La heroína ya se ha convertido en una de las drogas que menos ocupan en los países
La caída de la producción de heroína en Afganistán desde el retorno de los talibanes al poder y sus repercusiones en la disponibilidad de la “reina de las drogas” en el mercado global, abre una inédita ventana de oportunidad para los cárteles mexicanos.
Esta inquietud ha rondado durante años en los pasillos de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA, por sus siglas en inglés) con sede en Lisboa, en donde domina la tesis de que los consumidores más problemáticos, al verse confrontados con escasez de heroína, podrían recurrir como alternativa a los opiáceos sintéticos, entre los que figura el fentanilo, una sustancia prácticamente bajo control de los criminales mexicanos.
“Es un escenario que puede o no ocurrir”, señaló en su momento a este diario Alexis Goosdeel, quien ocupó la dirección de la EUDA durante 10 años, hasta finalizar 2025. Esto explica por qué la Red Europea de Servicios de Emergencia activa el botón de alerta cada vez que se detecta en territorio de la Unión Europea un caso de intoxicación con fentanilo u otro opiáceo sintético.
Las intervenciones son a todos los niveles, clínico, social y judicial, en un intento por sofocar el fuego y así evitar que se convierta en un incendio incontrolado como ocurre en Estados Unidos con el fentanilo, producido con precursores originarios de China y traficado por los cárteles mexicanos.
Afganistán tradicionalmente ha sido el epicentro global de la producción de opio, la materia prima para la fabricación de heroína, y es fuente de abastecimiento del mercado europeo.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la rudimentaria nación de Asia Central llegó a controlar más de 80% de la producción mundial de opio. El resto cultiva en países como Myanmar, México y Laos. Sin embargo, a partir del retorno de los talibanes al poder tras la fallida campaña militar estadounidense, la producción colapsó en un 95% y desde 2022 se ha mantenido en ese nivel.
Los efectos del decreto de prohibición de la plantación de la enredadera en Afganistán no se han sentido debido a que en el mercado había suficiente droga almacenada por la sobreproducción registrada entre 2017 y 2022. El opio seco prácticamente no es perecedero, por lo que puede almacenarse durante varios años.
Los expertos calculan que las reservas de opio en Afganistán, antes del inicio de la temporada de cosecha de 2023, ascendían a 13 mil 200 toneladas, por lo que habría en teoría cantidad suficiente para satisfacer la demanda de opiáceos afganos hasta finales de 2026, aunque el mercado comenzó el año pasado a dar señales de agotamiento, ejerciendo presión en las cadenas de suministro, afectando no sólo a Europa, así como a otros destinos en África y algunas partes de Asia.
En el caso europeo, preocupa una eventual introducción de nuevos opioides sintéticos como alternativa a la heroína. Inquieta la presencia de nitacenos y el fentanilo. Hasta la fecha, la aparición de potentes opioides sintéticos en algunos mercados de heroína de larga data en Europa ha sido esporádica. Desde 2019, el Sistema de Alerta Temprana de la UE ha recibido informes sobre la presencia de nitacenos en los mercados de drogas de al menos 21 Estados miembros de la UE. Las incautaciones de esta droga alcanzaron 10 kilogramos en 2023, tres veces más que el año previo. “Si bien generalmente son consumidos por usuarios de opioides de alto riesgo, existe preocupación por su potencial para propagarse a otros grupos, incluyendo los jóvenes”, sostiene la EUDA.
Fuente: El Universal


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