Militarización del país: Una realidad innegable


Un juez federal concluyó que es inconstitucional el acuerdo que en mayo pasado emitió el presidente Andrés Manuel López Obrador para facultar a las fuerzas armadas a intervenir, durante los próximo cinco años, en acciones de seguridad pública que van desde hacer detenciones por cuenta propia, hasta participar en operativos para “restablecer el orden” o supervisar cruces migratorios.

“El Acuerdo reclamado es inconstitucional porque evidencia que la autoridad responsable (el presidente) ha incorporado a las Fuerzas Armadas dentro del sistema ordinario y permanente de seguridad interior en tiempos de paz, en contravención a las condiciones constitucionales de validez que sobre la actuación de las fuerzas armadas en tiempos de paz ha establecido la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación”, concluye la sentencia dictada por el juez

Esta resolución del juez Martín Adolfo Santos Pérez dio pie a la concesión de un amparo promovido por la organización civil México Unido Contra la Delincuencia (MUCD).

El simple hecho de que se señale que las fuerzas armadas pueden intervenir en seguridad mientras se termina de conformar a la Guardia Nacional, no es desde el punto de vista del juez una situación que justifique por si misma el conceder a una fuerza armada una tarea que de forma convencional solo corresponde a las policías civiles.

“Ello, pues además de que en ningún momento se justifica por qué esa conformación (de la Guardia Nacional) puede causar semejante situación de peligro, este Juzgador encuentra que, a la fecha, existen elementos de carácter civil que pueden prestar el servicio de seguridad pública, sin la intervención de las Fuerzas Armadas”, indica la sentencia.

El juez Santos Pérez agrega que el plazo de cinco años que la reforma constitucional estableció para que las fuerzas armadas colaboren en tareas de seguridad mientras se termina de conformar a la Guardia Nacional, no es por si solo una carta abierta para decidir, de facto, que por todo ese tiempo los militares pueden participar en esta tarea abiertamente.

Fuente: Animal Político

México: Entre la militarización y el discurso electoral


Por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)

En los últimos años, el Ejército Mexicano se ha encontrado en el centro de una polémica que divide a la población mexicana. Para muchos, los cuerpos castrenses tienen la obligación de salvaguardar al país ante la ola de violencia que persiste en cada esquina; para otros, los soldados deben estar guardados en las cuarteles hasta que se los soliciten las circunstancias de cualquier índole.

De conformidad con la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, estas instituciones armadas permanentes tienen la misión de:

I. Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación;

II. Garantizar la seguridad interior;

III. Auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas;

IV. Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; y

V. En caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas.

Y apegándose a la descripción letra por letra, el Ejército Mexicano se encuentra en una encrucijada importante en un país que poco entiende de conceptos y se encuentra, desde el templete, comprometido con una realidad alterna que vive en la cabeza de un ejecutivo que cambia según las pretensiones partidistas.

En el 2018, el candidato Andrés Manuel López Obrador afirmaba que el ejército debía mantenerse en los cuarteles. El discurso, un amplio cartel partidista a favor de la no violencia y una programación per sé en contra de los gobiernos anteriores, llevó al mandatario a lanzarse a combatir la violencia y el narcotráfico con “abrazos y no balazos” en un país que ya suma hasta la fecha más de 53 mil asesinatos.

Entonces, AMLO creo en el 2019 la Guardia Nacional como una iniciativa del ejecutivo para contener una violencia que sigue rebasando a las instituciones, volviéndose, en un esfuerzo más de brindarle al ciudadano una seguridad que sigue sin conocer, ni siquiera de “oídas”. Después de un año, y de aferrarse a una organización sin pies ni cabeza (algo que no debe sorprendernos) el presidente se contradice recula  militarizando la Guardia Nacional a falta de resultados.

Al parecer el plan del gobierno es no tener un plan específico.

Marzo y abril del 2020 se convirtieron en dos de los meses más violentos registrados en México en los últimos años, por lo tanto, en un reconocimiento tácito a la ineficiencia de la nueva “fuerza de México”, el presidente declara el 11 de mayo la militarización en tareas de seguridad pública del país al ejército hasta nuevo aviso.

La preocupación se ha potencializado en las decenas de organizaciones en pro de los derechos humanos que ven cómo el ejército podrá detener a sospechosos, asegurar escenas del crimen y ejecutar órdenes de aprehensión sin ningún tipo de control civil, ya que, como sabemos, el ejército tiene sus propios códigos y medidas y una larga historia de alterar las escenas del crimen, torturar a sospechosos y cometer otros delitos y violaciones de derechos humanos con casi total impunidad, por lo tanto, al existir una segunda militarización del país, el gobierno de López Obrador sólo ha profundizado la naturaleza militarizada de la seguridad pública en México, algo que al paso del tiempo, puede ser el preámbulo de un estado militarizado con diferentes aristas muy complicadas.

El mandatario aseguró que necesita la disciplina y profesionalidad del ejército para enfrentar el grave problema de la inseguridad en México, todo esto, mientras recibe cartas de la madre de un narcotraficante y libera a su nieto para “salvaguardar” a la población, algo que debe ofender al pueblo mexicano y al mismo ejército que sigue pensando,  en un discurso por allá del 2006, donde el hoy mandatario incitaba a la población a mandar al “diablos las instituciones, las tanquetas y al ejército en su lucha contra la inseguridad, por qué (según él en ese momento) no lo necesitaban.

El doble discurso del presidente ante su evidente incompetencia lo ha orillado a echarse atrás en varios de sus dichos de campaña, todo esto mientras sigue apoyado por una base de fanáticos que sin recelo creen en sus palabras sin mediar, algo que debe preocuparnos demasiado.

En Guerrero, un comando armado emboscó y mató a tres soldados de un contingente militar dedicado a la erradicación de plantíos ilegales. Obrador, en un discurso extraño y fuera de proporción, le pidió al ejército que no respondieran con violencia, ya que el país se encuentra cansado de matanzas innecesarias.

La “política” risible de los “abrazos no balazos” ha cruzado de brazos a la fuerzas del orden que observan cómo grupos delictivos utilizan a la población como carne de cañón, mientras, desde el templete, les ordenan respetar la vida cuando la vida de ellos no es respetada.

En mayo circuló un video de un escuadrón de media docena de soldados que eran secuestrados y desarmados por elementos asociados a una banda del occidente de México. Los soldados son empujados e insultados hasta que aceptan devolver un rifle de francotirador calibre .50 que había sido confiscado en un patrullaje anterior. Este tipo de escenas han despertado la consciencia de decenas de mandos retirados del ejército que ven con preocupación como los soldados se encuentran cansados ante tanta irracionalidad.

“No queremos una paz lograda con autoritarismo, con el uso de la fuerza, no queremos una paz de los sepulcros. Queremos una paz que se origine con la impartición de la justicia”, dijo López Obrador, quien asumió la presidencia el 1ro de diciembre con la promesa de reducir los elevados niveles de violencia y de abusos a los derechos humanos en el marco de una guerra militarizada contra el narcotráfico. “Le tengo mucha confianza a los jóvenes… Nunca más se les dará la espalda, los vamos a abrazar, a proteger” ofreciendo trabajos, programas de capacitación y becas para evitar que sean reclutados por las bandas.

Como siempre, el presidente Obrador ocupa la retórica de su lado, hablando siempre de una “Cuarta transformación” moral, sin embargo, desde sus incongruencias, también conoce perfectamente cuales son los alcances del ejército mexicano.

En 1871, una facción rebelde comandada por Miguel Negrete y Jesús Toledo entraron a la Ciudad de México con la intención de deponer al presidente Benito Juárez.

En pleno cómputo de votos, la facción armada, mató a un coronel de la policía y se pronunció en La Ciudadela gracias a cañones, parque y elementos de guerra confiscado desde los batallones aledaños. El levantamiento fue apoyado por el general Aureliano Rivera con sus fuerzas de caballería. Los combates duraron sólo algunas horas, pero la preocupación de un golpe de estado en México ha seguido vigente por mucho tiempo, desde un pequeño fragmento de la historia que obviamente el presidente conoce y no tiene pensado repetir ante un clima polarizado y tendencioso, en un país que se debate entre discursos y falta de acción.

Pero en política nada es por casualidad.

En 2019, el especialista en seguridad y defensa, Raúl Benitez Manaut, aseguró que el gobierno de AMLO debe recomponer su relación con las fuerzas armadas ante los rumores crecientes de un golpe de estado en México, por lo tanto, desde su tesis, el cree  que el gobierno mexicano “transformador” ha beneficiado al ejército, pero el ejército aún sigue molesto con el presidente que declaró al periódico “La Jornada” que sí por él fuera los desaparecería, pero como lo necesita para combatir la violencia, lo tiene como el niño enojado que le dan todo para tenerlo en paz y sin recelos.

Aduanas: La próxima frontera

Uno de los grandes y graves problemas del país es el trasiego de drogas y armas por todo el territorio nacional y una de las principales entradas al país durante años han sido las aduanas que permite, de forma “legal”, la entrada de millones de dólares en contrabando a la nación.

Los Zetas son un organización criminal que ha pasado de la violencia desmedida al anonimato de la burocracia mexicana y en su mayoría fueron parte del ejército mexicano, y también presuntamente entrenados por los mismos para hacer frente a los cárteles rivales del Cártel del Golfo.

Durante años, los pistoleros de Los Zetas penetraron a las aduanas y doblegaron el sistema, convirtiendo las 48 aduanas del país en el caldo de cultivo perfecto para el trasiego de drogas, armas y prostitución.

Entre el 2000 y el 2012, varios funcionarios al mando de Gustavo Montalvo manejaron de la mano del crimen organizado, el control de las aduanas y las facilidades que les proporcionaba las mismas instituciones mexicanas que fueron doblegadas por asesinatos y ejecuciones a personal que no se alineará con las pretensiones imperantes en ese momento. Ante los hechos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha consolidado su plan de qué ahora, también, el ejército y la marina controlen las aduanas y que provocó la salida de uno de sus más grandes terratenientes como Javier Jiménez Espriú.

El problema de la operación y la cooperación entre lo civil y lo militar es una de las principales preocupaciones en la administración de aduanas. Si bien es imperativo que las mismas se deben blindar ante la imperante corrupción, debemos recordar que las aduanas son las venas por las que fluye el comercio exterior del país, y, en un escenario de contracción económica, es imperativa que no existan barreras que inhiben la funcionalidad de las mismas, en un nuevo proceso de la 4T sin pies ni cabeza.

Hoy, las fuerzas armadas se encargan de la construcción de obras, capacitación policiaca, apoyo a programas sociales y atención a la emergencia sanitaria generada por el Covid-19, combate al huachicoleo en Pemex, la vigilancia de las fronteras norte y sur a exigencia de los Estados Unidos, la construcción de cuarteles para la Guardia Nacional, apoyo a programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, la distribución de fertilizantes, la vigilancia en la entrega de recursos para programas sociales, la remodelación de 32 hospitales y por supuesto sus proyectos insignia como dos tramos del Tren Maya y el aeropuerto de  Santa Lucía, donde se tiró a la basura el proyecto con 33% de avance del arquitecto Foster, para pedirle al teniente Martínez que hiciera unos planos urgentes sobre las rodillas, todo un desastre.

La mejor manera de abordar la inseguridad en México y combatir las organizaciones criminales de la mano de las fuerzas armadas es a través de investigaciones serias que llevan a condenas para los responsables y el fortalecimiento de las instituciones civiles de la policía y  fiscalías. Los soldados no están facultadas para interactuar con la población civil para prevenir los delitos y la violencia y para llevar a cabo investigaciones y procedimientos legales, por lo tanto si, deben seguir en los cuarteles hasta que la nación lo demande, y no solamente cuando la improvisación y el discurso electoral aparezcan delante de políticos sin razón ni lógica que en lugar de consolidar el papel de los militares en el país, los relega a ser los “chalanes” de la administración sin pies ni cabeza.

Construir un país desde los cimientos de la ley es muy complicado, sobre todo ellos quieren fundarse en la improvisación, los deseos de control y una democracia disfrazada de progreso. Hoy, México se encuentra caminando peligrosamente entre la militarización y el interminable discurso electoral de un presidente que sigue planchando el terreno para el 2021 y 2024, y para ello se puede valer de todo, incluso del mismo ejército y eso, es muy lamentable… y preocupante.

Hasta la próxima.


El presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó una crítica abierta al general Carlos Gaytán Ochoa, quien la semana pasada afirmó que los soldados se sentían ofendidos y que hay en el país una ideología dominante de izquierda, pero no mayoritaria.

Cuestionado por su publicación del sábado en redes sociales en la cual aseguró que la transformación que encabeza cuenta con el apoyo de una mayoría que no permitiría un golpe de Estado, como le sucedió a Francisco I. Madero a principios del siglo 20, el mandatario insistió en que no hay condiciones para ello.

En un discurso la semana pasada en un desayuno con el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y otros generales, Gaytán Ochoa afirmó que los integrantes del Ejército fueron formados con valores sólidos que chocan con “las formas con que hoy se conduce al país”.

“Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento”, dijo el general Gaytán Ochoa, según publicó el diario La Jornada.

El titular del Ejecutivo se refirió hoy a ese fragmento del discurso del general y consideró que tiene un lenguaje bastante conservador.

López Obrador aseguró que el operativo fallido de Culiacán, en el cual se detuvo y luego se liberó a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán sacó a flote la mentalidad conservadora y autoritaria que se estableció en diversos sectores de la sociedad durante el periodo neoliberal.

Advirtió que tras lo acontecido en la capital sinaloense hubo comentarios de que “a sangre y fuego” había que hacer valer la ley y que lo criticaron de que le “faltaron pantalones”, además de que fue interpretado como una ofensa al Ejército.

“Cambiar eso por el respeto a los derechos humanos, por cuidar la vida, pues lleva tiempo, es un proceso; afortunadamente, la mayoría de la gente, que es lo que digo en mi mensaje, nos está apoyando, nos está respaldando, y cuando hablo de la mayoría del pueblo de México desde luego que incluyo a los soldados, que son pueblo uniformado”, indicó.

En ese sentido, el presidente remarcó que no hay nada que temer y que su gobierno va bien.

Texto original: Forbes

China: ¿El gigante dormido?


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El presidente chino, Xi Jinping, ha anunciado la mayor reforma del Ejército de China desde los años 50, que supondrá la reorganización de todas las ramas de sus Fuerzas Armadas. Un nuevo artículo de la cadena Zvezda analiza cómo es uno de los Ejércitos más temibles del mundo.

El Ejército de China cuenta con más de 2,3 millones de personas en servicio activo y es el más grande del mundo. En comparación, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos tienen 1,3 millones de personas. Sin embargo, en cuanto al gasto militar estimado, China es el segundo país del mundo, con 129.000 millones de dólares, mientras que los norteamericanos ocupan el primer puesto, con alrededor de 581.000 millones de dólares, publica Zvezda.

China estableció su Ejército en 1927, cuando vivió una guerra civil, durante la cual “acumuló una experiencia considerable luchando contra las fuerzas nacionalistas —el partido Kuomintang, dirigido por el generalísimo Chiang Kai-shek—, contra las formaciones de diferentes jefes militares locales y, por supuesto, contra los agresores japoneses”, de acuerdo con el canal.

Las Fuerzas Armadas de China están divididas en siete regiones militares organizadas según el principio territorial: Pekín, Nanjing, Chengdu, Guangzhou, Shenyang, Jinan y Lanzhou. El servicio militar obligatorio está previsto para los hombres entre 18 y 22 años de edad, mientras que los voluntarios pueden entrar en el Ejército si son menores de 49 años.

Las Fuerzas Terrestres más grandes del mundo

Las Fuerzas Terrestres de China, que comprenden un 60% de sus Fuerzas Armadas, cuentan con alrededor de 1,6 millones de personas y son las más numerosas del mundo, mientras que la reserva del Ejército cuenta con cerca de medio millón de personas. Además, el Ejército terrestre tiene a su disposición miles de tanques y otros vehículos blindados.

La Armada china, modernización a ritmo acelerado

China está modernizando sus Fuerzas Navales “a un ritmo acelerado, debido a que estima que la principal amenaza para su seguridad nacional es la vía marítima”, explica la cadena.

La Armada china, integrada por más de 250.000 personas, consta de tres flotas —la Flota del Mar del Norte, la Flota del Mar Oriental y la Flota del Mar Meridional— y cada una cuenta con buques de superficie, submarinos, aviación naval y unidades de defensa costera, así como con Infantería de Marina.

Zvezda estima que China considera que el desarrollo de su Armada es una tarea “particularmente urgente”, a la luz de las crecientes tensiones en la región de Asia y el Pacífico, en donde varios países se disputan una serie de territorios y jurisdicciones marítimas.

La Fuerza Aérea y las capacidades nucleares

Reuters

La Fuerza Aérea china —que tiene a su servicio a cerca de 330.000 personas y es la mas numerosa de Asia— incluye bombarderos, aviones de ataque y de combate, aeronaves de reconocimiento y aparatos de transporte militar, así como fuerzas de misiles antiaéreos, artillería antiaérea y tropas de radar y aerotransportadas.

Esta Fuerza Aérea dispone de un arsenal considerable de aeronaves para diversos fines —más de 3.200 unidades, incluyendo 1.700 de combate—, entre las cuales destacan los bombarderos estratégicos Xian H-6, los cazabombarderos Xian JH-7, los cazas polivalentes Chengdu J-7 y los aviones de intercepción Shenyang J-8.

Finalmente, para hablar del poder militar de China hay que recordar que es miembro de pleno derecho del ‘club nuclear’. Así, este país realizó su primera prueba atómica en 1964, mientras que probó la primera bomba de hidrógeno en 1967.

La capacidad nuclear estimada de China oscila entre 100 y 400 ojivas. Al mismo tiempo, su equipo del Segundo Cuerpo de Artillería china —la fuerza de misiles estratégicos de la República Popular— está formado por 100.000 personas y cuenta con seis divisiones de misiles balísticos, según reza el artículo.

La semana pasada el presidente chino, Xi Jinping —quien también es presidente de la Comisión Militar Central de China—, anunció que su país realizará la mayor reforma del Ejército desde la década de los 50, con el fin de reorganizar todas las ramas de sus Fuerzas Armadas para agruparlas bajo un control militar conjunto, según publicó la agencia de noticias Xinhua.

El mandatario hizo hincapié en que esta reforma era necesaria para mejorar la capacidad de combate del Ejército e indicó que China tenía que pasar a tener cuatro regiones militares, en lugar de las siete existentes. Además, Xi anunció que el Ejército dispondrá de una nueva estructura para reforzar la disciplina y luchar contra la corrupción.

“Ya que China ha pasado de ser grande a ser un país grande y poderoso, la evolución de la defensa y el desarrollo militar requieren una nueva e histórica etapa”, señaló Xi a los líderes militares.

Fuente: RT

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