Estados Unidos: ¡De nuevo los hospitales abarrotados!


Las hospitalizaciones en Estados Unidos por COVID-19 alcanzaron el punto más alto desde el 22 de agosto; Nueva York ha duplicado su recuento desde principios de septiembre y al menos otros 10 estados informaron récords.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EU, mientras tanto, citaron cuatro estudios nacionales que predijeron un probable aumento de pacientes hospitalizados de hasta 6 mil 200 por día durante las próximas cuatro semanas.

El martes, Estados Unidos tenía 39 mil 230 personas en hospitales, la mayor cantidad desde el 22 de mayo, según Covid Tracking Project. De ellos, 8 mil 178 estaban en unidades de cuidados intensivos, su máximo en dos meses. El número de ventiladores, mil 889, alcanzó su nivel más alto desde el 10 de septiembre.

En todo el país, 37 estados informan un aumento de las hospitalizaciones, incluidos 21 estados que han informado recientemente nuevos récords o se están acercando a máximos anteriores, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

El recuento de hospitalizaciones de Nueva York superó las 900 por primera vez desde mayo, y el de Nueva Jersey alcanzó las 844, el más alto desde julio. Los estados que informaron récord de hospitalizaciones el martes incluyeron Wisconsin, Iowa, Nebraska y Ohio, que tenían mil 221 pacientes.

Ohio tuvo 142 muertes durante las dos semanas finalizadas el 17 de octubre. Se predice que habrá 220 muertes durante las dos semanas que terminan el 31 de octubre. Esa es una diferencia de 78 muertes, la mayor cantidad en el país, para un total de 5 mil 287, según COVID-19 Forecast Hub, que recopila datos de más de 50 grupos de investigación globales.

Nevada, donde cientos de simpatizantes se reunieron el domingo para ver al presidente Donald Trump en Carson City, reportó 9.1 por ciento de positividad, un máximo de seis semanas. Sin embargo, las pruebas cayeron a 6 mil 284 en un promedio móvil de 14 días, desde 6 mil 434 el 30 de septiembre, según datos estatales. Las pruebas escasas pueden resultar en tasas de positividad más altas.

Fuente: El Financiero

Posible cambio de candidato; qué elecciones


Por Pablo Hiriart (El Financiero)

MIAMI, Florida.- ¿Por qué no le iba a dar coronavirus a él?

¿Por qué creyeron que en la Casa Blanca se podían hacer eventos masivos, sin guardar distancia y sin cubrebocas?

¿Por qué pensaron que no les pasaría nada al abarrotar la sala Diplomática y la sala de Gabinete de la casa presidencial el sábado previo al debate, con abrazos y risas cara a cara, por la nominación de Amy Coney Barrett a la Suprema Corte?

Vivían en una burbuja imaginaria, en una realidad alternativa.

Aquí está 4 por ciento de la población mundial y se concentra 20 por ciento de los muertos por Covid-19.

En lugar de corregir con humildad el error de su diagnóstico, el presidente del país más rico del mundo, que tiene los mejores médicos, científicos y universidades del planeta, minimizó el problema, ocultó la gravedad de la peste, luego de recortar presupuestos a la investigación, a la ciencia, y especialmente a la epidemiología.

¿Por qué el presidente se burlaba de sus adversarios que usaban cubrebocas y se desinfectaban las manos?

La fantasía de creerse inmunes a una peste universal se reventó como pompa de jabón el viernes por la mañana: Donald Trump dio positivo a la prueba de Covid, pero era leve y se quedaría a convalecer en la Casa Blanca, desde donde atendería sus labores.

En cuestión de horas empeoró, fue llevado al hospital con fiebre, tos, dificultad para respirar, y los mejores médicos del país –es decir, del mundo– inocularon un coctel de potentes anticuerpos, entre ellos demaxetasona, que es un esteroide que se aplica a enfermos graves, para que no se muera el presidente de Estados Unidos.

El sábado grabó un video para calmar al país y atenuar las versiones sobre la gravedad de su estado.

Ayer se dio una vuelta en coche alrededor del hospital, para la foto, en señal de que está vivo y calmar apertura de mercados el lunes.

Todo esto sucede a menos de un mes de las elecciones presidenciales y el tema es si habrá cambio de candidato o no.

Y si se queda y llega a ganar por efectos de la sensibilidad a su condición de víctima, quién va a gobernar por él.

Donald Trump tiene 74 años, colesterol alto, una ligera afección cardiaca y sobrepeso.

El Centro de Control de Datos y Prevención de Enfermedades afirma en sus estadísticas que 64.7 por ciento de los pacientes de su grupo de edad y cuadro de salud previo, ha requerido hospitalización (como es su caso) y 31.7 por ciento muere.

La virulencia de la enfermedad es mayor si se estuvo expuesto al virus sin cubrebocas, como también es su caso.

Quienes se recuperan, aunque no presenten síntomas inmediatos, “a un número preocupante se les inflama el corazón. Esto es el tipo de cosas que nos dicen que debemos ser humildes y que no entendemos completamente la naturaleza de esta enfermedad”, expuso el doctor Anthony Fauci, la mayor eminencia de salud pública de Estados Unidos.

Al grano: Trump ya no está en condiciones de ser candidato presidencial.

Está tocado. No tiene la edad de Bolsonaro o del británico Boris Johnson.

Salvo que se obstine y los republicanos den perdida la elección.

Tampoco podría ejercer la presidencia, en caso de seguir y de ganar.

Si estábamos ante las elecciones más difíciles de las que haya memoria, ahora se complicaron más.

El reemplazante de Trump en la candidatura no es, en automático, su compañero de fórmula y actual vicepresidente, Mike Pence.

Incluso es posible que Pence asuma la presidencia interina en los próximos días (algo que ya ha sucedido, de manera temporal, en el gobierno de George W. Bush, por ejemplo), pero no sería el seguro candidato sustituto.

Así es que el Comité Nacional Republicano deberá pedir que se aplacen las elecciones, o convocar a sus 168 delegados de los seis territorios y 50 estados para elegir al candidato sustituto. O tirar la toalla.

La primera opción, aplazar, ya había sido descartada por los propios republicanos cuando Trump, abajo en todas las encuestas, deslizó la posibilidad en un tuit a fines de julio: “Posponer la elección hasta que la gente pueda votar de manera segura y sin riesgos???”

Un cambio de candidato tiene inconvenientes: las boletas electorales ya fueron impresas y millones de estadounidenses ya votaron. El proceso está en marcha. No hay tiempo para reimprimir.

Dice el doctor Richard H. Pildes, experto en elecciones y gobierno, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Nueva York (NYU), que en caso de que se divida el Comité Nacional Republicano (en la elección del sustituto), la Cámara de Representantes elegirá al presidente de entre los tres candidatos más votados.

Ahora bien, el conteo final de votos electorales es el seis se enero, y si es una carrera de dos –como hasta ahora–, pero el candidato ganador ha fallecido o se encuentra impedido para tomar el cargo (como podría suceder si Trump no declina y gana), asume el otro candidato. En este caso, Joe Biden.

¿Complicado? Vaya que sí.

Complicado para Estados Unidos y los republicanos: a menos de cuatro semanas de las elecciones su candidato, septuagenario, con sobrepeso, colesterol alto y afección cardiaca, está hospitalizado por coronavirus.

El jefe de la campaña, Bill Stepien, está enfermo de Covid.

La presidenta del Comité Nacional Republicano, Ronna McDaniel, también se encuentra infectada.

Y la principal asistente del candidato, Hope Hicks, igual, con Covid.

Así es que el hombre que descartó la pandemia como amenaza…

Que ocultó la gravedad del Covid a sus gobernados…

Que se burló del cubrebocas y de su oponente, que lo usa…

Que rechazó masificar las pruebas de detección…

Que violó las reglas sanitarias impuestas por su propio gobierno –para dar imagen de líder invulnerable…

Ese hombre que se pensó todopoderoso, hoy tiembla en una cama de hospital…

Tiembla su partido.

Y tiembla el país más poderoso de la Tierra.

Todo ello, a causa de un bicho microscópico que el presidente minimizó.

Y nadie sabe qué va a suceder.

“Si no fuera por mí, hubiera muerto millones de personas por Covid en Estados Unidos”: Trump


Donald Trump aseguró este martes que gracias a él, no ha muerto tanta gente en Estados Unidos.

“es una pena. Creo que hicimos lo apropiado y lo hicimos bien. Tendríamos dos millones y medio de muertes o algo en ese entorno. Tendríamos un número que sería sustancialmente mayor. (…) Podríamos tener dos, dos y medio o tres millones (de muertos)”.

Estados Unidos ha superado la marca de 200,000 fallecidos y con un total de 6 millones de casos, algo, de lo cual el presidente americano sigue culpando a China por la pandemia.

“China tendría que haberlo parado (el virus) en su frontera. No deberían haberlo dejado extenderse por todo el mundo y eso es terrible”, aseguró Trump, quien presumió por haber ordenado rápido cerrar las fronteras a la entrada de ciudadanos chinos, algo que no obstante no sirvió para detener la expansión del virus en el país.

En un mitin el mandatario aseguró que han destruido el virus en Estados Unidos sin embargo, en este momento se  está experimentando desde comienzos del mes un aumento de las infecciones que coincide con el inicio del curso escolar y universitario y la relajación de las medidas de contención.

“No lo llamen el coronavirus; es el China-virus. Corona, corona suena a villa italiana o algo así. Es China-virus”, se mofó Trump en un acto de campaña cerca de Pittsburgh (Pensilvania).

En mitin repleto de personas, muchas de ellas sin mascarilla y sin ninguna distancia entre ellas, Trump se burló de su rival demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre, Joe Biden.

Fuente: José Cárdenas

México y Estados Unidos: Un mes más con las fronteras cerradas


  • Debido al Covid-19 las fronteras han permanecido cerradas desde el 21 de marzo.

El Covid sigue alargando el éxodo de la frontera entre Estados Unidos y México. Ambos países han acordado un nuevo cierre de fronteras a viajes no esenciales hasta el 21 de septiembre de este año.

Estas restricciones se mantendrían de la mano de los acuerdos originales según los acuerdos entre las cancillerías de ambos países.

México y Estados Unidos extienden hasta el 22 de junio las ...

Chad Wolf, secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, aseguró que no es una prohibición, sino una medida necesaria en consecuencia de la emergencia sanitaria y un esfuerzo conjunto para controlar los casos en la zona.

El jueves, el canciller Marcelo Ebrard adelantó que se plantearía esta posibilidad debido a un incremento en el número de contagios en los estados fronterizos de la Unión Americana.

Fuente: El Financiero

Segunda ola de Covid en Estados Unidos…¿Qué sigue?


Después del confinamiento y la crisis social debido a las protestas por la muerte de George Floyd, los americanos ahora presentan un nuevo problema en su país: Una segunda ola de contagios por Covid.

El número de nuevos casos en Texas aumento en 6.3% a 2156 casos  en el estado, y se ha convertido en el primero con un tercer aumento consecutivo de la infección mientras tanto en California las hospitalizaciones están en su máximo desde el 13 de mayo y han subido en nueve de los últimos 10 días.
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“Está llegando una nueva ola en algunas partes del país”, asegura Eric Toner, investigador principal del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud. “Es pequeña y distante por ahora, pero está llegando”.

Sin embargo, los casos no se han visto relacionados con la reapertura económica, ya en Georgia, por ejemplo, los casos se han estancado durante más de dos semanas a pesar de que las instrucciones de distanciamiento no fueron tan rígidas.

El Grupo de Trabajo para el Coronavirus de la Casa Blanca aún no ha visto ninguna relación entre la reapertura y el aumento de los casos de COVID-19, dijo el comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), Stephen Hahn, en un podcast, pero en algunos estados, el aumento de los números supera los aumentos en las pruebas, lo que genera preocupación sobre si el virus puede controlarse y si podría abrumar a los hospitales. Tardará un par de semanas en saberse, pero para entonces “va a ser bastante tarde” para responder, afirma Toner.

Desde que la pandemia se propagó inicialmente por Estados Unidos a principios de este año, se confirmó la infección de casi 2 millones de personas y murieron más de 110 mil.

Después de un cierre nacional que ayudó a detener la propagación, se esperaba un aumento de la enfermedad a medida que se reducían las restricciones. La tendencia se ha observado en 22 estados en las últimas semanas, aunque para muchos los aumentos son constantes pero lentos. Debido a que los niveles generales son bajos, los brotes en entornos donde el virus se propaga fácilmente, como hogares de ancianos o plantas empacadoras de carne, podrían estar influyendo en los números de una manera descomunal.

Pero los expertos ven evidencia de una segunda ola en Arizona, Texas, Florida y California. Arizona “sobresale como problema importante”, asegura Jeffrey Morris, director de la división de bioestadística de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.

El recuento diario de casos nuevos en Arizona se ha disparado abruptamente en las últimas dos semanas, alcanzando un máximo histórico de mil 187 el 2 de junio.

Esta semana, su Departamento de Servicios de Salud envió una carta a los hospitales instándoles a activar los planes de emergencia y preparar camas. La directora del Departamento, Cara Christ, dijo a una estación de televisión de Phoenix que estaba preocupada por el aumento en el número de casos y el porcentaje de personas evaluadas que resultaron positivas. El estado, dijo, no tiene planes actuales para cerrar negocios por segunda vez, pero no lo descartó.

“Eso no es parte de nuestra discusión, eso no está sobre la mesa para lo que estamos viendo, pero sabemos que tenemos una amplia gama de opciones”, dijo en una entrevista el martes con Fox 10 News.

Fuente: El Financiero

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