El día más feliz


Por Ani Hernández 

Cada día es un manifiesto, una oportunidad y una manera obvia por parte de la vida de hacernos ver que somos afortunados por estar vivos, sin embargo, nuestra arrogancia poco consciente al respecto, nos hace creer que podemos disponer del tiempo como si fuera algo que nos pertenece y vamos dejando para «después» los instantes que conforman nuestra existencia

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El día más feliz es el ahora, el universo de posibilidades  del presente. El mañana es incierto, es una moneda aventada al aire, que puede que un día no caiga a nuestro favor.

«Que nuestras alas sean fuertes ante las tempestades.

Los cielos  infinitos en cada vuelo.

Corazón dispuesto, Mente abierta,

Y que la fragilidad humana sea la fortaleza excelsa de los días de esperanza y felicidad»

¡Que hoy sea el día, que hoy sea tu día más feliz!

                          

                             

El día más feliz


Ani Hernández

Cada día es un manifiesto, una oportunidad y una manera obvia por parte de la vida de hacernos ver que somos afortunados por estar vivos, sin embargo, nuestra arrogancia poco consciente al respecto nos hace creer que podemos disponer del tiempo como si fuera algo que nos pertenece y vamos dejando para «después» los instantes que conforman nuestra existencia.

El día más feliz es el ahora, el universo de posibilidades del presente. El mañana es incierto, es una moneda aventada al aire, que puede que un día no caiga a nuestro favor.

«Que nuestras alas sean fuertes ante las tempestades.
Los cielos infinitos en cada vuelo.
Corazón dispuesto,
Mente abierta,
Y que la fragilidad humana sea la fortaleza excelsa de los días de esperanza y felicidad»

¡Que hoy sea el día, que hoy sea tu día más feliz!

 

Regalo sin moño…


Por Ani Hernández

No todos tenemos la bendición de tener a nuestro lado a papá. En algunas ocasiones la vida simplemente decide que no tengamos un papá, quizás disponga a nuestro lado a una mujer fuerte, animosa y enamorada de la vida que hará todo cuanto esté a su alcance para que no extrañemos esa parte tan esencial en la vida de cualquier ser humano.

La mujer de mi vida no sé cómo lo logró, pero crecí respetando y amando con todas mis fuerzas ese lugarcito en mi corazón para él. Sólo sé que juntó todos sus pedazos rotos y se armó de tal forma que siempre la ví hermosa y completa, fuerte y dispuesta, enamorada de la vida y que sin atribuirse el título que sólo correspondía a él, simple e irremediablemente rebasó elegantemente el puesto de papá.

Hoy como adulto sé, con inmenso amor que no sólo tuve una mamá, sino una inspiración para amar cada instante de la vida, la cual no suele ser nada sencilla sin un papá y por mucha mamá que se tenga  me imagino lo difícil que fue para ella saberse sola, sin un esposo de quién apoyarse para acicalar nuestras alas. Así es, los papás jamás serán su plantados. La cosa es que un papá ausente provoca un daño colateral indescriptible, habrá aquellos que logran continuar y otros que se quedan en el intento. Nunca será fácil ser hijo sin un papá. Ellos son la parte que empodera, que apoya y vuelve más sencillo el camino por la vida en casi todos los aspectos, sin esta parte, los hijos tenemos que «surfear» los desplantes que la vida hace cuando no hay quien cuide de nosotros, ¡y vaya que pareciera ensañarse! son algo mágico que no se puede ver, es una adquisición de seguridad y plenitud que sólo la dan ellos.

Sé que habrá quienes digan que ya son adultos y jamás necesitaron de él, sin embargo me atrevo a creer, que muy dentro de su corazón vive el anhelo escondido de haber tenido a papá, si no en todos, en algunos episodios de su vida.

Un niño siempre tiene a papá en mente, lo aseguro porque fui uno de ellos y porque convivo con pequeños muchas horas al día por muchos meses del año que también padecen de padres ausentes, sea o no el mejor, para ellos siempre será la magnificencia pura y real, algo así como el héroe de sus vidas.

En situaciones llenas de complejidad incuestionable, cuando hay una separación de papás y no hay otra opción que dejar de ver a papá en casa, los hijos siempre esperan lo mejor de ambos y simplemente seguirán amando a papá y mamá a pesar de todas las situaciones.

Papás: por favor, ¡sean ese regalo sin moño! sin excepción, sepan que siempre serán lo máximo para sus hijos, sencillamente son vitales, son ese boleto de seguridad y confianza, son el héroe que todo niño desea tener en casa o cerca de ellos y que lamentablemente sobrevivirán a muchas tempestades de la vida con o sin ustedes.

¡FELIZ día del padre ! Y reconocimiento total para aquellos que día con día dejan una hermosa historia en el alma del corazón de sus hijos.

… ¡Feliz día del padre hasta el cielo mami hermosa!

«Y así como si nada, el mundo sigue girando.»


por Ani Hernández

No sé si a alguien le ha sucedido que cuando pasa por una desgracia tan dolosa como el perder a un ser amado, voltear y observar que el mundo sigue girando pareciera ser un acto de irreverencia a tu dolor, pero luego te das cuenta de que nadie más que tú está viviendo esa desgracia y justificas el momento con esa extraña sensación de poca empatía, después, de a poco va pasando y entiendes la frase de «La vida continúa»

Hoy que leí la noticia del joven secuestrado me sucedió justo lo anterior, no era nadie cercano a mí, pero era un hijo y eso fue suficiente para sentirme profundamente consternada y molesta con lo acontecido.

No puedo ni siquiera suponer el dolor, la impotencia y la rabia por la que están pasando ahora los padres de un ser humano más que ha sido privado de su vida por unos asesinos que al parecer no les importó siquiera pensar que también bien ellos son hijos, hermanos y probablemente padres.

Asesinos que no tuvieron una madre que los guiara, que les mostrara que por difícil que sea la vida hay caminos transitables en donde el trabajo, el empeño, la dedicación, la fortaleza pero sobre todo el anhelo de ser alguien puede dar buenos resultados. No, no hubo una madre ni tampoco un padre que les orientara. No hubo abuelos ni familia cercana. No hubo maestros ni hubo quien les mostrara que los lugares en la vida se ganan, que el amor al prójimo se cultiva en el corazón, que la nobleza vale más que la arrogancia, el odio y la soberbia, que el respeto se gana, que para cosechar hay que sembrar, que lo ajeno no les pertenece. ¡No, no hubo nadie que les acogiera! Fueron hijos de la calle, de la miseria, de la apatía y de la hostilidad, de la pobreza de almas traducida en una inefable obviedad de desamor.

Como madre, lamento profundamente escuchar este tipo de noticias, el corazón se me colapsa de tan sólo imaginar que ésta es nuestra realidad, que ésta es la vida que viven nuestros hijos. No es posible que el miedo y la desconfianza a los de nuestra misma especie se apodere de nuestra libertad.

Es triste irse al fondo de una situación como ésta en una pregunta que sabemos la respuesta ¿el gobierno, quizás la educación o los valores que inculcamos en casa, o quizás todo en conjunto?

«Un buen corazón se hace en casa»

Realmente todo se remite a los valores que se transmiten en casa y es de lo que nuestra sociedad carece evidentemente hoy en día. Tal pareciera que las apariencias fueran el remedio de nuestra austeridad humana, piltrafas de vida preocupadas por encajar en patrones establecidos, dejamos de lado lo realmente importante EDUCAR A NUESTROS HIJOS. Los niños de ahora no conocen la empatía, la honestidad, el perdón y ¡no por ignorantes! Sus adultos responsables no los conocemos tampoco, no podemos exigir que practiquen lo que no saben. Tal pareciera que el hambre voraz de libertad justifica sus acciones y es precisamente en este punto en el que nos encontramos viviendo «quién eres tú para decirme» «achis» «yo llegué primero» «hazlo tu» «tú no me mandas» y así puedo enlistar un sin fin de frases que a lo largo de 20 años como maestra les he escuchado a muchos niños pequeños, ¿preocupante? ¡NO, ALARMANTE!

Es imperativo ubicarnos en el desabasto de valores en el que nos encontramos y observar detenidamente los daños colaterales que provocamos por ser ignorantes en lo más básico y elemental que no hace mucho caracterizaba al ser humano. Las noticias cada vez son más caóticas y lo más lamentable es que nosotros mismos las provocamos.

¡Pongámonos a trabajar en lo importante! Eduquemos en valores a nuestros hijos, enseñemos lo básico: EMPATÍA, HONESTIDAD, SOLIDARIDAD Y PERDÓN.

Deseo de todo corazón que el consuelo de estos padres no sólo sea haber encontrado el cuerpo de su hijo, sino la captura y el castigo terrenal que les corresponde a estos asesinos y que Dios les abrace fuertemente hasta que ellos puedan hacerlo en la eternidad con su bebé.

«Desnudar el alma»


De manera casi natural y meramente humana, al ser heridos de formas diferentes y necesarias para poder crecer y entender el mundo en el que vivimos, comenzamos a construir de a poco esa fortaleza que pone a «salvo» nuestra esencia, y casi imperceptible nos vuelve desconfiados y algunas veces precavidos.

Vivir bajo reserva y con extrema cautela nos hace situarnos como los seres irremediablemente vulnerables que somos. Quizás no lo hacemos de manera consciente, sin embargo, para aquellos foráneos que el destino decide acercar a nosotros, atravesar esa fortaleza puede causarles desconcierto, interés, extrañeza, fijación etcétera, etcétera.

¿Qué significa entonces desnudar el alma; acaso debemos de ir por la vida evitando ser quienes en verdad somos, o es que somos ese patrón de sucesos inesperados que algún día entenderemos?

Lo gracioso es que precisamente de todo esto se tratan las relaciones humanas: sentirnos heridos, sentir que morimos, amar con los ojos cerrados, creer, decepcionarse, levantarse y volver a creer, vivir, relajarse, entender y volver a creer.

Desnudar el alma es un comportamiento que pudiera ser natural e innato, sin embargo, como todo en la vida es un riesgo que se tiene que correr con posibles «bondades colaterales» o aprendizajes forzosos que no todos decidimos tomar.

Desnudar el alma

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