Puerto Vallarta cavara fosas para atender emergencia por Covid-19


Arturo Dávalos, alcalde de Puerto Vallarta, propuso medidas extremas luego de que se confirmara en esa demarcación el primer caso confirmado de coronavirus.

Mientras los gobernantes se preparan con ventiladores mecánicos, insumos médicos y acondicionan hospitales para enfrentar la pandemia y salvar el mayor número de vidas, el presidente municipal se alista para una contingencia funesta con 500 fosas dobles.

“A través de Servicios Públicos Municipales estamos trabajando en los panteones y, Dios no lo quiera, tocamos madera todos, pero no queremos que nos agarre desprevenidos, estamos haciendo 500 fosas dobles en los panteones del municipio. Dios no lo quiera, pero debemos de prepararnos, ojalá no pase a mayores esto y la gente entienda que no debe de andar en la calle, si no tiene nada que hacer”, dijo el funcionario durante una sesión de ayuntamiento.

El número de espacios funerarios resulta mayor que el de las camas de hospital con las que cuenta el municipio, que son 466. Asimismo, hay 133 espacios en los servicios de urgencias y 42 para terapia intensiva, donde también se cuenta con 78 ventiladores.

Según el personal de la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ), la persona que dio positivo a las pruebas PCR de COVID-19 es un hombre de 35 años de edad, que presentó síntomas muy leves, por lo que no había requerido ser hospitalizado y es un caso de contagio importado.

En tanto, el edil dijo que durante las noches salen cuadrillas municipales para sanitizar espacios públicos, como bancas y teléfonos.

El alcalde propuso también la habilitación de siete refugios temporales para 699 personas, y de ser necesario se puede habilitar el centro de convenciones.

Asimismo, anunció una bolsa de 20 millones de pesos para garantizar alimento a siete mil 500 familias, por lo que también reducirá su sueldo a la mitad, y el de los directores y regidores en un 20 por ciento.

Texto original: El Financiero

¿Cuántas veces se han pospuestos los juegos olímpicos?


La pandemia de Covid-19 ha obligado a cancelar los eventos deportivos en todo el mundo, siendo la última víctima los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en julio, ahora pospuestos hasta el verano de 2021 al menos.

Después de conocer esta noticia quizá te preguntes: ¿Se han cancelado las Olimpiadas modernas alguna vez? 

Acontecimientos que interrumpieron las Olimpiadas

Solo las guerras mundiales han llevado a la cancelación de los Juegos Olímpicos, pero otros eventos, como la política, el terrorismo y ahora las pandemias, han invadido los juegos.

Desde la apertura de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896, la competencia deportiva internacional solo se ha cancelado tres veces: una durante la Primera Guerra Mundial (1916) y dos veces durante la Segunda Guerra Mundial (1940 y 1944).

En el período previo a los Juegos Olímpicos de verano de 1916, el Imperio alemán superó las ofertas de Alejandría, Amsterdam, Bruselas, Budapest y Cleveland para albergar los Juegos y en 1913 construyó un nuevo «Deutsches Stadion« («Estadio alemán») que podría asentar oficialmente 30 mil personas.

Los Juegos de Berlín fueron cancelados debido al estallido de la Primera Guerra Mundial en julio de 1914. Los organizadores inicialmente pensaron que la guerra terminaría «en Navidad», pero no se llegó a un armisticio hasta noviembre de 1918.

Unas dos décadas más tarde, el Deutsches Stadion fue derribado para dar paso al Estadio Olímpico destinado a los Juegos de Verano de 1936, cuando Berlín tuvo su próxima oportunidad de albergar.

Cuando llegó 1936, aproximadamente cinco mil atletas de 51 países compitieron con una audiencia de 10 mil personas, pero esos juegos también serían infames, ya que para entonces Hitler había llegado al poder.

Tokio y Sapporo, Japón, originalmente habían sido los anfitriones de los Juegos Olímpicos de 1940, verano e invierno, respectivamente, después de ganar la candidatura en 1936, lo que los convirtió en las primeras ciudades no occidentales seleccionadas para albergar la justa deportiva.

Pero después de que estalló la guerra entre Japón y China en julio de 1937, el gobierno japonés decidió renunciar a su derecho a organizar los Juegos, alegando que la guerra requería «la movilización espiritual y material de Japón».

Se eligieron nuevos anfitriones: Helsinki, Finlandia, para los Juegos de verano y la ciudad alemana de Garmisch-Partenkirchen para los de invierno.

Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, después de la invasión nazi de Polonia en septiembre de 1939, provocó la cancelación total de los hechos.

El mismo destino ocurrió en los Juegos Olímpicos de verano de 1944 en Londres y en los Juegos de invierno en Cortina d’Ampezzo, Italia.

Dicho esto, 1944 fue testigo de una especie de “Juegos Olímpicos”. 

Los prisioneros de guerra polacos en el campo de Oflag II-C convencieron a sus captores alemanes para que les permitieran organizar juegos honorarios. Incluso hicieron una bandera de los anillos olímpicos con una sábana y bufandas de colores.

Compitieron en deportes como fútbol, ​​balonmano y voleibol, así como en eventos de atletismo, pero también en pintura, escultura y música. Sin embargo, los alemanes prohibieron la esgrima, el tiro con arco, la jabalina y el salto con pértiga por razones obvias.

Fuente: Muy Interesante

El trabajo sexual en tiempos del Covid-19


COVID-19: ¿Se transmite por aire?


El coronavirus puede vivir durante tres días en algunas superficies como el plástico y el acero, según una investigación reciente. Los expertos dicen que el riesgo de que las personas se infecten al tocar esos materiales aún es bajo, aunque ofrecieron advertencias adicionales sobre cuánto tiempo sobrevive el virus en el aire, lo que puede tener implicaciones importantes para los trabajadores médicos.

El estudio, publicado el 17 de marzo en el New England Journal of Medicine, también sugiere que el virus se desintegra durante el transcurso de un día en materiales como el cartón, lo que disminuye la preocupación de que las entregas a domicilio propaguen el virus durante este periodo de reclusión y trabajo desde casa.

Los investigadores sostienen que cuando el virus se suspende en gotículas de menos de 5 micrómetros —conocidas como aerosoles— puede estar suspendido durante aproximadamente media hora antes de descender y asentarse en las superficies, donde puede permanecer varias horas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho que el virus no es principalmente transportado por aire, sino por gotículas respiratorias. Pero asegura que está estudiando investigaciones sobre las formas de propagación.

El virus permanece más tiempo en plástico y acero, en donde puede estar hasta 72 horas. Pero la cantidad de virus viable disminuye bruscamente durante este tiempo. Por ejemplo, en el cobre solo sobrevive por cuatro horas. Sobre cartón, sobrevive hasta 24 horas, lo que sugiere que los paquetes que llegan por correo solo deberían tener niveles bajos del virus, a menos que la persona que lo entregó haya tosido o estornudado o lo haya manipulado con manos contaminadas, aunque no está claro por qué el cartón sea un ambiente menos hospitalario para el virus que el plástico o el acero, pero puede explicarse por la absorción o las características fibrosas del embalaje en comparación con las otras superficies.

Que el virus pueda sobrevivir y lograr ser infeccioso en los aerosoles también es importante para los trabajadores de la salud.

Durante semanas, los expertos han sostenido que el virus no se transmite por el aire. Pero, de hecho, puede viajar por el aire y permanecer suspendido durante aproximadamente media hora.

Lo que sucede es que el virus no permanece en el aire a niveles suficientemente elevados como para ser un riesgo para la mayoría de las personas que no están físicamente cerca de una persona infectada. Pero los procedimientos que utilizan los trabajadores de la salud para atender a los pacientes infectados pueden generar aerosoles.

“Cuando ingresa un paciente con neumonía grave, ese tipo de pacientes deben ser intubados”, dijo Vincent Munster, virólogo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos que dirigió el estudio. “Todos esos procedimientos podrían generar aerosoles y gotículas”.

Los trabajadores de la salud también pueden recoger esas gotículas y otras gotas más grandes en su equipo de protección cuando trabajan con pacientes infectados. Marr advirtió que esas pequeñas y grandes gotas podrían volver a suspenderse en el aire cuando se quiten el equipo de protección y así estarían expuestos al virus.

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Una investigación que está siendo analizada por expertos confirma este temor. Y otro estudio, publicado el 4 de marzo en la revista especializada Journal of the American Medical Association (JAMA), también indica que el virus es transportado por aire. Ese estudio, realizado en Singapur, encontró el virus en un ventilador ubicado en la habitación del hospital de un paciente infectado, donde solo pudo haber llegado por vía aérea.

La OMS está estudiando investigaciones sobre la transmisión por el aire del virus, pero de momento los trabajadores de la salud deben usar un tipo de equipo —que incluye máscaras de respiración— suponiendo que sí se transmite por esa vía.

“Según la ciencia de los aerosoles y los hallazgos recientes sobre el virus de la gripe”, dijo, “es probable que las máscaras quirúrgicas sean insuficientes”.

Con información del New York Times.

 

La matemática de la pandemia


Por Enrique Quintana (El Financiero)

Seguramente usted ha escuchado el término ‘viralizar’ alguna vez cuando algún mensaje en redes sociales crece extraordinariamente.

Bueno, pues ahora, con la pandemia del Covid-19 ya sabemos lo que eso significa: crecimiento exponencial.

Estamos más acostumbrados a observar el crecimiento aritmético. Así que, cuando hay fenómenos que producen crecimiento geométrico o exponencial, éste resulta a veces poco comprensible.

Un crecimiento aritmético ocurre cuando se trata de una cifra constante. Por ejemplo, si usted adiciona 10 unidades cada vez obtendrá una serie en la que la secuencia es 10, 20, 30, 40, etcétera.

Pero si el crecimiento es exponencial, entonces lo que es constante es el múltiplo en el que crece la serie y no la diferencia.

En ese mismo ejemplo, si 10 crece a un exponente de 2, la serie sería entonces 10, 100, 1,000, 10,000, etcétera.

Eso es precisamente la ‘viralización’. Y se usa como equivalente del crecimiento exponencial por el tipo de contagio que se presenta en las epidemias o pandemias que, por cierto, no siempre son virales, pueden ser también bacterianas.

Por ejemplo, en el caso del Covid-19, usted seguramente ha escuchado que la tasa de contagio es de 2.5, lo que quiere decir que un portador del virus, en promedio, contagiará de dos a tres personas.

Y cada una de las personas infectadas contagiará a dos o tres más, y así sucesivamente.

Por eso, el crecimiento es exponencial.

A nivel mundial, entre la fecha del primer enfermo reportado y las cifras por la tarde del día de ayer, cuando se llegó casi a 860 mil casos, han transcurrido 81 días. Esto implica una tasa de crecimiento diaria de 16.9 por ciento.

En México, la tasa desde el 27 de febrero, cuando fue notificado el primer contagio, hasta el día de ayer, con mil 215 casos confirmados, la tasa es de 22.9 por ciento.

Si estas tasas se mantuvieran –subrayo este supuesto–, tendríamos alrededor de 92 millones de casos en el mundo al finalizar el mes de abril y 590 mil casos en México.

Desde luego que ese es el escenario inercial, el que ocurriría si el crecimiento exponencial no logra amortiguarse.

Hay quien no entiende que estamos en una guerra contra el virus. Pero guerra, literalmente. No es metáfora.

El virus, por su genética, busca reproducirse. Y solo puede hacerlo parasitando las células del huésped. No lo puede hacer por sí mismo. Nosotros somos su huésped. En su naturaleza está el buscar infectar a más y más células, y eso solo puede hacerse a través del contagio.

El distanciamiento social es la estrategia que tenemos al alcance en esta guerra –por lo pronto– para que el virus sea derrotado, sea porque desarrollemos inmunidad al sanar o bien porque el huésped falleció.

Los números que le presento arriba, y que son terroríficos, son los que se presentarían si no logramos cambiar la tendencia.

Afortunadamente parece, solo parece, que el pico de casos nuevos ocurrió hace pocos días. Fue el 28 de marzo, cuando llegamos a 66 mil 761 nuevos casos, el día de mayor número. El 30 de marzo la cifra bajó a 61 mil 348.

Pero el indicador no es suficientemente robusto. Podríamos tener un repunte si otros países u otras ciudades en los países afectados, repuntan próximamente.

Más nos vale imaginar que si no logramos evitar que el virus siga saltando de una persona a otra, como ha sucedido hasta ahora, tendremos ese escenario impactante que las tendencias reflejan y que nos llevarían a casi 600 mil casos en México apenas en el lapso del mes que hoy comienza.

Decidamos.

¿La acusación contra Maduro es algo más que una manipulación estadounidense?


Texto original por Jorge Castañeda (The New York Times)

El jueves 19 de marzo, en medio de lo que quizás es la mayor crisis sanitaria y económica del mundo desde la Gran Depresión, el gobierno del presidente Donald Trump acusó al dictador venezolano Nicolás Maduro de narcoterrorismo, narcotráfico y lavado de dinero. El Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por información que conduzca a la detención de Maduro y también acusó a otros altos funcionarios, incluido el ministro de Defensa del país, Vladimir Padrino López, de conspiración para el contrabando de narcóticos.

Hay diferentes maneras de interpretar este giro de acontecimientos. Maduro podría ser culpable, pero también es posible que Donald Trump esté jugando a la política en un año electoral.

La primera pregunta es si estas acciones se mantendrán, lo cual no siempre es el caso cuando Estados Unidos está involucrado. A pesar de las afirmaciones estadounidenses, su supuesto excepcionalísimo con respecto a la democracia y el Estado de derecho siempre está en duda. En mi próximo libro, America Through Foreign Eyes, analizo de manera crítica la insularidad latente de Estados Unidos desde mi propia experiencia como extranjero, en un momento crítico cuando la creencia de que la nación es inmune a los desarrollos en el extranjero ha vuelto a surgir y, simultáneamente, está siendo cuestionada.

Los fiscales federales en Nueva York y Miami presentaron cargos contra Nicolás Maduro y algunos de sus aliados. Pero esa acción, en sí misma, no es una razón suficiente para suponer que esos cargos son válidos. El historial de Washington en ese tipo de medidas no es confiable. Estados Unidos tiene una larga historia de intervención en América Latina, desde las acciones que involucraron a Manuel Noriega en los últimos tiempos, hasta Augusto César Sandino en Nicaragua en la década de 1930 y Pancho Villa en 1917.

Sin embargo, la esencia de estas acusaciones condenatorias contra Maduro ha estado en el aire durante años; a nadie le sorprendería, ciertamente a mí no, que se demostrara su culpabilidad.

En Florida y Nueva York, los equipos que dictan las acusaciones, que incluyen a Brian Allen Benczkowski, el fiscal general adjunto que acusó a Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera, el célebre capo mexicano de la droga, no son considerados como funcionarios influenciados por Trump. Y este no es un simple asunto legal relacionado con cargos de tráfico de drogas que serán dictaminados en un tribunal estadounidense. Durante el gobierno de Maduro, el régimen chavista ha perpetrado atroces violaciones a los derechos humanos y ha destruido la economía de Venezuela, lo que ocasionó la mayor crisis humanitaria de la región.

La nueva ofensiva del gobierno de Trump contra el mandatario venezolano y sus colaboradores es, en esencia, de índole diplomática y política. El problema no es si los cargos son verdaderos. Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas cordiales con los gobiernos de Afganistán y Honduras que, como ya se sabe, son cómplices del narcotráfico. Es probable que las nuevas acusaciones se hayan estado gestando desde hace años, durante los cuales Venezuela le vendió a Estados Unidos miles de millones de dólares en petróleo. La pregunta es si la acusación acelerará la caída de Maduro, que seguramente es el objetivo de Estados Unidos, o si simplemente alimentará el nacionalismo antiestadounidense siempre presente en ciertos sectores de la sociedad venezolana.

Si la medida del gobierno de Trump es una apuesta por la devastación que causará el coronavirus en Venezuela, el brutal impacto que tendrá el colapso de los precios del petróleo en su economía y el creciente aislamiento de Maduro en América Latina —como lo demuestra la reciente reelección del némesis de Maduro, Luis Almagro, como secretario general de la Organización de los Estados Americanos—podría resultar eficaz a pesar de su cinismo. En particular, si los oficiales militares venezolanos de alto rango que no están incluidos en la reciente acusación se sienten tentados por las circunstancias cambiantes y las recompensas sustanciales ofrecidas por la cabeza de Maduro. Se trata de una posibilidad remota, pero ciertamente no es una hipótesis absurda.

Por otro lado, es posible que la acusación no sea más que la habitual manipulación y fanfarronería estadounidense, sin ningún cálculo estratégico más allá de la búsqueda de votos para las elecciones presidenciales de noviembre. Después de que el huracán María devastó a Puerto Rico, muchos votantes se reubicaron en Florida. Una encuesta realizada por Univisión a principios de este mes reveló que el electorado puertorriqueño de ese estado respalda por mucho a Joe Biden y podría ser cruciales para ganar allí. Trump necesita que su base cubano-estadounidense y venezolana sea fuerte para seguir en la contienda. Los cargos contra Maduro podrían proporcionarle el impulso que necesita para captar esos votos.

¿Qué empresarios mexicanos apoyan la emergencia por Covid-19?