La decisión de colocar a los elementos migratorios ha sido polémica
Agentes migratorios han sido desplegados en algunos aeropuertos de Estados Unidos para ayudar a mitigar las largas filas provocadas por la escasez de personal causada por el cierre parcial del gobierno.
No obstante, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) no están capacitados en seguridad aérea. Además, su papel central en la polémica agenda de control migratorio del presidente Donald Trump genera dudas sobre cuán efectiva podría ser su ayuda para reducir los tiempos de espera, y si su presencia podría azuzar las tensiones con los viajeros.

El gobierno ha dado poca información sobre qué harán los agentes de inmigración, y Trump ha planteado que los aeropuertos son “terreno fértil” para el control migratorio, aunque dijo que el ICE sólo está allí para ayudar.
Fue posible ver a agentes del ICE el lunes cerca de las filas y los puntos de control de seguridad, y hasta el momento no han inspeccionado a los pasajeros. En algunos aeropuertos siguió habiendo largas filas de horas.
Sustituir a trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) por agentes del ICE es una solución imperfecta para la situación cada vez más complicada de los viajes, apuntó Keith Jeffries, exjefe de seguridad de la TSA en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles.
“¿Pueden realizar algunas de las tareas? Tal vez”, refirió Jeffries, quien ahora es vicepresidente de K2 Security Screening, una empresa que instala equipos de aeropuertos.
“La probabilidad de que operen sistemas de rayos X, realicen revisiones de equipaje y cacheos es de cero”, agregó, y dijo que los agentes de la TSA reciben una extensa capacitación teórica en aulas sobre procedimientos de control de seguridad, seguida de “semanas o meses” de capacitación práctica en el trabajo.
Tom Homan, el zar fronterizo de Trump, declaró el domingo que los agentes de inmigración podrían encargarse de los carriles de salida de pasajeros, lo que dejaría libres a algunos agentes de la TSA para que se dediquen a la seguridad.
Zach Griff, autor de “From the Tray Table” —un blog sobre el sector de los viajes—, dijo sentirse “alentado” por la posibilidad de que agentes del ICE ayuden a la TSA, aunque recalcó que no considera que su despliegue sea una solución real a los problemas en los aeropuertos.
Al igual que Jeffries, subrayó que es mucho más difícil integrar a los agentes del ICE o a cualquier otro personal a la revisión de equipaje, que constituye la actividad principal de los agentes de la TSA.
“Se trata de un proceso de capacitación especializada que la TSA aplica a todos sus agentes. No es algo que puedan implementar de la noche a la mañana”, añadió Griff.
Aunque los agentes del ICE reciben su propia capacitación especializada, tiene poco que ver con la seguridad aeroportuaria.
El ICE incluye a agentes de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés) y agentes de deportación de la Oficina de Detención y Deportación (ERO, por sus iniciales en inglés). Los dos grupos reciben capacitación básica en áreas como uso de armas de fuego y conducción de vehículos, pero los agentes de deportación se centran en la ley de inmigración, mientras que los agentes de la HSI se capacitan para investigaciones penales más largas y complejas, y algunos trabajan en aeropuertos.
Los agentes del ICE y sus tácticas —incluidas redadas agresivas y la ampliación de ciertas facultades para realizar arrestos— han sido objeto de un intenso escrutinio desde que el gobierno de Trump lanzó medidas enérgicas contra la inmigración ilegal en varias ciudades el año pasado.
Jeffries, el exjefe de seguridad de la TSA en el aeropuerto de Los Ángeles, dijo que la única solución a largo plazo es resolver el estancamiento en el Congreso y lograr que el DHS vuelva a recibir su financiación completa.
“No hay otra opción mejor, y ni siquiera creo que el ICE discrepe con eso”, agregó.
Fuente: Los Angeles Times


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