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¿La realidad de Bolivia?


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Añez se autoproclama presidente de Bolivia


Ungida por los militares golpistas, la senadora de oposición Jeanine Áñez se proclamó ayer presidenta interina de Bolivia en una sesión legislativa sin quórum, cuando se cumplieron dos días que el Ejecutivo permanece acéfalo después de consumarse el golpe de Estado contra el presidente Evo Morales.

Se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia. Una senadora de derecha golpista se autoproclamó presidenta del Senado y luego presidenta interina de Bolivia sin quórum legislativo, rodeada por un grupo de cómplices y apañada por fuerzas armadas y policía que reprimen al pueblo, tuiteó Morales desde la Ciudad de México, a donde llegó con el estatus de asilado político.

Áñez ingresó al viejo Palacio de Gobierno y dijo la Biblia vuelve a Palacio. Aunque nadie le tomó juramento, el jefe de la Casa Militar le puso la banda presidencial y le entregó el bastón de mando. Áñez llamó a las fuerzas armadas a ayudar a pacificar el país.

Más tarde el Tribunal Constitucional avaló el nombramiento de Áñez, quien dijo que buscará convocar a elecciones presidenciales con el fin de que el próximo mandatario asuma el 22 de enero, cuando Morales iba a comenzar su cuarto mandato.

El partido Movimiento al Socialismo (MAS), de Morales que tiene mayoría en el Senado y la Cámara de Diputados, no asistió a la sesión legislativa, a la que sólo acudieron una veintena de opositores.

Antes, los jefes de bancada del MAS en ambas cámaras pidieron garantías para asistir a la sesión, luego que uno de los líderes del levantamiento, Luis Fernando Camacho, El Macho, llamó a sus seguidores a concurrir a la plaza Murillo “para garantizar la sucesión constitucional y asuma la senadora @JeanineAnez como manda nuestra Constitución”.

El diputado masista Rubén Chambi informó que se convocó a sesión para hoy con los dos tercios de la Asamblea Legislativa con el propósito de decretar la nulidad de las acciones de Áñez y desconocer la renuncia de Evo Morales.

Bolivia vive un vacío de poder desde la tarde del domingo cuando, tras más de 13 años en el poder, Morales se vio obligado a renunciar luego que el jefe de las fuerzas armadas, general Williams Kaliman, y el jefe de la policía, general Vladimir Yuri Calderón (que renunció antier), le exigieron dimitir.

El golpe fue impulsado por el líder del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y el candidato perdedor Carlos Mesa, quienes llamaron a realizar protestas al rechazar los resultados de los comicios del 20 de octubre, en los que el primer mandatario indígena del país ganó un cuarto mandato. Alegaron, sin aportar pruebas, que hubo fraude.

Camacho apoyó la proclamación de Áñez e indicó que se suspendían las medidas de protesta, como la huelga y los bloqueos de calles en Santa Cruz declaradas hace tres semanas.

Mesa tuiteó: Felicito a la nueva Presidenta Constitucional de Bolivia, Jeanine Áñez. Nuestro país consolida con su posesión, su vocación democrática y la valentía de una gesta popular legítima, pacífica y heroica. Todo éxito en el desafío que afronta. Viva la Patria!

Miles de personas, que llegaron desde El Alto, se congregaron en los alrededores de la Plaza Murillo del centro de La Paz, donde se ubica el Palacio legislativo, con el fin de exigir el retorno de Morales mientras policías y militares custodiaron el área.

¡Evo, no estás solo!, corearon los manifestantes que llegaron hasta unos 300 metros de la Asamblea Legislativa, sin que se registraran enfrentamientos con los policías.

Otro contingente salió de El Alto a la Plaza San Francisco en La Paz al grito de ¡La hipala se respeta, carajo!, mientras ondeaban la bandera de los aymara y otros pueblos indígenas.

Aviones de combate sobrevolaron las ciudades de La Paz y El Alto, los manifestantes los insultaban cada que se acercaban a ellos.

La noche de lunes a martes, manifestantes que apoyaban a Morales se enfrentaron con la policía en La Paz, El Alto y Cochabamba. Las fuerzas armadas salieron a las calles durante la noche con la finalidad de repeler a grupos vandálicos y a las hordas masistas, como llaman los golpistas a los defensores del derrocado gobierno.

Sin embargo, desde los sindicatos continúa la organización de la resistencia. La Central Obrera Boliviana, afín a Morales pero que el domingo le pidió la renuncia, dio un ultimátum de 24 horas a los dirigentes políticos para restablecer el orden constitucional y en caso de no hacerlo declarará una huelga general, señaló en un video el dirigente Juan Carlos Huarachi.

Los sindicatos de productores de coca de Chapare, base sindical de Morales, desconocieron a la autoproclamada presidenta interina y declararon movilización nacional para exigir que Morales regrese.

La Confederación Sindical Única de Campesinos y la Federación de Campesinos de La Paz llamaron a realizar paros y bloqueos de carreteras contra Áñez a partir de hoy.

En la mañana, la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales advirtió a Argentina que peligra la provisión de gas porque podrían ocurrir eventuales interrupciones del servicio debido a la crisis política y social que atraviesa ese país.

El Ministerio Público señaló que siete personas murieron durante las protestas iniciadas tras los comicios del 20 de octubre.

Áñez, quien se propuso como presidenta luego de que renunciaron los cuatro funcionarios que constitucionalmente estaban en la línea de sucesión de Morales, tuiteó en abril de 2013: Sueño con una Bolivia libre de ritos satánico indígenas, la ciudad no es para los indios, que se vayan al altiplano o al chaco, y en otro de junio de ese año, sentenció: Que año nuevo aymara ni lucero del alba!! satánicos, a Dios nadie lo remplaza!!

Texto original: La Jornada

Noticias

“No hubo fraude en Bolivia”: Center for Economic and Policy Research (CEPR)


El 21 de octubre, la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Bolivia emitió un comunicado de prensa posterior a las elecciones presidenciales en el que expresó “su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares [del conteo rápido] conocidos tras el cierre de las urnas”.

Dos días después de las elecciones, el 23 de octubre, la misión de la OEA emitió su informe preliminar sobre las elecciones, en el que reiteró las críticas al proceso electoral boliviano y sugirió repetirlo, dado que entre otras cosas “los cambios en la tendencia del conteo rápido eran difíciles de explicar y no coincidían con las otras medidas disponibles”.

Sin embargo, un informe del Center for Economic and Policy Research (CEPR) llamado ¿Qué sucedió en el recuento de votos de las elecciones de Bolivia de 2019?, desmiente la versión de la OEA y dice que el recuento de votos mostró que MAS-IPSP (partido de Evo Morales) había recibido 45.71 por ciento de los votos presidenciales, y el CC (de Carlos Mesa) 37.84 por ciento, lo que significaba una diferencia de 7.87 puntos porcentuales.

Además explica, la misión del organismo internacional no proporcionó evidencia que sustente las declaraciones que hace tanto en su comunicado de prensa como en su informe preliminar, que sugieren que el conteo rápido podría ser incorrecto o “difícil de explicar”.

El documento del CERP explica que los resultados del conteo rápido con 83.85 por ciento de votos contabilizados “son consistentes con una proyección del resultado final que señala como inmediato ganador a (Evo) Morales con una victoria de más de 10 puntos porcentuales”.

También explica que ni la misión de la OEA ni ningún partido político de oposición han demostrado que hubo irregularidades generalizadas o sistemáticas en las elecciones presidenciales del 20 de octubre de 2019.

El informe —realizado por Guillaume Long, David Rosnick, Cavan Kharrazian y Kevin Cashman—, indica que ni el conteo rápido ni el oficial exhiben cambios significativos en las tendencias de votación respecto a los resultados finales; más bien, la misma tendencia ya conocida, explicable por diferencias en las preferencias de los votantes en diferentes áreas geográficas, se hace evidente en ambos conteos.

Los especialistas que hicieron el trabajo aseguran que el recuento de votos legalmente vinculante no se detuvo durante ningún período de tiempo significativo; y señalan que “no está claro cómo las objeciones de la misión de la OEA con respecto al conteo rápido afectarían al conteo oficial”.

Aquí puede leer el informe completo.

Fuente: La Jornada

Análisis político

¿Cuál es la lección que nos deja Bolivia?


Editoriales

Bolivia y la trampa mexicana


Por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia dejó al desnudo lo que es el gobierno mexicano. En 24 horas mostró protagonismo, improvisación y precariedad en análisis y oficio diplomático, al mismo tiempo que construyó una coartada para defender los intereses y el proyecto de nación del presidente Andrés Manuel López Obrador. En lo que parecía una confusión sobre los sucesos en esa nación, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, aseguró que lo que sucedió en Bolivia fue un golpe de Estado. Punto. Sin concesiones. ¿Cómo llegó a eso? Con un sofisma. En la conferencia de prensa de este lunes en Palacio Nacional, lo justificó de esta forma:

“Como ustedes saben, se dio a conocer un reporte de la Organización de Estados Americanos en relación al reciente proceso electoral. Después de ello, el presidente Evo Morales propuso que se realizaran nuevas elecciones, cosa que el gobierno de México vio muy bien… a fin de resolver por vía de unas elecciones los diferendos existentes. Posterior a ello, el Ejército de Bolivia pidió la renuncia del presidente y el presidente Evo Morales resolvió presentar su renuncia para evitar una guerra civil. Por consiguiente, es un golpe porque el Ejército pidió la renuncia del presidente y eso violenta el orden constitucional en ese país”.

La manera como se presentó tiene errores, y omitieron análisis más sofisticados sobre los hechos –probablemente deliberados–, así como las acciones de otros gobiernos de la región, que los desnudó internacionalmente, pero arropó domésticamente. Como botones de muestra:

1.- Evo Morales renunció de palabra –hasta el lunes la entregó a la Asamblea Legislativa–, por lo cual, cuando expresaba México su posición, seguía siendo presidente y por tanto era apresurada. Junto con él renunciaron el vicepresidente, la líder del Senado y el líder de la Cámara de Diputados, quienes se encuentran en la línea de sucesión. Por tanto, no hay quien asuma la presidencia para convocar nuevas elecciones. En la prelación constitucional podría subir la líder del partido de oposición Jeanine Añez Chávez, segunda vicepresidenta en el Senado, pero se le dificultará porque se requiere una mayoría calificada, imposible de alcanzar para ella porque está controlado por el Movimiento al Socialismo, el partido de Morales. Se puede argumentar que Morales creó una crisis constitucional al dejar un vacío de poder que ha sido llenado por el caos y la anarquía en Bolivia.

2.- El argumento del golpe de las Fuerzas Armadas no se sostiene. Las Fuerzas Armadas sólo pidieron que renunciara Morales, no todo el gobierno y el Legislativo. No lo depusieron, ni instalaron una Junta Militar en su lugar, suspendieron garantías o impusieron a un títere. No salieron a las calles para evitar caos y violencia, ni decretaron un estado de excepción, o tomaron control del gobierno, las comunicaciones, ni censuraron los medios de comunicación o prohibieron las reuniones. Esto no quita importancia a la ruptura del orden constitucional, pero no es un golpe.

3.- Ebrard se apresuró a ofrecerle asilo político a Morales. El presidente ha dicho que no se va a ir de Bolivia y está en Cochabamba, su tierra, quizás operando políticamente para ver cómo saca provecho de la crisis que detonó. Nadie le ha pedido a México que lo asile, con lo cual pierde la fuerza política que, en caso de solicitarle que lo recibiera, capitalizaría su aportación para apaciguar la violencia y contribuir a la pacificación. Ebrard adelantó conclusiones, cuando apenas iniciaba la siguiente fase de la lucha política boliviana.

4.- Ebrard anunció el lunes que pedirían una reunión de emergencia en la Organización de Estados Americanos para analizar la situación en Bolivia. La decisión es correcta, y debió haber sido la única que formularan, pero no el lunes sino el domingo, como varias naciones latinoamericanas lo hicieron la víspera, tan pronto como se volvió ingobernable Bolivia.

La aparente confusión mexicana quedó confirmada de manera clara en los mensajes que se apuraron a escribir miembros del gabinete o cercanos a López Obrador. Pero lo mejor salió de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien afirmó en Twitter: “Angela Merkel tiene 14 años en el poder, pero como es Alemania nadie dice nada. Evo Morales tiene 13 años en la presidencia por decisión soberana de su pueblo, pero como es un país en vías de desarrollo, lo acusan de ‘dictador’. El conservadurismo y su doble rasero”.

Optaron por ocultar, desde el Presidente para abajo, que la crisis constitucional boliviana fue detonada por Morales, al haber cometido lo que interna e internacionalmente se considera un fraude electoral, y haber rechazado cuatro días después de la elección la sugerencia de la OEA para convocar nuevas elecciones, como lo reafirmó el domingo pasado. La principal crítica a Sheinbaum provino desde Washington, en la cuenta de la embajadora mexicana Martha Bárcena, quien respondió en Twitter: “Con una diferencia fundamental, Alemania es un país con un sistema parlamentario y Bolivia tiene un sistema presidencial. En Alemania el gobierno encabezado por Angela Merkel ha sido de coalición. Un poco de sistemas políticos comparados”.

La confusión mexicana impide que haya en México un debate racional a partir del conocimiento. Los pronunciamientos primitivos, por ignorantes y temerarios, distraen y obstruyen un análisis que permita tomar decisiones correctas. La ruptura del orden constitucional en Bolivia es un asunto muy serio, al igual el que las Fuerzas Armadas sean el árbitro de una crisis política.

Esto habla de la debilidad de las instituciones y de la necesidad de fortalecer los instrumentos democráticos. Pero quizás todo es deliberado, porque la caída de Evo Morales es un golpe directo al proyecto autoritario que está construyendo López Obrador en México. De esto hablaremos en la siguiente columna.

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¿Qué pasa en Bolivia?


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Bolivia: La cronología del desastre