Internacional

¡Trudeau gana!…¡Pero pierde mayoría!


El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, logró la reelección para un segundo mandato el lunes y, aunque perdió la mayoría parlamentaria, sacó un resultado sorprendentemente sólido pese a una serie de escándalos que empañaron su imagen de icono liberal.

El Partido Liberal de Trudeau tendrá el grupo parlamentario más grande, lo que le da opción de formar gobierno. Sin embargo, al no obtener la mayoría, la formación quedará a expensas de un partido de la oposición para poder aprobar leyes.

“No es lo mismo que en 2015. No todo se debe al líder”, dijo Robert Bothwell, profesor de historia de Canadá y relaciones internacionales en la Universidad de Toronto. “Trudeau es primer ministro porque el resto del partido fue capaz de reponerse y vencer. Aunque Trudeau merece crédito por lo que ha ocurrido, va a tener que demostrar cualidades que aún no ha mostrado”.

Con todo, el resultado fue un triunfo para Trudeau, cuya imagen impoluta sufrió un revés tras la publicación el mes pasado de fotografías antiguas en las que aparecía con la cara pintada de negro y café.

“Estoy sorprendido por lo bien que lo ha hecho Trudeau”, manifestó Nelson Wiseman, profesor de políticas en la Universidad de Toronto. “No creo que nadie esperase que Trudeau obtuviera una mayoría, pero no están tan lejos”.

Con el recuento todavía en marcha en la madrugada de este martes, los liberales tenían 156 escaños, a 14 de los 170 que dan la mayoría en la Cámara de los Comunes de 338 diputados.

“Esta noche, los canadienses rechazaron la división y la negatividad. Rechazaron los recortes y la austeridad. Eligieron una agenda progresista y una acción firme contra el cambio climático”, dijo Trudeau en la madrugada del martes.

Su discurso se produjo, inusualmente, a la vez que el de su principal rival, el candidato del Partido Conservador Andrew Scheer, lo que obligó a las televisoras a dejar de emitir las palabras de Scheer. Pero el primer ministro adoptó un tono conciliador: “A aquellos que no han votado por nosotros, sepan que trabajaremos cada día por ustedes, gobernaremos para todo el mundo”, apuntó.

Las elecciones en Canadá se definieron en lo que fue, en esencia, una disputa entre el atractivo y carismático Trudeau y el modesto líder del Partido Conservador Andrew Scheer, quien parecía el antídoto perfecto a la fanfarria y nivel de celebridad de Trudeau.

Trudeau reafirmó el liberalismo en 2015 después de casi 10 años de gobiernos conservadores en Canadá, pero una serie de escándalos, aunados a las enormes expectativas sobre él, amenazaron sus posibilidades.

Tal vez con la sensación de que Trudeau estaba en problemas, Barack Obama otorgó un respaldo sin precedentes por parte de un exmandatario estadounidense al instar a los canadienses a reelegir a Trudeau, diciendo que el mundo necesita en este momento de su liderazgo progresista.

Trudeau, hijo del fallecido primer ministro Pierre Trudeau, un ícono del liberalismo, es uno de los pocos líderes progresistas que quedan en el mundo. Ha sido percibido como un rayo de esperanza para los liberales en la era de Trump, incluso engalanando la portada de la revista Rolling Stone con el encabezado “¿Por qué no podemos tenerlo de presidente a él?”.

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¡Trudeau gana!…¡Pero pierde mayoría!


El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, logró la reelección para un segundo mandato el lunes y, aunque perdió la mayoría parlamentaria, sacó un resultado sorprendentemente sólido pese a una serie de escándalos que empañaron su imagen de icono liberal.

El Partido Liberal de Trudeau tendrá el grupo parlamentario más grande, lo que le da opción de formar gobierno. Sin embargo, al no obtener la mayoría, la formación quedará a expensas de un partido de la oposición para poder aprobar leyes.

“No es lo mismo que en 2015. No todo se debe al líder”, dijo Robert Bothwell, profesor de historia de Canadá y relaciones internacionales en la Universidad de Toronto. “Trudeau es primer ministro porque el resto del partido fue capaz de reponerse y vencer. Aunque Trudeau merece crédito por lo que ha ocurrido, va a tener que demostrar cualidades que aún no ha mostrado”.

Con todo, el resultado fue un triunfo para Trudeau, cuya imagen impoluta sufrió un revés tras la publicación el mes pasado de fotografías antiguas en las que aparecía con la cara pintada de negro y café.

“Estoy sorprendido por lo bien que lo ha hecho Trudeau”, manifestó Nelson Wiseman, profesor de políticas en la Universidad de Toronto. “No creo que nadie esperase que Trudeau obtuviera una mayoría, pero no están tan lejos”.

Con el recuento todavía en marcha en la madrugada de este martes, los liberales tenían 156 escaños, a 14 de los 170 que dan la mayoría en la Cámara de los Comunes de 338 diputados.

“Esta noche, los canadienses rechazaron la división y la negatividad. Rechazaron los recortes y la austeridad. Eligieron una agenda progresista y una acción firme contra el cambio climático”, dijo Trudeau en la madrugada del martes.

Su discurso se produjo, inusualmente, a la vez que el de su principal rival, el candidato del Partido Conservador Andrew Scheer, lo que obligó a las televisoras a dejar de emitir las palabras de Scheer. Pero el primer ministro adoptó un tono conciliador: “A aquellos que no han votado por nosotros, sepan que trabajaremos cada día por ustedes, gobernaremos para todo el mundo”, apuntó.

Las elecciones en Canadá se definieron en lo que fue, en esencia, una disputa entre el atractivo y carismático Trudeau y el modesto líder del Partido Conservador Andrew Scheer, quien parecía el antídoto perfecto a la fanfarria y nivel de celebridad de Trudeau.

Trudeau reafirmó el liberalismo en 2015 después de casi 10 años de gobiernos conservadores en Canadá, pero una serie de escándalos, aunados a las enormes expectativas sobre él, amenazaron sus posibilidades.

Tal vez con la sensación de que Trudeau estaba en problemas, Barack Obama otorgó un respaldo sin precedentes por parte de un exmandatario estadounidense al instar a los canadienses a reelegir a Trudeau, diciendo que el mundo necesita en este momento de su liderazgo progresista.

Trudeau, hijo del fallecido primer ministro Pierre Trudeau, un ícono del liberalismo, es uno de los pocos líderes progresistas que quedan en el mundo. Ha sido percibido como un rayo de esperanza para los liberales en la era de Trump, incluso engalanando la portada de la revista Rolling Stone con el encabezado “¿Por qué no podemos tenerlo de presidente a él?”.

Economía y Finanzas, Noticias

¿Que debemos saber del USMCA?


Noticias

Canadá: “TLC. Sí. Nuestra dignidad.No”


por Jerry Dias, (HuffPost Canada) Presidente Nacional de Unifor

Un país y su cultura se distingue por las historias que cuenta (a sí mismo y a los demás) sobre su lugar en el mundo.

En Canadá somos afortunados por tener muchos contadores de historias a lo largo del país. Podemos estar orgullosos de esto, pero el orgullo no es suficiente cuando tu vecino es el mayor productor de bienes culturales en el mundo.

Los canadienses consumen cultura estadounidense todos los días. En gran parte, es algo bueno. El problema es cuando consumimos demasiada y supera nuestra capacidad para contar nuestras propias historias.

BLOOMBERG VIA GETTY IMAGES
Chrystia Freeland arriba a las negociaciones en washington DC.

Con su masivo mercado domésticos de 327 millones de espectadores potenciales, loas compañías de medios estadounidenses pueden lanzar sus productos a nuestro mercado a precios muy inferiores a nuestros costos de producción, y sin invertir en la infraestructura canadiense, incluido el periodismo.

Es por esta razón que por años los gobiernos federal y provincianos han ayudado a promover el contenido cultural canadiense través de inversiones, requerimientos mínimos de contenido a través de organismos como la Radio y Televisión de Canada y la Comisión de Telecomunicaciones. El mercado por sí mismo no puede asegurar una competencia pareja.

No podemos permitirnos asumir simplemente que la cultura seguirá fuera de un TLCAN renovado. Después de todo el negociador en jefe de Estados Unidos, Robert Lighthizer, ha dicho que “la excepción cultural muchas veces solo es proteccionismo cultural”.

Tenemos que ser capaces de contar las historias de las comunidades de Canadá, grandes y pequeñas.

Cuando el año pasado reiniciaron las pláticas del TLCAN, apareció una carta abierta firmada por importantes intelectuales canadienses, en la que señalaban que sin la exención cultural estaría amenazada nuestra capacidad para seguir produciendo el arte y la historia que definen nuestra cultura.

“Nuestro reciente éxito internacional, especialmente en música y literatura, se deben a las reglas de contenido canadiense que permiten a nuestros músicos e intérpretes ser escuchados en la radio de Canadá, y dar subsidios a autores y editoriales”, dice la carta.

Si la exención cultural del TLCAN, el panorama mediático de Canadá estaría muy disminuido, o controlado por conglomerados estadounidenses. Al tener el derecho a apoyar a nuestras industrias culturales, podemos proveer de un terreno fértil a esa industria para que prospere.

A pesar de la incertidumbre respecto a las nuevas tecnologías que aparezcan, hay medidas importantes que Canadá puede tomar ahora, que empujaré en cuanto vuelva a Washington para las pláticas del TLCAN de esta semana.

Lo primero y más importante es que ningún acuerdo del TLCAN puede inmiscuirse en los apoyos al periodismo local, deportes y entretenimiento. Tenemos que ser capaces de contar las historias de las comunidades de Canadá, grandes y pequeñas, y eso implica apoyar al periodismo local.

JIM WATSON VIA GETTY IMAGES
La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, antes de su encuentro con el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer. El 30 de agosto de 2018 en Washington DC.

A nivel nacional, debemos apoyar a CBC y Radio-Canada. Jugan un rol vital en mantenernos informados sobre otras partes del país, y en dar una perspectiva canadiense de las noticias del mundo. Más que eso, CBC nos ayuda a volver a armar el sentido cambiantes de lo que es formar parte de este país.

Como nuestras cadenas privadas también juegan un rol importante en compartir historias canadienses, el TLCAN no debe contener nada que las exponga a ser compradas por los conglomerados mediáticos de Estados Unidos.

Debemos tener un campo parejo entre las cadenas canadienses y medios en línea como Amazon, Netflix y Disney. En Canadá todavía se debate cómo conseguirlo, con ideas como impuestos a los medios o medidas regulatorias de contenido. En cualquier caso, no podemos permitir que ningún acuerdo comercial restrinja lo que el gobierno puede hacer para proteger los intereses canadienses.

Por otra parte, el crecimiento alarmante de cadenas pirata offshore, que utilizan contenido por el que no han pagado, exige acciones para asegurarse de que los creadores obtengan sus regalías. El TLCAN no puede obstruir ese apoyo.

La cultura no siempre está en los titulares de las pláticas comerciales como la industria automotriz y la agricultura, pero es una industria grande que da empleo a miles de canadienses en periódicos, cadenas y estudios de cine y televisión.

El equipo negociador canadiense sigue comprometido a defender el derecho de Canadá a promover nuestra identidad con nuestra industria cultural local. Esto es bueno que suceda.

Mientras las pláticas comerciales se acercan a su final, debemos de apoyar esa posición.

Editoriales, Salud

Lactancia Materna: ¿No es una opción?


Texto original por Caitlin McCormack, HuffPost Canada 

ewels M. siempre quiso dar de mamar a sus hijos pero, al llegar a casa con sus gemelos, descubrió que eso no estaba hecho para ella.

“Pensé que sería una experiencia maravillosa que me uniría a mis hijos”, comenta Jewels al HuffPost Canadá, quien pidió que no utilizaran su nombre completo. “Pero desde el primer momento sentí que eso no me uniría a ellos. Lo odiaba. No me parecía natural. En verdad, me hacía sentir asquerosa”.

Al principio, Jewels se sintió culpable por no dar el pecho a sus hijos, como si no estuviera cumpliendo con el “código de la mujer”, dice. Pero rápidamente se dio cuenta de que era decisión suya qué hacer con su cuerpo: “Son mis hijos y vi que el biberón iba bien; así mi marido podía cogerse el turno de tarde y yo podía dormir ¡ocho horas!”.

Según un estudio del Best Start Resource Centre realizado en 2014, en Ontario (Canadá), el 90% de las madres empieza a dar el pecho, pero solo el 60% lo hace sin combinarlo con el biberón cuando se van del hospital. Y al medio año, la tasa de familias que solo da de mamar cae al 30%, muy por debajo de la recomendación de la OMS, que dice que los niños deberían tomar el pecho hasta los seis meses.

“Las mujeres sienten mucha presión por dar el pecho y cuando una mujer no lo hace, ya sea porque es muy difícil, no funciona o simplemente no quiere, sienten mucha culpa. En realidad, se debería felicitar a las familias que deciden que la lactancia materna no se adecúa a ellas, por su valentía y honestidad”, comenta al HuffPost Canadá Liana Salvador-Watts, enfermera y Consultora Certificada en Lactancia Materna.

Dar el pecho no siempre es fácil

Según Salvador-Watts, las dificultades relativas a la alimentación pertenecen a diferentes categorías y muchas de ellas se pueden resolver con ayuda profesional.

Incluyen:

  • Un bebé enfermo o prematuro
  • Dificultad con el enganche y las posiciones
  • Problemas con la anatomía oral del bebé
  • Problemas con el suministro
  • Problemas con la eliminación de la leche que conduce a la congestión, la obstrucción de conductos o la mastitis.

“Cuando la lactancia materna va bien, la vida normal con un recién nacido es agotadora”, recuerda Liana Salvador-Watts. “Si optas por la lactancia materna, tienes que ir al médico varias veces, a especialistas, asesores de lactancia, clínicas y terapias alternativas. Todo esto consume mucho tiempo y es emocionalmente agotador y estresante para las familias”.

Y este estrés puede repercutir en el bebé: “Los bebés sienten lo que sentimos. Si dar el pecho les pasa factura a los padres, también puede generar estrés y tensión en el bebé, lo que hace que la lactancia sea aún más difícil”.

Para las madres que quieren amamantar pero no pueden, es muy doloroso

Jordana Nativ tuvo la suerte de contar con el apoyo de la clínica de lactancia de su hospital cuando tuvo dificultades de alimentación tras el nacimiento de su hija, debido a una cirugía de reducción de pecho a los 16 años.

“Mi médico dijo que dar el pecho podría ser difícil, imposible o completamente normal, pero no lo sabría hasta que lo intentara. En ese momento no pensé que sería un reto”, explica Nativ al HuffPost Canadá. “Por desgracia, al producir leche, la conexión con mi pezón no era lo suficientemente estable como para permitir que fluyera para alimentar a mi hija. Tuve algo de calostro, pero después de una semana, mi hija seguía perdiendo peso”.

 

Nativ tuvo mastitis al intentar dar de mamar y tuvo que dejarlo para que su cuerpo se recuperara. En vez de eso, empezó a darle el biberón a su hija.

“Mi hija creció y nunca nos arrepentimos”, señala.

La mujer afirma haberse sentido desconsolada por no poder dar el pecho, ya que llevaba toda su vida esperándolo.

“Las madres hacen que esto parezca muy fácil. Los médicos, las enfermeras y los medios de comunicación hacen que parezca natural”, comenta. “Me sentí un fracaso. Estaba frustrada y triste porque mi cuerpo no podía alimentar a mi propio bebé. Me llevó tiempo, pero traté de ver lo positivo de darle el biberón”.

La salud y las desigualdades juegan un papel

Liana Salvador-Watts señala que hay muchas desigualdades sanitarias y sistémicas que pueden afectar a la capacidad de una familia para cumplir sus objetivos de alimentación, y que el porcentaje de lactancia podría aumentar enormemente si hubiera más fondos dedicados al apoyo de alimentación en el hospital y el posparto.

“Por ejemplo, las tasas de intervenciones en el parto son muy altas y estas interfieren en la capacidad del bebé para mamar. Muchos hospitales no tienen suficientes asesores de lactancia para apoyar adecuadamente a todas las familias en su preparación para el parto”, lamenta la experta.

 

Salvador-Watts añade que las familias con acceso a más ayudas también tienen más probabilidades de alcanzar sus objetivos de lactancia materna.

“Las investigaciones confirman que las madres que amamantan en general son mayores, tienen mejor educación e ingresos más altos. Mientras que los padres más jóvenes, de bajos ingresos, discriminados e inmigrantes tienen menos probabilidades de dar el pecho”, apunta.

Hay que respetar la decisión de las familias

Hay formas de alimentar al bebé más allá de dar el pecho: está la extracción de leche, la leche en polvo… Si la lactancia no funciona, no pasa nada, recalca Salvador-Watts. Lo que importa es que las familias sepan qué opciones tienen y que respeten su decisión.

A Jewels le habría gustado que hace 10 años los servicios sanitarios le hubieran tranquilizando, asegurándole que lo que ella decidió estaba bien cuando tuvo a sus hijos. “Si prefieres el biberón, dáselo. Que no te guste darles el pecho no te convierte en una mala madre o en una mala mujer. Haz lo que más os convenga a tu familia y a ti”, recomienda.

 

Nativ coincide con ella: “Ojalá hubiera sabido que la mayoría de las madres tienen el mismo problema y que dar el pecho no surge siempre de forma natural. La mayoría de las madres necesitan tiempo y práctica. Al fin y al cabo, lo único que importa es que el bebé esté sano, feliz, y bien alimentado”.

Deportes

¡México de nuevo en el mundial!…


Durante el 68 Congreso de FIFA, celebrado en Moscú, la candidatura conjunta conformada por Estados Unidos, México y Canadá ganó la votación para recibir la Copa del Mundo del 2026

Conciencia social

Una reina sin corona


Aceptarse. Sonreír. Vivir feliz contigo mismo y tu entorno. Cuando el mundo decide que no encajas, es momento de demostrarle al mundo que el no encaja en tu vida. Sí, simplemente, una reina son corona.