Los ardillos están desplazando comunidades ante la suplica en redes de la población
Pobladores de las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, en Chilapa, en la región Centro de Guerrero, viven asediados por las balas. Desde hace seis días, la organización criminal Los Ardillos los ataca por tierra y aire: desde los cerros y con drones artillados.
Los pobladores no han tenido forma de responder, lo único que les quedó fue huir: niñas, niños, mujeres y adultos mayores, sobre todo, se desplazaron hacia la comunidad vecina Alcozacán.
La madrugada de ayer fueron hallados cuatro cadáveres tirados sobre la carretera federal Chilapa-Tlapa, a la altura de la comunidad de Papaxtla, cerca de Alcozacán.
Unas mil personas se vieron obligadas a huir de las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán. Foto: Tomada de video
El Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ) informó que la noche del domingo cuatro de sus integrantes fueron desaparecidos. Hasta la tarde de ayer no se había confirmado si los cuerpos hallados pertenecen a los desaparecidos.
Los ataques comenzaron la tarde del miércoles 6 de mayo. Un grupo de Los Ardillos atacó las comunidades de Xicotlán y Tula durante varias horas. El dirigente del Cipog-EZ, Jesús Plácido Galindo, denunció que el gobierno del estado y el Ejército estaban enterados de los ataques, pero no los ayudaron.
A la mañana siguiente, los pobladores de Xicotlán y Tula, acompañados de otras localidades, bloquearon la carretera que conecta a los municipios de Chilapa y José Joaquín Herrera. El bloqueo fue un grito de auxilio que no llegó.
Ese mismo día, los ataques se intensificaron y se ampliaron a la comunidad de Acahuehuetlán.
El 8 de mayo, la Policía Estatal y el Ejército llegaron a la zona, pero los ataques no pararon. Apenas se retiraron y siguió la violencia.
Durante el fin de semana Los Ardillos utilizaron drones artillados en sus ataques. La noche del domingo, unos mil pobladores de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán salieron huyendo. Lo hicieron con lo que tenían. En videos compartidos en las redes sociales se observa a niños y niñas, mujeres, ancianos y perros llegando a una cancha en la comunidad de Alcozacán, a unos 20 kilómetros de Chilapa.
Los pobladores abandonaron sus comunidades, pero la violencia sigue. Este lunes, el dirigente del Cipog-EZ denunció que los cuatro cadáveres hallados sobre la carretera podrían ser de sus compañeros desaparecidos.
Estos ataques no son nuevos, se trata de un nuevo intento de Los Ardillos por tomar el control de estas comunidades que forman parte del corredor que comienza en la comunidad de Atzacualoya, en Chilapa, y que termina en Hueycantenango, municipio de José Joaquín Herrera.
Esta ofensiva tuvo avisos. La mañana del 2 de abril un grupo armado mató a cuatro albañiles que eran integrantes de la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-PC) y del Cipog-EZ, organizaciones que encabezan la resistencia contra Los Ardillos.
El 2 de mayo fueron asesinados otros dos miembros de la CRAC-PC cuando iban a Chilapa.
Fuente: El Financiero


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