Un recuento de varios años se ha convertido en el foco central de investigaciones y foros ambientalistas

La conferencia de Naciones Unidas sobre el clima de este año (COP30) se celebra en Belén, ciudad del norte de Brasil, a menudo descrita como la puerta de entrada a la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo.

Se trata de un lugar simbólico, 10 años después de la COP de París, en la que se alcanzó un acuerdo histórico destinado a frenar las emisiones de gases que calientan el planeta hasta umbrales seguros.

Esos esfuerzos aún no han dado sus frutos, ya que las emisiones siguen aumentando, y la Amazonía, que absorbe grandes cantidades de C02 de la atmósfera, será clave en las medidas para dar por fin un giro a la situación.

Pero el futuro propio de la Amazonía no está claro, tras décadas de deforestación y ahora de impactos climáticos, alertan los científicos.

En el estado de Pará, cuya capital es Belén, los niveles de destrucción de la selva tropical son de los más altos de la Amazonía.

Mapa que muestra la ubicación de la selva amazónica

Brasil, que ocupa el 60% de la Amazonía, dice que intentará conseguir un acuerdo que proteja firmemente las selvas tropicales, a menudo situadas cerca del ecuador, con árboles altos, en su mayoría de hoja perenne, y una exuberante vegetación que se sustenta gracias a las elevadas precipitaciones y a la humedad.

Abarca más de 6,7 millones de kilómetros cuadrados de América del Sur, más del doble del tamaño de India, y es uno de los focos de biodiversidad más ricos del planeta.

Contiene:

  • al menos 40.000 especies de plantas
  • 427 especies de mamíferos, entre ellos osos hormigueros y nutrias gigantes
  • 1.300 especies de aves, entre ellas el águila arpía y el tucán
  • 378 especies de reptiles, desde la iguana verde al caimán negro
  • más de 400 especies de anfibios, entre ellos la rana venenosa y el sapo liso
  • y unas 3.000 especies de peces de agua dulce, entre ellos la piraña y la enorme arapaima, que puede pesar hasta 200 kilogramos.

Las organizaciones conservacionistas afirman que se ha perdido hasta un 20% de la selva y que una superficie similar se ha degradado a causa de actividades humanas como la agricultura, la ganadería, la tala y la minería, y ahora también por la sequía y el aumento de las temperaturas inducidos por el clima.

El último punto álgido de deforestación se produjo en 2022, cuando se talaron casi 20.000 km2 de bosques, un aumento del 21% con respecto a 2021 y el peor año desde 2004, según el Programa de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) de Amazon Conservation.

Los científicos afirman que el vertido masivo de agua dulce en el Atlántico ayuda a determinar las corrientes oceánicas, y que las alteraciones de este vertido afectarían tanto a las corrientes como a los patrones meteorológicos regionales y globales que ayudan a modelar.

Fuente: BBC Mundo

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«La ambición jamás se detiene, ni siquiera en la cima de la grandeza.»

Napoleón I (1769-1821)
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