Con soberbia, AMLO aseguro que la ex dirigente del INE era una persona intachable, hasta que la mano corruptora de los negocios la alcanzó
Por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)
Con soberbia, a unos días de ser nombrada la Presidenta del INE, Guadalupe Taddei le dijo «majadero» a un reportero que le preguntó sí se le habían acercado a presentarle contratos en lo que llevaba de su gestión. La pregunta pudo estar fuera de lugar en cualquier otro tipo personaje en la silla principal del INE, sin embargo, la señora Taddei no se encontraba en la posición ideal para no dudar de su honorabilidad.
¿Pero cuál era el resultado que podíamos esperar? Estamos en un «sistema democrático» que soluciona las cosas entre rifas y tómbolas. No se observa el curriculum de los personajes, simplemente se escogen entre una gama de nombres adeptos y leales y se colocan en una tómbola para ver si la «suerte» los ayuda y a todos como mexicanos. Ante la salida de Lorenzo Córdova del INE, la presidencia del INE tenía la responsabilidad de tener en el puesto a un personaje que, por lo menos, fingiera un poco de la poca credibilidad que ya tienen las instituciones del estado.
La vía democrática falló. Los partidos políticos no se pusieron de acuerdo para escoger presidente del instituto y entonces el método más civilizado y de primer mundo que se le ocurrió a la cuarta transformación par salir de toda duda fue una tómbola. Si, así como lo leyó (y si ya se le olvidó) ese puesto que hoy está en el ojo del huracán fue escogido así, entre una decena de bolitas que manoseaban el futuro de la democracia donde al parecer el único nombre resulto ganador a través de un mágico destino (insisto).
Al momento de ser elegida, nos enteramos que la nueva presidenta del INE es prima del delegado de la Secretaría de Bienestar del gobierno de López Obrador en Sonora, Jorge Luis Taddei Bringas y es tía de Pablo Daniel Taddei, designado por el propio Andrés Manuel López Obrador como director de la empresa estatal Litio por México (Otro fraude del gobierno de López Obrador). En ese tiempo, el mandatario federal aclaró que no conoce personalmente a Guadalupe Taddei (pero si a su familia), pero destacó los méritos de ésta última, quien cuenta con una trayectoria de 28 años en el ámbito electoral donde dicho sea de paso estuvo en el ojo del huracán por la evidente ayuda al actual gobernador de Sonora Alfonso Durazo.
Y como siempre, la historia y las corruptelas nos dan la razón.
Con una mayoría espuría (fíjense que paradójico) en las cámaras, los diputados de Morena aprobaron la reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) que otorgó a Taddei la facultad de designar de manera directa a los titulares de las direcciones ejecutivas y unidades técnicas del organismo. La funcionaria aprovechó esos “superpoderes” para colocar al menos a 14 leales en áreas estratégicas del órgano encargado de organizar las elecciones, lo que le permitía sin supervisión, administrar los recursos del INE. Esos superpoderes, criticados en su momento por organismos internacionales, aseguraron, por ejemplo, que el INE fingiera demencia ante los acordeones para la elección al Poder Judicial en México, admitieron fallos electorales por violencia política de género decantados a Morena y peor aun, dieron de una forma extraña victorias como la que sucedió en Veracruz entre Pepe Yunes y Rocío Nahle, un verdadero desastre.
Cómo era de esperarse el poder corruptor del dinero (pensando que ese nunca hubiera sido el plan desde un inicio, que la verdad lo dudo) llevó a la presidenta al lado oscuro de los negocios en lo oscurito beneficiándose con más de 200 millones de pesos en contratos y viajes al extranjero. José Alfredo Hernández Casillas, su «chofer» y prolífico empresario apoderado de la empresas «Cajas Graf» provee desde el inicio de la administración de materiales electorales al instituto, incluso obligando a los OPLES a darle también los contratos a esta empresa que va de la mano con Taddei desde que ella manejaba el OPLE en Sonora.
La trama se complica cuando La Auditoría Superior de la Federación (ASF) inició una investigación de oficio tras detectar presuntas anomalías por más de 66.5 millones de pesos donde se descubrieron contratos otorgados a empresas de reciente creación y firmas de contratos con empresas que se encuentramn bajo el escrutinio de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) por presuntas operaciones fraudulentas y lavado de dinero.
Caros nos han salido todos los experimentos de la cuarta transformación, desde la cancelación del aeropuerto hasta una debil democracia que tenía en el INE esa piedra angular que hoy se debate entre viajes a París, romanceos corrientes y un instituto utilizado solo como una prostituta de ideales vacíos.
Guadalupe Taddei se va, pero aun quedan muchas dudas por responder y…¡Claro!. situaciones legales que sustentar, a menos que de pronto la ex presidenta aparezca en na embajada para saciar sus culpas.
¿Se acuerdan como los morenistas hablaban del conflicto de interés entre Claudio X González y Lorenzo Córdova?
Hasta el momento ni un solo contrato han presentado como prueba de esa relación. No defiendo a nadie, nunca lo haré, pero los hechos hablan más que mil palabras.
Y eso, eso es muy pinche lamentable.
Hasta la próxima.


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