“Soy una víctima, pero creo en la justicia”: Javier Duarte


El imperio que se niega a morir


Por Edel López Olán

La política en México siempre tendrá un grado de complicidad. Todos los políticos de este país han gozado en alguna ocasión de una persona que observa para el otro lado, finge demencia o simplemente ignora desde la raíz a ese político en cuestión. La política se alimenta de la complicidad, y ella, definitivamente ha sido el mejor reducto de corrupción e impunidad a lo largo de los años.

Por otro lado, la corrupción es un problema que adolece nuestro país desde hace varios sexenios. La forma en como este cáncer ha logrado barrenar todas las instituciones, se ha convertido en un tema frecuente en cada mesa de análisis donde, la falta de supervisión y ejecución al momento de aplicar las sanciones correspondientes, son el talón de Aquiles de un sistema que ha sido sobrepasado por esa Hydra que devora todo a su paso. La impunidad (siempre a la mano de la corrupción) se ha levantado en los últimos años como ese enorme catalizador de acciones subsecuentes. La inacción ante hechos delictivos comprobados y la evidente manipulación del estado  han llevado a nuestro país a sufrir evitables tragedias como la Guardería ABC o a pifias administrativas como el famoso fideicomiso del “nuevo gobierno” de Andrés Manuel López Obrador. Si, la corrupción y la impunidad van de la mano avanzando siempre en detrimento de la credibilidad.

En los últimos años, Veracruz se convirtió en uno de esos enormes reductos de corrupción digno de cualquier libro de infamias y tropelías. La administración de recursos en el estado, se convirtió en un gran agujero negro donde, según sea el caso o la partida presupuestal, los recursos provenientes desaparecen sin ningún tipo de recelo ante los ojos de funcionarios públicos que solamente se dedicaban a emitir comunicados o ruedas de prensa, mientras, desde el actuar diario de cada oficina, empleados de confianza eran amenazados o beneficiados por el flujo de efectivo que pasaban frente a sus ojos.

Javier Duarte desfalco al estado hasta dejarlo en números morados. La complicidad con el gobierno federal, las enormes pifias de la Secretaría de Hacienda, y el poco sentido de autoridad moral del hoy preso en el reclusorio norte, fueron algunos de los factores que permitieron que él, amigos y familiares, llenaron sus arcas hasta eructar de recursos públicos sin ningún tipo de conciencia, entonces, ante estas evitables acciones, debe existir dentro del aparato de justicia una figura que persiga desde raíz dichos delitos y que desde hace muchos años, sigue siendo la papa caliente de administración en administración: Un fiscal anticorrupción.

Pero, ¿Qué puedes esperar de un fiscal anticorrupción? ¿Cuál debe ser su perfil? ¿Cuáles son los alcances de su nombramiento y de la propia fiscalía? ¿Cómo participará la ciudadanía en ello?

El nombramiento del fiscal anticorrupción no solo cumple una importante función en el ámbito de la justicia, también manda un importante mensaje: que existe la decisión del Estado mexicano de tomar decisiones significativas en combate a los hechos de corrupción. En este sentido, las expectativas en torno al nombramiento del fiscal anticorrupción son altas; sin embargo, el retraso, por diversos motivos sobre su nombramiento, aumentan la incertidumbre sobre el margen de maniobra que tendrá para cumplir con su labor.

En principio, el fiscal anticorrupción debe tener una sólida formación profesional, pero la preparación académica solo es el principio. El fiscal debe ser independiente y autónomo en sus decisiones. El fiscal debe tener la capacidad de soportar las presiones que pueden ejercerse desde los niveles más altos del poder.

La administración de Miguel Ángel Yunes Linares fue navegando entre lo mediocre y lo pésimo. Dentro de sus promesas de campaña, el gobernador de Veracruz gritó y prometió tantas cosas que se fueron quedando en el camino y lentamente su transformación de una gubernatura a una campaña para su vástago a nadie sorprendió. Los Yunes, muchos de ellos anquilosados en las más altas esferas de la política mexicana, se frotaban las manos y babeaban ante los probables seis años que “el electorado” les iba a proporcionar. Los recursos públicos destinados a campaña, así como los recursos que se le fueron inyectado por otras vías a una elección casi cantada, dejaban en bandeja de plata el destino de un estado, que, en seis años, prácticamente sería imposible preguntar sobre esos recursos y su manejo ante la barrera Yunista frente a ellos. Sí, usted y yo pagamos la campaña y usted y yo seríamos los que menos podríamos preguntar por ello.

Sin embargo, nadie esperaba que la espada de Damocles hoy convertida en democracia caería de una forma inclemente sobre la cabeza de un futuro imperio Yunista.

El tsunami llamado MORENA arrasó con las pretensiones de los Yunes, y hoy, ante la inevitable realidad (o inevitable realidad a medias simulada) el futuro exgobernador decidió blindarse de cualquier forma ante los probables embates de un gobierno entrante, que, a pesar de sus argumentos de amor y paz, tendrá todo para lentamente sacar los trapitos al sol de un gobierno azul que hoy se apaga mientras llega diciembre.

El congreso del Estado votó el martes pasado para elegir al fiscal anticorrupción de la entidad. Con 27 votos a favor, la bancada panista designa al Lic. Marcos Even Torres, quien de acuerdo con Reforma, es una persona cercana a la actual administración y catedrático del “fiscal” del estado Jorge Wrinckler. La designación, evidentemente enlodada por intereses tanto del partido como del gobierno, levantó ámpula en la bancada de MORENA que con insultos y jaloneos, increpó a los panistas de ser cómplices de uno de los mayores fraudes legislativos del estado a pesar de que en meses pasados (por que también tienen gran parte de la culpa) esa misma bancada aprobó la terna donde el fiscal designado fungía desde un principio.

Los conflictos de intereses de entrantes y salientes de nuevo encienden el debate sobre la designación de un fiscal anticorrupción en el país, sin embargo, colocar un fiscal a modo desde un clima neblinoso de intereses, es la cereza en el pastel de una administración digna para el olvido, donde, a pesar de los esfuerzos de la bancada panista de legitimar la designación, es evidente que la forma tan acelerada de imponer un hombre del gobierno, por lo menos en contacto, dará el chance de maniobra suficiente para tapar los huecos administrativos ante un fiscal que verá para el otro lado.

Así es la política mexicana, una mano lava a otra en una asquerosa forma de solventar y legitimar muchas de las acciones fuera de contexto en la administración pública, donde, hasta que no se entienda que las fiscalías deben estar alejadas del gobierno, tendremos situaciones tan irregulares como designación de Even Torres en una evidente acción de cubrir desde la “legalidad” las acciones de un imperio que se niega a morir y que lentamente ve como se acerca la guadaña de los rencores políticos.

Vaya, como se dice coloquialmente: “El que nada debe, nada teme” lo que en política se traduce en: “El que nada debe, no pondría fiscal”

Hasta la próxima.

 

El imperio que se niega a morir


Por Edel López Olán

La política en México siempre tendrá un grado de complicidad. Todos los políticos de este país han gozado en alguna ocasión de una persona que observa para el otro lado, finge demencia o simplemente ignora desde la raíz a ese político en cuestión. La política se alimenta de la complicidad, y ella, definitivamente ha sido el mejor reducto de corrupción e impunidad a lo largo de los años.

Por otro lado, la corrupción es un problema que adolece nuestro país desde hace varios sexenios. La forma en como este cáncer ha logrado barrenar todas las instituciones, se ha convertido en un tema frecuente en cada mesa de análisis donde, la falta de supervisión y ejecución al momento de aplicar las sanciones correspondientes, son el talón de Aquiles de un sistema que ha sido sobrepasado por esa Hydra que devora todo a su paso. La impunidad (siempre a la mano de la corrupción) se ha levantado en los últimos años como ese enorme catalizador de acciones subsecuentes. La inacción ante hechos delictivos comprobados y la evidente manipulación del estado  han llevado a nuestro país a sufrir evitables tragedias como la Guardería ABC o a pifias administrativas como el famoso fideicomiso del “nuevo gobierno” de Andrés Manuel López Obrador. Si, la corrupción y la impunidad van de la mano avanzando siempre en detrimento de la credibilidad.

En los últimos años, Veracruz se convirtió en uno de esos enormes reductos de corrupción digno de cualquier libro de infamias y tropelías. La administración de recursos en el estado, se convirtió en un gran agujero negro donde, según sea el caso o la partida presupuestal, los recursos provenientes desaparecen sin ningún tipo de recelo ante los ojos de funcionarios públicos que solamente se dedicaban a emitir comunicados o ruedas de prensa, mientras, desde el actuar diario de cada oficina, empleados de confianza eran amenazados o beneficiados por el flujo de efectivo que pasaban frente a sus ojos.

Javier Duarte desfalco al estado hasta dejarlo en números morados. La complicidad con el gobierno federal, las enormes pifias de la Secretaría de Hacienda, y el poco sentido de autoridad moral del hoy preso en el reclusorio norte, fueron algunos de los factores que permitieron que él, amigos y familiares, llenaron sus arcas hasta eructar de recursos públicos sin ningún tipo de conciencia, entonces, ante estas evitables acciones, debe existir dentro del aparato de justicia una figura que persiga desde raíz dichos delitos y que desde hace muchos años, sigue siendo la papa caliente de administración en administración: Un fiscal anticorrupción.

Pero, ¿Qué puedes esperar de un fiscal anticorrupción? ¿Cuál debe ser su perfil? ¿Cuáles son los alcances de su nombramiento y de la propia fiscalía? ¿Cómo participará la ciudadanía en ello?

El nombramiento del fiscal anticorrupción no solo cumple una importante función en el ámbito de la justicia, también manda un importante mensaje: que existe la decisión del Estado mexicano de tomar decisiones significativas en combate a los hechos de corrupción. En este sentido, las expectativas en torno al nombramiento del fiscal anticorrupción son altas; sin embargo, el retraso, por diversos motivos sobre su nombramiento, aumentan la incertidumbre sobre el margen de maniobra que tendrá para cumplir con su labor.

En principio, el fiscal anticorrupción debe tener una sólida formación profesional, pero la preparación académica solo es el principio. El fiscal debe ser independiente y autónomo en sus decisiones. El fiscal debe tener la capacidad de soportar las presiones que pueden ejercerse desde los niveles más altos del poder.

La administración de Miguel Ángel Yunes Linares fue navegando entre lo mediocre y lo pésimo. Dentro de sus promesas de campaña, el gobernador de Veracruz gritó y prometió tantas cosas que se fueron quedando en el camino y lentamente su transformación de una gubernatura a una campaña para su vástago a nadie sorprendió. Los Yunes, muchos de ellos anquilosados en las más altas esferas de la política mexicana, se frotaban las manos y babeaban ante los probables seis años que “el electorado” les iba a proporcionar. Los recursos públicos destinados a campaña, así como los recursos que se le fueron inyectado por otras vías a una elección casi cantada, dejaban en bandeja de plata el destino de un estado, que, en seis años, prácticamente sería imposible preguntar sobre esos recursos y su manejo ante la barrera Yunista frente a ellos. Sí, usted y yo pagamos la campaña y usted y yo seríamos los que menos podríamos preguntar por ello.

Sin embargo, nadie esperaba que la espada de Damocles hoy convertida en democracia caería de una forma inclemente sobre la cabeza de un futuro imperio Yunista.

El tsunami llamado MORENA arrasó con las pretensiones de los Yunes, y hoy, ante la inevitable realidad (o inevitable realidad a medias simulada) el futuro exgobernador decidió blindarse de cualquier forma ante los probables embates de un gobierno entrante, que, a pesar de sus argumentos de amor y paz, tendrá todo para lentamente sacar los trapitos al sol de un gobierno azul que hoy se apaga mientras llega diciembre.

El congreso del Estado votó el martes pasado para elegir al fiscal anticorrupción de la entidad. Con 27 votos a favor, la bancada panista designa al Lic. Marcos Even Torres, quien de acuerdo con Reforma, es una persona cercana a la actual administración y catedrático del “fiscal” del estado Jorge Wrinckler. La designación, evidentemente enlodada por intereses tanto del partido como del gobierno, levantó ámpula en la bancada de MORENA que con insultos y jaloneos, increpó a los panistas de ser cómplices de uno de los mayores fraudes legislativos del estado a pesar de que en meses pasados (por que también tienen gran parte de la culpa) esa misma bancada aprobó la terna donde el fiscal designado fungía desde un principio.

Los conflictos de intereses de entrantes y salientes de nuevo encienden el debate sobre la designación de un fiscal anticorrupción en el país, sin embargo, colocar un fiscal a modo desde un clima neblinoso de intereses, es la cereza en el pastel de una administración digna para el olvido, donde, a pesar de los esfuerzos de la bancada panista de legitimar la designación, es evidente que la forma tan acelerada de imponer un hombre del gobierno, por lo menos en contacto, dará el chance de maniobra suficiente para tapar los huecos administrativos ante un fiscal que verá para el otro lado.

Así es la política mexicana, una mano lava a otra en una asquerosa forma de solventar y legitimar muchas de las acciones fuera de contexto en la administración pública, donde, hasta que no se entienda que las fiscalías deben estar alejadas del gobierno, tendremos situaciones tan irregulares como designación de Even Torres en una evidente acción de cubrir desde la “legalidad” las acciones de un imperio que se niega a morir y que lentamente ve como se acerca la guadaña de los rencores políticos.

Vaya, como se dice coloquialmente: “El que nada debe, nada teme” lo que en política se traduce en: “El que nada debe, no pondría fiscal”

Hasta la próxima.

 

“Lo bueno, lo malo, lo peor” por Edel López Olán


Lo bueno

El INE y la voz la democracia

Las instituciones de nuestro país tienen sobre ellos un estigma llamado credibilidad. La poca congruencia entre dichos y hechos  en los diferentes niveles de gobierno, han creado en nuestro país un lamentable techo de oscuridad burocrática que apabulla a cualquiera. El INE, el órgano rector en cada proceso electoral, se había vestido de muñeca fea en más de una ocasión al ser catalogado como el artífice de un fraude a voces cada seis años. Hoy, la institución electoral se consolida en credibilidad y da,  para propios y extraños, una avanzada en la transformación burocrática de todo el país, provocada también por la enorme presión social en el proceso electoral 2018.

Sin embargo, más allá de actores políticos, el domingo existió un protagonista que se merece todo el reconocimiento de la población: La democracia.

México supera el fantasma de la indiferencia y la abstención con una participación histórica de más del 70% en la mayoría de los distritos electorales. México ganó más allá de colores partidistas. La nación se levantó de las cenizas de una terrible historia, y hoy, cómo parte de un gran momento histórico, ha culminado la jornada electoral con más puntos positivos que negativos.

Los grandes países se crean con la participación de la gente; la participación de la misma crea la democracia; y una democracia sana impulsa a cualquier ciudadano. Hoy México ganó, por qué nuestra voz es única, es fundamental y es importante para la transformación de nuestro país.

 

 

Lo malo.

El efecto AMLO: ¿Benéfico para todos?

Andrés Manuel López Obrador y MORENA arrasaron con todo a lo largo y ancho del país, sin embargo: ¿Su efecto es positivo?

La forma en como Andrés Manuel legítimo su victoria  es importante. Es un presidente que tiene la aprobación del más del 56% de la población, es el primer presidente electo de México que alcanza una participación ciudadana del 70% en casillas y es, sin lugar a dudas, el cambio tan sonado que era imposible que no llegará; pero, así como ha sido un revulsivo para la mayoría de las personas,   ese mismo efecto repercute en su credibilidad ante la aprobación de candidaturas en algunos estados.

Para sorpresa de muchos Cuauhtémoc Blanco arrasa en su candidatura en Morelos como gobernador, siendo, para los morelenses, una piedra en el zapato muy complicada,  ya que el ex americanista funge como una de las peores administraciones que ha tenido la ciudad de Cuernavaca. El ex futbolista e ídolo de muchos, retomó las riendas de su gestión y decidió unirse al puntero nacional e interesantemente controversial (como él) candidato de MORENA Andrés Manuel López Obrador para fungir como representante de su partido a la gubernatura de ese estado.

El problema no es el candidato (cualquier ciudadano con apoyo y que cumpla los requisitos puede serlo) el problema es la poca credibilidad que comienza a labrar un partido que  dice ser la “esperanza” de un país, y a su vez coloque este tipo de guiñapos en la gubernatura, donde hoy, las vidas de decenas de ciudadanos mexicanos estarán en las manos de una persona que seguramente aún no entiende cuál y cómo será el inicio de su gestión

El efecto AMLO arrasó con el país y sí, la transformación de México está alcanzando puntos verdaderamente extraños, y más aún cuando precisamente, la democracia, a pesar de ser tan loable en su participación, también puede ser ciega al momento de decidir.

Pero eso esos son los claroscuros de la democracia: una pluralidad ávida de cambio pero probablemente ciegue el entorno.

Lo peor

Miguel Ángel Yunes: Tiempo perdido.

Hace dos años comenzó la gestión de Miguel Ángel Yunes. Todo Veracruz se encontraba expectante ante la salida de un alicaído PRI que terminó de enterrar Javier Duarte de Ochoa y que parecía la punta de lanza de la debacle del mayor dinosaurio político del país. La gestión parecía para muchos la forma inmediata de hacer cambios fundamentales ante una política de favoritismos y amiguismos de terror que inauguró el mismo Fidel Herrera y apuntaló el mismo Duarte.

Pero en Veracruz nada avanzó.

La política del gobernador fue apuntalar la candidatura de su hijo que ya, desde hace mucho tiempo, se perfilaba como el candidato “nominal” de la bancada panista veracruzana. Aunque mucho les cueste aceptarlo, Miguel Ángel Yunes Márquez, transformó (a su manera) un Boca del Río que hoy por hoy, es uno de los centros turísticos más importantes del estado, sin embargo, el querer colocarlo por delante de las “preferencias partidistas” para gobernador solo tiene un nombre: Autoritarismo

Hoy, la soberbia de un candidato, la desafortunada idea de administración de un gobernador, y el inclemente peso de un voto, colocan a un novel e improvisado  Cuitláhuac García al frente de la gubernatura como el único contendiente “capaz” de sacar al estado de este lamentable debacle en la que se encuentra. Hoy el gobernador ve como el tiempo perdido pasa frente a él, entendiendo por fin que las gestiones gubernamentales no son un juego de familia.

Su soberbia hoy se castiga con votos, esperando que por fin el “Yunismo” salga del estado por la puerta de atrás, como toda su administración.

Hasta la próxima.

 

 

“Lo bueno, lo malo, lo peor” por Edel López Olán


Lo bueno

Un héroe de muchas partes del mundo.

Un joven africano decidió que era un buen día para convertirse en héroe. El joven, al ver como un pequeño de cuatro años colgaba de un cuarto piso de un complejo de edificios en París, decidió trepar los cuatro pisos solo con el poder de sus brazos y la entereza de un corazón más grande que su hazaña. Mamoudou Gassama, arriesgo todo: su vida, su integridad, y su deportación al ser un migrante africano en situación irregular que deambulaba por las calles con un grupo de amigos. El presidente francés Emannuel Macron, le concedió de inmediato un agradecimiento, una medalla y la promesa de ayudarlo a obtener su nacionalidad francesa, todo esto en un sentido agradecimiento nacional por su labor al salvar una vida, y sobre todo, por la gran lección que entregó al mundo: La humanidad no tiene nacionalidad. Hoy, la acción de un joven nos enseña que más allá de todo, aún existen los héroes sin capa.

Lo malo

La violencia desmedida en un país sin rumbo.

TAMAULIPAS: Asesinan a cinco mujeres y las tiran en barranco por Rumbo Nuevo

La violencia crece y crece en un país que lentamente se acerca a la jornada electoral más importante del nuevo milenio. La semana pasada, en uno de los tantos narcobloqueos que hay en el estado de Jalisco, el país se detenía al saber como una madre y su hijo eran calcinados dentro de un autobús. Este lunes, cinco mujeres fueron levantadas de un comedor en la ciudad de Reynosa Tamaulipas,  torturadas y lanzadas a un barranco cerca del kilómetro 2.5 de la carretera Rumbo Nuevo en aquel estado. Al acercarse la jornada electoral, todos los mexicanos nos preguntamos con demasiada confusión y desencanto como se realizará dicha jornada en medio de una ola tan de violencia. Cómo sabemos, las fuerzas polarizadas en un país tan extraño como el nuestro, son suelo fértil de decenas de grupos criminales que buscan desestabilizar alguna región, que, en unión con diferentes intereses políticos y sociales, podrán manchar el proceso electoral del 1 de julio en una violencia que se queda, como siempre, como ese lamentable rubro sin resolver del gobierno saliente.

Lo peor

La “justicia” en tiempos electorales.

Las patadas de ahogado en época electoral son el peor mensaje que puede dar un gobierno a los ciudadanos. La justicia en México lentamente se convierte en una prostituida moneda de cambio que se mantiene expectante, cual serpiente, a saltar sobre una presa que ya no es tan fácil de capturar. El problema no es en sí el girar una orden de aprehensión contra la ex primera dama del estado de Veracruz, Karime Macias de Duarte, sino esperar tantos meses para realizar un trámite que se entendía, según muchas pruebas de la procuraduría, en algo casi inmediato. El gobernador del estado, el Licenciado Miguel Ángel Yunes Linares, entró a su administración con un bombo y platillo que ha dejado escuchar a cuenta gotas, en una justicia que no llega, y que si lo hace, es por qué su heredero se encuentra a tiro de pichón de un insufrible y detestable Cuitláhuac García que hoy, gracias al efecto AMLO, será un duro rival para el Chiquiyunes, para la gobernatura del estado. Hoy, la vida política del país se encuentra desafortunadamente en medio de una guerra de declaraciones que ya nadie cree; una guerra que le está cobrando una factura muy grande e los grandes partidos y que está sembrando, de nuevo, en todos los mexicanos, esa idea de que no existe justicia, y si existe, es netamente por un fin más allá que darle justicia al pueblo, un fin que movió a Karime y Javier y que hoy mueve a todo el gobierno del estado:  El pinche y asqueroso poder

Hasta la próxima.

 

“Hablemos un poco de” por Edel López Olán


México y los colmillos a la impunidad

Hablar de nuestro país se convierte en un ejercicio que desgasta y sorprende. Hoy podemos hablar de aciertos gubernamentales desde la trinchera de la desconfianza y mañana podemos sorprendernos por decisiones que rayan en lo absurdo.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aprobaría hasta el viernes, qué,  después de una denuncia ante la ley,  la fuerza pública podrá realizar inspecciones a personas y vehículos sin una orden judicial o ministerial si existe una sospecha razonable o flagrancia. Bien. La medida en un país donde la delincuencia está a la orden del día, puede sonar completamente idónea, eficaz, y necesaria para combatir a los delincuentes desde otras trinchera, en un cáncer que sigue avanzando por nuestra sociedad sin ningún tipo de cura aparente.

El ministro Javier Laynez Potisek propuso declarar infundada la impugnación presentada hace casi cuatro años por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en donde resaltó que las inspecciones violan los derechos fundamentales de las personas, en un hecho sin precedentes y qué se contrapone la posición de los ministros Arturo Zaldívar, Norma Piña, José Ramón Cossío y Fernando Franco que votaron en contra de la medida, por qué subrayaron que el CNPP no contempla lineamientos, límites ni orientaciones sobre la actuación policiaca.

“La confianza de los ciudadanos en las instituciones de procuración y administración de justicia deja mucho que desear. La policía, por su propia naturaleza goza imperio, es la fuerza pública del Estado. Sería ilógico pensar, tal y como lo sugiere la accionante, que los agentes de seguridad deban obtener el consentimiento previo de los particulares para realizar estos actos de inspección y, de no conseguirlo, deban retirarse sin más”, señaló Arturo Zaldivar.

Sería bueno recordarles (La verdad, no creo que lo desconozcan) a los miembros de la SCJN, sobre el actuar de muchas “fuerzas del orden” en complicidad con ciertos sectores de la población, donde atentaron contra los derechos de muchos ciudadanos, y en algunos casos, atentando con la vida de ellos y sus familias como sucedió en la administración de Javier Duarte en Veracruz, donde, una mafia liderada por el mismo Arturo Bermudez Zurita se dedicaba a ejercer una “Ley” solo por conveniencia o chivo expiatorio.

Sí. En este momento de la lectura estoy de acuerdo con usted. A todos nos asalta la pregunta o afirmación: ¿Esas personas que detuvieron, mataron o desaparecieron, tenían nexos con el crimen organizado? o el famoso “Seguramente los mataron por algo”. Sí. Efectivamente. En muchas ocasiones (no en todas) la mayoría de éste tipo de situaciones tienen una implicación criminal. Pero en un país tan extraño como sus leyes, salen a la vista muchas dudas y preguntas más. ¿Y cuando no es así? ¿Y cuando las detenciones son por una mera sospecha o gusto (en el caso de las violaciones a mujeres)? o en un país tan volátil ¿Y si le caen mal a algún policía? ¿Y si se obliga a una persona a denunciar para ejercer una acción penal? o simplemente “Por qué puedo hacerlo y veré la forma de qué suceda” las decisiones de una Corte de Justicia sorprenden a un país que vive sin ningún tipo de ley en ciertos casos.

Amnistía internacional declara en su informe México 2017/2018 lo siguiente:

  • La violencia aumentó en todo México. Las fuerzas armadas seguían llevando a cabo labores habituales de la policía. Continuaron las amenazas, los ataques y los homicidios contra periodistas y defensores y defensoras de los derechos humanos
  • Las detenciones arbitrarias generalizadas seguían derivando en torturas y otros malos tratos, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
  • Persistía la impunidad por violaciones de derechos humanos y crímenes de derecho internacional.
  • El Congreso aprobó la Ley de Seguridad Interior, que permitía la permanencia prolongada de las fuerzas armadas en funciones propias de la policía sin incluir disposiciones efectivas que garantizaran la transparencia, la rendición cuentas ni la supervisión civil.

Entonces, ¿Cuál es la razón de darle (en caso de ser aprobada) colmillos impunidad?

Sabemos que el debate se generará desde todas las trincheras, y qué, obviamente, solo los expertos pueden opinar sobre un tema tan grave como preocupante en un país que navega entre la impunidad y la tibieza de las autoridades, sin embargo, los ciudadanos de a peso, los que todos los días vamos por la calle alejados de todo debate, nos encontramos indefensos ante una atribución (interpretativa o no) que ahora tienen (algo que ya hacían bajo el amparo de la impunidad y corrupción, ahora amparada por la ley) una “herramienta” más contra la delincuencia y una razón más (probablemente) para seguir delinquiendo.

Hoy, estas atribuciones siguen en debate, esperando que la la SCJN tenga un mayor sentido común y que no le otorgue a la Hydra de la impunidad, un aspecto más atemorizante del qué tiene.

Sí, así avanza nuestro país en un año electoral. Avanzamos desde la trinchera de las ideas y la defensa a cada candidato y sus “propuestas” estúpidas  sin percatarnos que en algunas cosas, desde muy arriba, donde se debe generar el debate, le dan probablemente colmillos a la impunidad en pro de una justicia que no existe en este país, pero qué se vuelve interpretativa y eso, es muy lamentable.

Hasta la próxima.

La nota del día por Edel López Olán


Pan, circo y amante.
Por Edel López Olán.

En México, los procesos legales para “juicios políticos” se convierten en un circo tan lamentable como insultante. La justicia en nuestro país se encuentra sesgada para las personas que no pueden llegar a una parafernalia como lo hacen los políticos. Todos los demás, nos encontramos en las garras de una justicia tan ciega como su iconografía y tan lamentable como la corrupción e impunidad que arrasa con las esperanzas de una sociedad.

La fuga de Javier Duarte después de ser involucrado en una red de corrupción insultó a todos en el país de una forma tan triste como lógica. Los políticos en México gozan de un manto de impunidad que los hace intocables aún a pesar de que las presuntas pruebas los indican como culpables de planear grandes conspiraciones contra el pueblo mexicano.

Tenemos el caso, por ejemplo, de Rene Bejarano que fue filmado metiéndose grandes cantidades de dinero en efectivo a la bolsa y que después, fue justificado por todos los políticos alrededor por la falta de pruebas de su “intención” de robarse el dinero. Grabaciones de un ex presidente municipal como Layin que afirmó en un evento público que solo había robado poquito, porqué la alcaldía es chiquita y tiene poco dinero. O el último, la diputada Eva Cadena recibiendo grandes cantidades de dinero para el líder de su partido, presuntamente, como una donación para la campaña del sonado candidato. Todos, sin excepción, desafortunadamente tiene un común denominador que los exhibe y que nos tiene atentos a la pantalla olvidándonos de cosas más importantes en nuestro país.

Y es que pesar de que la fórmula es tan repetida y apabullante, los mexicanos seguimos cayendo en ese circo que nos mantiene entretenidos y nos aleja de la realidad. Somos una sociedad dispersa en nuestras prerrogativas, y vemos en detalles pequeños, grandes fragmentos de una historia que quiere ser tejida así, con la indignación como estambre y el encono como aguja de tejer.

El partido en el poder (el que sea) sabe que los mexicanos nos vamos con una pequeña historia indignante como las palomillas a la luz, y eso, decrementa la forma de nuestra percepción y altera desafortunadamente la pertinencia de justicia. La aparición de Xochilt Tress en el caso Javier Duarte ha provocado una avalancha de declaraciones, marquesinas y una lamentable desviación de la atención de lo más importante: La culpable no es ella.

La aparición de está señorita se convirtió “en conveniente” para un caso que se sale de control en esta red de corrupción que existe en el caso Javier Duarte, y nosotros, como sociedad, ponemos nuestro granito de arena compartiendo en redes, siendo presas de la vorágine “periodística” y solventando teorías tontas que nos alejan de los verdaderos culpables, algo que obviamente, se encuentra planeado desde algún sitio muy alto de poder que ordena estos teatros a sabiendas de la incapacidad que tenemos para sobrellevar los datos más estúpidos y enfocarnos en la realidad.

Sí recibir regalos de un funcionario en funciones es un delito a gran escala, créanme, muchos y muchas en los pasillos de todos los gobiernos del país estarían tras las rejas, y obviamente eso, no es lo importante.

¡OJO!, no quiero quitar responsabilidades de ninguna índole, pero, entendamos algo: ¡Ella no es la verdadera culpable!

Desde teorías de conspiración de antaño como la de Jack Ruby asesinando a Oswald, siempre, existirá un tercer personaje ficticio que dé a la trama un vuelco de atención, y si nosotros seguimos comprando esos desafortunados personajes, el sistema se anota un gran punto desde la trinchera de la libertad.
No olvidemos que aquí existen muchos nombres que están volando como parte de esta red de corrupción. Todos nos encontramos preocupados por Tress cuando Karime Macías obviamente extrajo y desvío mayores cantidades de dinero de las arcas públicas, todo, sustentado con pruebas en las decenas y decenas de hojas que tiene el expediente del ex gobernador.

Así es como se teje la justicia en este país. Un caso importante, una sociedad distraída, y los verdaderos culpables gozando de una libertad que no se merecen. Somos un país donde nos interesan más los regalos de un puerco vil gobernante, que los millones que se desviaron de programas sociales y de gobierno. Somos un país que desafortunadamente compramos ese pequeño fragmento de historia y lo hacemos nuestro desde la trinchera de la indignación, sin pensar que basándose en el nuevo sistema penal, las apariciones constantes y desmedidas de la señorita Tress pueden ser un elemento de la defensa para sacarla libre, algo que, como sociedad, no observamos, por qué estamos sumidos en nuestro odio con razón, pero olvidamos que existe para todo una razón más allá de nuestros ojos.
Así, mientras sigamos alimentándonos de ese pan que el gobierno nos da a migajas como información; sigamos comprando boletos para ese circo llamado justicia, y veamos en las amantes una mayor percepción de justicia seguiremos siendo una sociedad a modo para un sistema corrupto de principio a fin.

No celebremos el pan y circo. Estamos en un momento donde nuestra mente y poder está más allá del control del sistema. Somos una sociedad libre que desafortunadamente no madura en algo tan sencillo como determinante: Nuestra capacidad de asombro.

Hasta a próxima.