¡Ver para creer!

¡Ver para creer!


Una mujer se desmayo en las calles de Brabantse Blade, Holanda mientras paseaba a su perro. Los servicios de emergencia llegaron, pero, su perro, impedía el paso de los rescatistas en un acto real de amor por su amo.

Ocio

Bienvenido a Holanda…¡Mister Trump!


En su discurso de investidura el presidente de EE.UU., Donald Trump, reiteró su lema de campaña: ‘America First’ (‘Estados Unidos, en primer lugar’). Los realizadores del programa humorístico ‘Zondag met Lubach’ (‘El domingo con Lubach’) del canal de televisión neerlandés VPRO, lanzaron una propuesta alternativa con el fin de ‘convencer’ al nuevo presidente estadounidense de que Países Bajos es un gran país.

‘The Netherlands Second’ (‘Los Países Bajos, en segundo lugar‘) es un video satírico que promociona esta nación europea con una narración inspirada en el estilo propio del republicano.

Para empezar, el narrador indica que el idioma neerlandés es el mejor de Europa y el resto es horrible: “El danés es un desastre. El alemán ni siquiera es una lengua real, es falsa”. El video también señala que Países Bajos construyó un “gran muro para protegerse del agua en México” (mientras que el video muestra una de las presas más grandes del país).

Entre otras características de Países Bajos que podrían ser del agrado de Trump, en el video se menciona la tradición de Pedro el negro, objeto de controversia entre la sociedad neerlandesa: decenas de personas pintan sus caras de color negro para imitar a este personaje tradicional.

Mientras que el video trolea a Trump y sus políticas, también se burla de los propios neerlandeses, como así también de los españoles, daneses, alemanes y ciudadanos de otras naciones europeas.

“Entendemos que Estados Unidos va en primer lugar. Pero quizás, ¿puede ir Países Bajos en segundo lugar?” concluye el narrador.

Texto original: RT noticias
Deportes

¡No era penal!


En México, más allá de la eliminación mundialista, molestó la forma en como el equipo nacional fue eliminado. Los Doodles, animaciones alusivas a algún evento o fecha, promovidas por la empresa Google, siempre nos sorprenden con su color y buen humor. Ahora, una persona utilizo la misma tecnología para hacer algo parecido y mostrarnos un poco, del siempre extraño humor mexicano.

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Deportes

¡México!… ¡Canta!… ¡Sí!..¡No llores!


imagesEl sueño terminó. El siempre eufórico fulgor mexicano se topó con una pared fría y desconsoladora llamada derrota. Tristes y afligidos, los mexicanos guardamos hasta dentro de cuatro años, de nuevo, nuestras esperanzas. No, no es el relato o el extracto de una novela Kafkiana, ni el fragmento salido de la sangrienta mente de Clive Barker; no, hablamos de nuestra selección mexicana.

La selección mexicana de fútbol pasó de lo ridículo a lo sublime en poco tiempo. Desde el sorteo, la justa mundialista se veía demasiado complicada para los nuestros, catalizando la desesperanza de la gente al pasar de panzazo por ayuda de los estadounidenses y generando muchas dudas en todos ante bomberasos de los dirigentes del fútbol nacional. En fin, la selección paso, y los corazones de la mayoría de un país ávido de buenas noticias, latía de forma normal.

México, país de múltiples contrastes, ha polarizado muchas cosas importante probablemente por las que menos lo son. La situación política, económica y social del país se colocó de lado por un silbatazo, una camiseta verde y una garganta deseosa de goles por gritar. Todo es importante, pero lo que los detractores de la selección nacional aún no entienden, es que, ese sombrío mundo, esa oscura realidad necesita de héroes vestidos de verde, blanco y rojo de la disciplina que sea, pero necesita caudillos en ocasiones emocionales que nos hagan olvidar y vivir un momento de felicidad. No son más importantes, solamente son convenientes, y no para la clase política, sino para el corazón de las personas que lo necesitan.

En fin, el día llego, la selección mexicana comenzaba su participación ante un siempre temible equipo de Camerún que no iba a ceder terreno a los nuestros. El “Piojo” Herrera, lanzo a su once inicial, en un primer partido que se antojaba más de trámite que de complicación; prácticamente, todo nuestra mente se encontraba destinada a nuestro siguiente rival, el poderoso y siempre temible anfitrión Brasil. Los africanos salieron respondones y coparon a los mexicanos en más de una ocasión con su velocidad, fortaleza y siempre vertiginoso pero desordenado fútbol. Los nuestros, no propios del estilo mexicano, mantuvieron el orden en la cancha con toques sencillos, verticales y siempre ordenados, con un Rafa Márquez imbatible y un Héctor Herrera sublime. El balón es tomado por Giovanni desde el centro de la cancha; y al puro estilo de su padre, comienza a filtrarse disparando de forma grosera hacía un portero que suelta el balón a los pies de un temible Oribe Peralta. El silencio. Miles de almas en todo el país acompañaron a las del estadio en un grito de gol que ensordeció la razón, que erizo la piel y lleno de júbilo nuestra esperanza.

¡Uf!… ¡Qué momento!..¿No?

La selección mexicana comenzó a despejar ciertas dudas. Su parado. Su ataque. Todo apuntaba a que probablemente había sido un producto de la casualidad.

Brasil era el bastión a seguir. México comenzó a creer. En un país donde la esperanza al parecer se ha convertido en una utopía, los pocos momentos de soñar se vuelven contados y sofocantemente escasos. Por primera vez, nuestro país comenzaba a rezar por un bien común, que si fuera de la misma forma hacía todas nuestras actividades sociales importantes, seríamos otro país, tendríamos otra realidad. La selección mexicana salió a la cancha ataviada con ese color verde blanco y rojo que le caracteriza. Nerviosos comenzaron los primeros quince minutos con pases arriesgados, y marca incompletas. Brasil es temible solamente por su nombre, sin embargo, nuestros connacionales demostraron con pundonor que por fin, nuestro fútbol, podría pararse frente a cualquier rival sin tener ningún tipo de miedo. Memo Ochoa hizo vibrar a un país deteniendo hasta el aire que respiraban los brasileños. Nuestro arquero nacional se vistió de héroe y nuestra selección comenzaba a crecer, a vivir, a soñar.

Camerún y Croacia empatan, ahora, como siempre, para no perder ese siempre estado kamikaze que tenemos los mexicanos, nuestro futuro se decidía en el último partido, en la última estación: Croacia.

Los croatas cometieron un error: subestimaron a México. La selección nacional se mantuvo imbatible, siempre con un juego propositivo, y no dejando por sentado ningún marcador, ningún tipo de espacio. Los colores nacionales ondeaban en las tribunas y en nuestros corazones, vivimos un tercer partido de lujo, donde al parecer, el campeonato en nuestras aspiraciones, ya era nuestro.

Sin embargo, debíamos navegar contra nuestros demonios. Contra la historia. Contra toda posibilidad.

En la siguiente ronda, Holanda era el rival. Brasil 2014 se caracterizó por ser una justa mundialista plagada de sorpresas. La eliminación en la primera ronda de equipos como Italia, España, Inglaterra, llenaban de esperanza a unos aficionados mexicanos de dar la cara y enviar de regreso a la que parecía una poderosa selección holandesa. El partido comenzó y la selección mexicana paso de ser víctima a victimario. El poderío holandés se vio socavado por la presencia de unos verdes que combatían como los guerreros de antaño, como esos guerreros enfundados de colores en el rostro y cascos en forma de águila. Los nuestros combatieron como nunca, y evidenciaron a una selección holandesa que venía, en la primera ronda, de anotarle cinco goles a la mismo campeón defensor, España.

Holanda se fue con una sorpresa, y un cero a cero al término de la primera mitad. Los corazones de todos estaban detenidos. El aliento a nuestra selección nunca paró. Nuestros guerreros aztecas tenían a un país detrás de ellos, detrás de nuestra ilusión.

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que veo por primera vez un ambiente de esperanza en nuestro país. Hasta el más apático colocaba en sus redes sociales que tenía esperanza, que estaba feliz, que estaba con nuestra selección. Y es aquí, donde me gustaría detenerme e invitarlo a realizar un ejercicio conmigo señor lector.

¿Es esto lo que necesita el país? ¿Emocionarse hasta el tuétano a pesar de todo, y sobre todo? ¿Tendremos esa capacidad para levantarnos si no salen las cosas como lo esperamos?

México es un país triste, vaya, hasta el más optimista puede ver que a lo largo de todo nuestro país las noticias poco alentadoras nos mantienen relegados de las sonrisas que la comunión nacional puede llevarnos. El fútbol puede no solucionar los problemas de nuestro país, pero nos entrega (como todo deporte) una forma de escapar nuestra mente, de esta, ya imbatible y siempre violenta realidad.

La selección mexicana comenzó el segundo tiempo con la misma doctrina. 3 minutos. Giovanni toma el balón a tres cuartos de cancha y después de arrastrar a varios contrarios hacía él dispara a raja tabla. El país de nuevo se detiene. Los botes de ese balón detuvieron nuestra mente, ahogaron nuestro grito. Las redes se mueven en un vaivén de felicidad y el grito de ¡Gol! Aparece en todo el país. Los rostros de todos se encontraban en un abrazo fraterno al ver como nuestra selección respondía con creces a las esperanzas depositadas en ellos. El quinto partido se acercaba y ese maldito estigma del fracaso lentamente se difuminaba en el ocaso. Los minutos pasaban y los embates holandeses seguían plagando el área mexicana. Los movimientos tácticos necesarios al parecer, llevaron a los nuestros al fracaso. Y al minuto 86….Todo calló.

Nuestras miradas ven tristes como el riflazo de Snider cae en nuestras redes en un imbatible disparo que solo los titanes del olimpo podían detener. Nuestro rostro empalideció. Nuestras venas se contrajeron. Nuestro quinto partido seguía siendo una interrogante. Cuatro minutos después, las dudas se disiparon. Un cuerpo naranja cae al piso. Y un silbatazo dicta nuestra sentencia. Dolor, no existe otra forma de describir ese momento. Los seleccionados mexicanos se llevan las manos a la cabeza junto con miles de personas en cada rincón del país y donde existiera un mexicano. Pero momento; la repetición… ¡Es un clavado!… ¡Nunca lo tocaron! Gritan todos en los lugares de reunión.

Hasta aquí nuestro sueño mundialista. ¿Qué podemos hacer?

Más allá de la derrota y más allá aún del sentimiento que nos provoca una eliminación forzada, debemos sentirnos orgullosos por muchas cosas, por muchas situaciones que hoy por hoy deben ser un ejemplo, no solo para los pamboleros de corazón, sino para el país entero.

¿Sabes que nos enseñaron los seleccionados mexicanos?

¡A soñar!, a combatir esos demonios derrotistas que siempre, al parecer, por naturaleza tenemos los mexicanos dentro de nuestra genética más básica. Somos un país de triunfadores, y eso, solamente debemos creerlo nosotros. Hoy fue Holanda, al que le demostramos que ningún mexicano agachará la cabeza, que lucharemos hombro con hombro por nuestro sueños, eso, eso es lo que debemos rescatar de la selección, no solo lo futbolístico, sino en ese ánimo que debemos tener ante nuestros representativos del orden que sea. A la par, México gano olimpiadas de Física, Química, Ciencias, Robótica, probablemente no tan rimbombantes; pero no porque no sean importantes, sino porque no se encuentran en el ojo del huracán de la mercadotecnia y la parafernalia que provoca un deporte que se juega en todo el mundo.

La selección mexicana nos enseñó a creer en nosotros los mexicanos, como unidad, como país, como esa sangre azteca que brilla, brota y corre por nuestras venas. Ahora, debemos aplicarlo hacía dentro de nuestro país, donde hace falta colocar ese trabajo y trabajar arduamente para conseguir eso, eso que los seleccionados mexicanos nos demostraron: Que el trabajo constante y sonante es la clave para triunfar.

Se, que existirán personas que cuando lleguen a este punto dirán: “Eso, ya lo sabíamos”, pero te invito, como mexicano, a que si alguien no lo sabe, se lo transmitas de mexicano a mexicano, de corazón a corazón.

Nuestro objetivo en el mundial era el quinto partido, hoy no se dio, pero aún tenemos Rusia y Qatar, como bastiones importantes de lucha donde demostraremos de nuevo que el “Canta y no llores” hará temblar los cimientos de cualquier estadio, y nos invitará a soñar como siempre lo hemos hecho.

¡Canta México!…¡Canta!…¡No llores!… que un pendejo clavado no opaque lo más importante que tenemos: Nuestra siempre combatiente y guerrera Sangre Azteca.

Holanda, nos volveremos a ver las caras dentro de un estadio y te aseguramos, que la historia cobrará factura.

¡Viva México cabrones!…

Hasta la próxima.

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