, que aún presenta inconsistencias.

Frente a este panorama, especialistas y colectivos ciudadanos han llamado a fortalecer la transparencia en los procesos de compra, integrar a los profesionales de la salud en la toma de decisiones y establecer canales eficientes de monitoreo ciudadano. También exigen un registro en tiempo real de medicamentos disponibles por unidad médica, para evitar recorridos infructuosos por parte de los pacientes.

Otro problema que se arrastra en esta larga cadena de errores que es la distribución de medicamentos en el país es que desde la Asociación Méxicana de Laboratorios Farmaceuticos —que reúne a 47 laboratorios mexicanos con más de 60.000 empleados y plantas en todo el país— informan de que han logrado mejorar el diálogo con las autoridades, de que los pedidos de medicina fluyen y que la industria está abierta a trabajar con el Estado, pero se quejan de pendientes, como los adeudos por la venta de medicamentos entre los años 2021 y 2023, que suman aproximadamente 2.000 millones de pesos. “Con las autoridades estamos platicando, hay un diálogo abierto, constructivo y queremos apoyar como industria y poner por delante, ante todo, al paciente, pero sí, urge que nos paguen”, comenta Juan de Villafranca, presidente ejecutivo de la Asociación

La buena nueva la ha explicado Eduardo Clark, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, ha comentado que el Gobierno ya ha adquirido “el 96% de los insumos que requiere el sistema público de salud para operar este 2025 y 2026″. Clark ha asegurado también de que durante junio y julio el Estado ha recibido más de 416 millones de piezas de medicamentos e insumos para instituciones públicas como el IMSS, ISSSTE, al IMSS Bienestar y los Institutos Nacionales de Salud. “Es 60% más que lo que se recibió en los dos meses previos; es decir, sí estamos viendo un empujón bastante considerable que incrementará el abasto de manera notable durante este mes y los meses hacia adelante”, ha prometido.

Pero entonces, por que las familias siguen llegando a la farmacia de cualquier institución de salud y le siguen diciendo: ¡No hay!, en esa interminable, insisto, diametral diferencia entre la realidad nacional y el discurso sin empatía de un gobierno inoperante, y eso, eso es muy pinche lamentable.

Hasta la próxima.

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«La ambición jamás se detiene, ni siquiera en la cima de la grandeza.»

Napoleón I (1769-1821)
Emperador francés.

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