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El peso se hunde… ¡Llega a 23 pesos!


El peso se derrumbó este lunes debido a temores sobre una recesión, después de que la Reserva Federal anunció el fin de semana un sorpresivo recorte a sus tasas de interés, como parte de sus esfuerzos para hacer frente al impacto económico del coronavirus.

En operaciones en el exterior, donde se llevan a cabo la mayoría de las negociaciones de la moneda, el peso cotizó en 22.923 por dólar, con un fuerte declive del 4.66%.

Más temprano, llegó a hundirse hasta 23.051 unidades, un nuevo mínimo nivel histórico.

“Es probable que continúe el flujo de noticias negativas con novedades respecto a cierres inevitables y a empresas que ponen en marcha planes de continuidad de negocio en respuesta al coronavirus”, dijeron analistas del CI Banco.

Ante el difícil panorama, la Fed recortó el domingo sus tasas a un nivel cercano a cero, reinició operaciones de compra de bonos y lanzó otras medidas de su arsenal de postcrisis, junto con otros grandes bancos centrales, para establecer un punto de apoyo para la economía global.

Con el descalabro de este lunes, la moneda local sumó 10 jornadas consecutivas de pérdidas, con una caída acumulada de más de 18%. En México, las actividades financieras permanecieron cerradas por ser día feriado.

El dolar…¡Al alza!


Texto original: El Financiero

El dólar estadounidense superó la madrugada de este lunes los 22 pesos por unidad, luego del desplome en los precios del petróleo.

El billete verde tocó un máximo de 22.13 al filo de las 5 de la mañana, según datos de Bloomberg.

Más tarde, a las 9:00 horas de la Ciudad de México, el dólar operaba en 21.16 pesos, una caída de 4.95 por ciento de la moneda mexicana, según datos de Bloomberg.

En bancos, el dólar se vende en 21.45 pesos, de acuerdo con cifras de Citibanamex.

La moneda mexicana solo se encuentra detrás del peso colombiano entre las divisas de mercados emergentes con el peor desempeño mostrado durante la sesión.

El crudo europeo referencial Brent cae 18.64 por ciento, a 36.91 dólares a las 8:30 horas de la Ciudad de México, aunque en el inicio de la jornada en los mercados asiáticos el petróleo llegó a desplomarse hasta 31 por ciento, su mayor caída desde la Guerra del Golfo en 1991, después de que la desintegración de la alianza OPEP + desencadenó una guerra de precios entre los mayores productores del mundo.

El referencial estadounidense WTI cae 16.81 por ciento u 6.93 dólares, a los 34.34 dólares por barril.

Impulsado por un colapso de la demanda debido al coronavirus, el mercado petrolero se hundió aún más en el caos ante la perspectiva de un suministro a más bajo costo.

Arabia Saudita planea empezar a producir más de 10 millones de barriles de petróleo por día a partir de abril después de que su alianza con Rusia dentro de la OPEP+ se viniera abajo en la última reunión del grupo.

El mayor exportador de petróleo del mundo comenzó una ‘guerra’ de precios este sábado al aplicar el mayor recorte a los precios en los cuales vende crudo al extranjero en los últimos 20 años, ofreciendo descuentos sin precedentes en Europa, Medio Oriente y Estados Unidos para que las refinerías compren el producto a los saudíes a expensas de otros proveedores.

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Venezuela: ¿Con exceso de dólares?


El problema radica en el uso de la moneda americana en transacciones al interior del país.

La inflación sigue al alza y el bolivar sigue aumentando su valor (70 mil dólares por cada bolivar)

Los bancos tienen prohibido crear cuentas en moneda extranjera, por lo tanto, el papel moneda se está convirtiendo en un problema en el país.

Los dólares se han convertido en un grave problema para el país sudamericano.

La moneda de Estados Unidos es cada vez más usada en un país asolado por la inflación, donde un dólar cotiza en unos 70 mil bolívares en el mercado negro. Eso supone un problema para las empresas locales, porque los bancos venezolanos tienen prohibido ofrecer cuentas en moneda extranjera.

En el país se encuentra prohibido crear cuentas con divisas extranjeras, por lo tanto, en la ciudad de San Cristobal, por ejemplo, algunas empresas prestan sus servicios para guardar el papel moneda en enormes baños o cisternas para su resguardo.

“Estamos hablando de dinero ganado por medios legales, pero en una moneda que se encuentra completamente fuera del orden constitucional del país. Esto no es lavado de dinero”, dice Luis Godoy, exjefe adjunto de la policía judicial y que hoy trabaja como consultor de seguridad. “Hay que preguntarse cuántas personas en este momento tienen dinero guardado en sus casas como Pablo Escobar”.

El bolívar se usa principalmente para pagar algunos bienes subsidiados, como el pasaje del metro y la gasolina (llenar el tanque cuesta menos de un centavo de dólar en el otrora petroestado). Para casi todo lo demás está el dólar. Los peluqueros y los limpiadores de ventanas cotizan sus precios en dólares, los puestos de jugos y hot dogs en Caracas anuncian con letreros que aceptan pagos en dólares o en Zelle, una plataforma de Estados Unidos dedicada a las transferencias entre particulares.

Los bancos en Venezuela no pueden ofrecer cuentas corrientes o de ahorro en dólares. Algunos bancos permiten a los clientes guardarlos en cajas de seguridad, y algunos más cobran una comisión del 2 por ciento por los retiros. El regulador bancario de Venezuela, Sudeban, declinó comentar sobre el tema.

Aun cuando no se disponen de cifras de delitos, se cree que los robos y los secuestros disminuyeron en los últimos años a medida que el bolívar perdía valor, las municiones aumentaron de precio y los ricos (y los más pobres) abandonaron Venezuela en un éxodo de 5 millones de personas. Ahora que hay más dólares en circulación, de nuevo hay algo de valor para robar.

Por ahora, sin embargo, el dólar permanece en una peligrosa zona gris: reconocido por el presidente, pero fuera del imperio de la ley. “El gobierno se ha hecho de la vista gorda con esto”, apunta Gómez, el dueño de la tienda. “Ahora vivimos con la cuerda al cuello, como fugitivos”.

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El peso: ¿Mejor que nunca?


Buenas noticias para los mercados, sin embargo, la noticia debe ser tomada con la debida precaución: Banxico

Esta recuperación del peso ante el dólar no se veía desde octubre del 2014

El viernes pasado el peso mexicano cerró un un ligero avance frente al dólar, colocándose en su mejor momento desde hace 15 meses, colocándolo en su mejor posición desde octubre del 2018.

De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), la moneda mexicana se apreció 0.52 por ciento, que ubican la paridad en 18.70 unidades. Este es el mejor dato desde el 10 de octubre de 2018.

El cierre positivo hiló cuatro semanas consecutivas a pesar de que la divisa estadounidense se apreció, sin embargo, Banxico pidió a los inversionistas tomar las medidas de inversión con cautela.

En la semana, la divisa mexicana registró un avance de 0.41 por ciento, que la llevaron a ubicarse en la primera posición entre las monedas más operadas a nivel global, y el tercero entre las correspondientes a países emergentes.

El índice Bloomberg, que mide la fortaleza del billete verde frente a una canasta de diez divisas, ganó en los cinco días 0.16 por ciento, a los mil 194.44 puntos, sus niveles más altos en lo que va del año.

El jueves, el Senado estadounidense dio su aprobación final sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y se presentaron indicadores económicos positivos para la economía estadounidense.

Gabriela Siller, directora de análisis bursátil y económico de Banco Base, señaló que si bien no se espera que el juicio termine con la destitución del presidente de Estados Unidos, las noticias del proceso podrían ser relevantes para la elección presidencial de noviembre del 2020, y por lo tanto, podrían ocasionar movimientos sobre el tipo de cambio.

Mientras tanto, las cifras de vivienda mostraron que la construcción de viviendas nuevas en Estados Unidos aumentó 16.9 por ciento en diciembre, su nivel más alto desde 2006.

La moneda local también recibió un impulso adicional después de que se conocieron cifras positivas del PIB en China, que mostró que la economía creció 6 por ciento en el último trimestre del año y, en promedio, 6.1 por ciento durante 2019.

Fuente: El Financiero.

El dólar: ¿Una bola de demolición?


Texto original: Bloomberg (El Financiero)

Donald Trump ocupa los titulares, pero no es el único preocupado de que el notable ascenso del dólar esté causando daños económicos. Algunos incluso temen que pueda desencadenar una recesión.

Es difícil caracterizar el ascenso como algo más que histórico. Un indicador a largo plazo del desempeño del dólar que se remonta a finales de 1960 está teniendo su mejor década registrada, emergiendo de los escombros de la crisis financiera con un aumento del 25 por ciento desde finales de 2009. Otro índice de Bloomberg tocó fondo unas semanas antes de que Estados Unidos perdiera su calificación AAA de S&P en 2011, solo para saltar un 32 por ciento desde entonces, ya que el dólar derrotó a cada moneda del Grupo-10 en su camino.

Pero lo que es bueno para los alcistas del dólar es malo para muchos otros. El aumento tiende a erosionar las ganancias de las multinacionales estadounidenses que ayudan a impulsar la economía más grande del mundo, y también aumenta los costos para las corporaciones extranjeras que tienen billones de deuda denominada en dólares. Todo esto es especialmente problemático hoy en día, en medio de crecientes signos de que la economía global se tambalea al borde de una recesión.

Coca-Cola se encuentra entre los que sienten el dolor, por nombrar un ejemplo destacado. El gigante de bebidas con sede en Atlanta notó recientemente el viento en contra que enfrenta el dólar fuerte, aunque espera que esto se alivie pronto. El presidente de Estados Unidos a menudo se queja de la movilización incluida la semana pasada cuando dijo que socava los fabricantes estadounidenses como Caterpillar y Boeing.

“Donde está ahora el dólar podría empujar a la economía global a una situación más difícil y aumentar los riesgos de una recesión”, dijo Hans Redeker , jefe global de estrategia cambiaria con sede en Londres de Morgan Stanley . “Cualquier apreciación adicional podría ser un desafío”.

Al señalar, que no todos ven el dólar como un desencadenante recesivo: la economista global del Banco de América Aditya Bhave dice que la economía de los Estados Unidos no depende demasiado de las exportaciones para crecer.

Redeker, de Morgan Stanley, y Jack McIntyre, de Brandywine Global, por el contrario, ven al dólar como un catalizador potencial para la próxima recesión estadounidense y global. Anticipando que el dólar podría ser una víctima de su propio éxito, McIntyre se está preparando para que la moneda caiga un 25 por ciento en los próximos cinco años y dice que su empresa ha estado comprando dólares de Corea del Sur, coronas checas y dólares de Nueva Zelanda durante el último mes para prepararse. Los estrategas de Morgan Stanley recomiendan el yen y el franco suizo.

Para Redeker, el dólar puede actuar como una fuerza potencialmente negativa en los balances de las corporaciones fuera de los Estados Unidos.

Redeker dice que el dólar en alza ya ha provocado una caída en los gastos de capital en gran parte del mundo que ha llevado al desapalancamiento de las corporaciones con sede más allá de las fronteras de Estados Unidos.

El estratega dice que el dólar está sobrevaluado en un 10 por ciento y un ciclo extendido de flexibilización de la Reserva Federal, incluso mientras otros bancos centrales importantes están haciendo lo mismo, podrían debilitar al dólar y contribuir en gran medida a mejorar las condiciones económicas mundiales.

“La apreciación del dólar en los últimos meses está creando restricciones monetarias en todas partes”, dijo en una entrevista desde Londres.

McIntyre, cuya firma gestiona 75 mil millones de dólares dice que la apreciación significativa del dólar empeora los resultados financieros para las compañías del S&P 500, lo que finalmente genera menos empleos y más desempleo. Eso desencadenará una recesión en Estados Unidos que también reducirá el crecimiento global, dijo el administrador de cartera con sede en Filadelfia.

Es probable que la corrida de varios años del dólar esté llegando a su fin, según la duración de los tres ciclos alcistas más recientes, dice. McIntyre ve un ciclo bajista a punto de comenzar que dura de cinco a siete años, mientras que las monedas en casi cualquier otro lugar superan.

“Las monedas son únicas en el sentido de que no siempre están impulsadas por diferenciales de tasas de interés; las diferencias de crecimiento son más importantes ”, dijo McIntyre en una entrevista. “A medida que otros bancos centrales se coloquen en una posición para reducir las tasas, eso será favorable al crecimiento para esos países, y no vemos ningún escenario en el que el dólar continúe avanzando durante los próximos años”.

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El aparentemente sorpresivo comportamiento del tipo de cambio por Gabriel Casillas


Texto original: El Financiero

El peso mexicano se ha apreciado 61 centavos o 3.1 por ciento, de 19.6512 que cerró el año pasado, a 19.0381 pesos por dólar, ayer (‘fix’ del Banco de México). Varias personas con las que he tenido la oportunidad de platicar en las últimas semanas me han expresado que se encuentran extrañadas por el comportamiento del tipo de cambio peso-dólar. En este espacio trataré de brindar una explicación de lo que ha ocurrido al respecto. Debido a que no hablamos de un producto, sino a una referencia entre un par de monedas, la pregunta de siempre es si el peso se habrá apreciado con respecto del dólar o si el dólar se habrá depreciado con respecto del peso. Una forma de poder dar respuesta a esta pregunta es observando el comportamiento del tipo de cambio del dólar con respecto a otras divisas, en el mismo horizonte de tiempo.

En este sentido, la mayoría de las divisas de mercados emergentes más operadas ganaron terreno con respecto al dólar. En lo que va del año, la que más aumentó de valor con respecto al dólar es el rand sudafricano (cerca de 5 por ciento), seguida del peso chileno (poco menos de 4 por ciento) y el peso mexicano (3.1 por ciento, como comenté al inicio). Asimismo, otras divisas emergentes también han observado un comportamiento similar, como es el caso del real de Brasil (2.9 por ciento), el peso colombiano (2.7 por ciento) y el baht de Tailandia (2.3 por ciento). Así, considero que entonces ha sido más un tema del comportamiento del dólar vs. emergentes, que realmente del peso mexicano como tal. Es decir, el dólar se ha depreciado.

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Es importante tener en cuenta que algunos bancos centrales intervienen más en sus mercados cambiarios que otros —limitando o sesgando el movimiento de mercado que puede observar—, así como aspectos regulatorios en cuanto a la operación de divisas. Sin embargo, la mayoría de los bancos centrales de las divisas emergentes que mencioné anteriormente no son tan intervencionistas y no existen actualmente restricciones significativas para la operación de dichas divisas, por lo que considero que el movimiento que han observado sí refleja aspectos de oferta y demanda de mercado.

Otro aspecto interesante a dar seguimiento es la tasa de interés que ofrece cada divisa. Las posiciones que arman los grandes participantes de los mercados financieros globales tienen en cuenta su expectativa de apreciación o depreciación del par de divisas, así como la tasa de interés que pagan. En este sentido, por ejemplo, cuando deciden ‘irse corto’ el dólar de los Estados Unidos contra peso mexicano, lo que hacen es vender dólares y comprar pesos al tipo de cambio de mercado en ese momento. Asimismo, lo que también toman en cuenta los inversionistas es que, al no tener los dólares, van a dejar de recibir la tasa de interés que les pagaba tener esos dólares y que ahora, al tener pesos recibirán la tasa de interés que ofrecen los pesos mexicanos. A esto se le llama ‘costo de acarreo’ en el argot financiero o carry (en inglés). Una comparación sencilla de este costo es simplemente observando la tasa de interés de política monetaria de los bancos centrales de los países cuya divisa queremos analizar.

Así, la tasa de interés de política monetaria de Estados Unidos es la tasa de Fed Funds nominal y se encuentra actualmente en 2.5 por ciento, mientras que la de México se encuentra en 8.25 por ciento (575 puntos base por arriba de la de EU o 5.75 puntos porcentuales, que es el costo de acarreo). Asimismo, la de Sudáfrica se encuentra en 6.75 por ciento, la de Brasil en 6.5 por ciento, la de Colombia en 4.25 por ciento, la de Chile en 2.75 por ciento y la de Tailandia en 1.75 por ciento. Para hacer un análisis más preciso es necesario también saber los niveles de inflación anual que observan dichos países y ‘restársela’ a la tasa nominal. No obstante lo anterior, queda claro que en México pagamos el mejor costo de acarreo entre los mercados emergentes que hemos comentado.

En este sentido, concluyo: (1) El peso no ha sido la única divisa que se ha ‘apreciado’ con respecto del dólar de EU, sino que ha sido un movimiento generalizado de depreciación del dólar; (2) el peso mexicano no ha sido la divisa que más se ha ‘apreciado’ con respecto a otras divisas emergentes; y (3) México es de los países emergentes que paga una mayor tasa de interés. Por esto considero que si bien ha ayudado que nuestro presidente pudo lograr la aprobación de un Presupuesto fiscalmente responsable para este año, que se hayan recomprado una parte de los bonos relacionados al NAICM, que no se hayan materializado la serie de iniciativas que varios legisladores lanzaron el año pasado y el anuncio sobre el Programa de Impulso al Sistema Financiero, el movimiento del tipo de cambio peso-dólar ha sido principalmente una depreciación del dólar.

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El peso vs el dólar: ¿Punto para AMLO?