¿Cuál es el mejor teléfono del 2019?


Por Henry Nichols (RT noticias)

La Asociación Europea de Expertos en Imagen y Sonido (EISA) es la organización editorial sobre la electrónica de consumo más grande del mundo, representada por 55 medios en 29 países. Sus expertos, que se reúnen anualmente para seleccionar los mejores dispositivos de foto y audio, han anunciado los mejores teléfonos inteligentes de 2019.

Por segundo año consecutivo, Huawei se llevó el premio al mejor teléfono inteligente con el P30 (en 2018, fue premiado el modelo P20). Los expertos señalan que la compañía logró hacer otro gran avance en el mundo de la fotografía móvil gracias al ‘zoom’ óptico que permite aumentar hasta cinco veces la imagen. El ‘smartphone’ recibió grandes elogios por tener protección contra el agua, alta autonomía y soporte para tarjetas de memoria de hasta 512 gigabytes.

Huawei P30 / Soe Zeya Tun / Reuters

Otro teléfono de la familia Huawei también recibió un premio: el Honor 20 Pro fue coronado como el mejor “teléfono inteligente de estilo de vida”. El acabado de cristal 3D degradado del teléfono junto con su cámara insignia y su atractivo precio, lo convirtieron en un verdadero competidor en el segmento de rango medio.

Presentación del Honor 20 Pro. / Stringer / Reuters

Asimismo, el OnePlus 7 Pro fue nombrado como el teléfono inteligente más avanzado del año, ya que tiene un potente procesador, 12 gigabytes de memoria de acceso aleatorio y una pantalla sin marco, que ocupa el 88 por ciento del panel frontal.

OnePlus 7 Pro. / Neil Godwin/Future Publishing / Gettyimages.ru

En el segmento de dispositivos asequibles, el Redmi Note 7 de Xiaomi fue galardonado como el teléfono inteligente en la categoría “mejor compra” gracias a su diseño de doble cristal, cámara de 48 megapíxeles y batería de 4.000 mAh (miliamperio hora).

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“Tenemos las patentes para enfrentar la crisis”: Huawei


Texto original: Susan Decker (El Financiero)

En momentos en que Huawei es objeto de presión implacable por parte del gobierno de Donald Trump, el gigante chino de las telecomunicaciones tiene una ventaja que Estados Unidos no puede contrarrestar: una amplia cartera mundial de patentes sobre tecnología fundamental.

Huawei posee 56 mil 492 patentes activas en telecomunicaciones, redes y otros inventos de alta tecnología en todo el mundo, según Acclaim IP. La firma intensifica la búsqueda de regalías y derechos de licencia mientras se restringe su acceso a mercados y proveedores estadounidenses.

La compañía está en conversaciones sobre licenciamiento con Verizon y está en una disputa con el fabricante de chips Qualcomm sobre el valor de las patentes. Huawei también presentó reclamos contra Harris Corp luego de que el contratista de defensa la demandara el año pasado por violación de patentes de redes y seguridad en la nube.

“Las patentes son, en su nivel básico, armas de guerra económica”, comentó Brad Hulbert, abogado de patentes de McDonnell Boehnen Hulbert & Berghoff en Chicago.

Trump firmó una orden en mayo que debiera impedir a Huawei a vender equipos en Estados Unidos. Poco después, el Departamento de Comercio informó que colocó a Huawei en una lista negra que podría dejarla imposibilitada de hacer negocios con compañías estadounidenses.

“Huawei ha invertido mucho dinero y quiere ser reconocida”, planteó Jim McGregor, analista tecnológico de Tirias Research. “Huawei solo está llevando a cabo prácticas comerciales estándar para la industria inalámbrica”.

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China vs Estados Unidos: Round 7


¿Cuál es el ejemplo de Huawei?


por SHELLY BANJO Y GAO YUAN (El Financiero)

El ‘fanfarroneo’ es un arma clave en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Así que es natural querer desestimar la última jugada. La prohibición por parte de Donald Trump, presidente de EU, a firmas estadounidenses para suministrar software y semiconductores a la tecnológica, Huawei, como otra táctica de negociación a corto plazo, no necesariamente terminarán en una resolución comercial

Si se lleva a cabo en toda su extensión, la lista negra del gobierno de Estados Unidos podría obstaculizar temporalmente a Huawei, que básicamente incluye piezas y software de compañías estadounidenses como Qualcomm y Google para construir y comercializar los 200 millones de teléfonos móviles que envía anualmente la firma China, más el valor de miles de millones de dólares en redes que vende a nivel mundial.

Pero también podría interrumpir la cadena de suministro de forma permanente. Alex Capri, miembro de la Escuela de Negocios de la Universidad Nacional de Singapur y antiguo funcionario de aduanas de Estados Unidos, lo expresa sin rodeos: “Las relaciones duraderas entre las redes de proveedores y los ecosistemas mundiales se desmoronarán“, dice. “Los mercados se fragmentarán y habrá un desacoplamiento de China y EU en dos cadenas de suministro tecnológicas distintas”.

No está claro qué tan larga será la lista negra. Cuando Donald Trump, presidente de EU, hizo un truco similar durante las negociaciones comerciales del año pasado, prohibiendo a los otros grandes fabricantes chinos de equipos de telecomunicaciones, ZTE, hacer negocios con compañías estadounidenses, la restricción se revirtió efectivamente menos de tres meses después de que ZTE aceptara pagar 1.4 mil millones de dólares. Ya se ha otorgado una prórroga de 90 días a algunas compañías de banda ancha e inalámbricas que utilizan equipos de Huawei, lo que le permite a Google continuar actualizando las aplicaciones móviles existentes en los teléfonos de Huawei, incluidos Mail y Maps. Sin embargo; la administración también está trabajando en una estrategia más amplia para restringir el acceso de China a la tecnología de EU. Y está considerando agregar a cinco compañías tecnológicas chinas más a la lista del Departamento de Comercio.

Independientemente de la duración de la permanencia de Huawei en la lista negra, la sacudida ya está empujando a Apple , Cisco y otras grandes empresas de EU a reevaluar contratos nuevos de expansión de fábricas en el extranjero. La guerra de Estados Unidos contra Huawei también ha acelerado la decisión de China de controlar más su propio destino al reducir su dependencia de la tecnología estadounidense, gastar en el desarrollo de sectores como los semiconductores y la inteligencia artificial, y pedir a las empresas como Huawei que fabriquen más de sus propios componentes o fuente y usar proveedores chinos en lugar de depender de compañías estadounidenses.

Esto será crucial si Huawei quiere mantener su dominio en el despliegue global de latecnología móvil 5G de próxima generación. El vicepresidente Ken Hu dijo a un panel del Foro Económico Mundial en Davos en enero que Huawei ayudó a construir redes 5G en más de 10 países y espera hacerlo en otros 20 durante los próximos 12 meses.

El papel de la compañía en el establecimiento de estándares mundiales de tecnología y equipamiento 5G ha reavivado los temores de los funcionarios estadounidenses que lo han acusado de espiar para el gobierno chino. Si bien la tecnología actualizada no es necesariamente más sencilla de hackear que la red 4G, conecta muchos más dispositivos que crean miles de millones de puntos de entrada para los malos actores.

Tras las prohibiciones por parte de EU, el destino de la compañía china recae directamente en la administración de Trump, que podría potencialmente seleccionar con qué empresas trabaja Huawei. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, dijo en Bloomberg Television el 17 de mayo que las acciones del departamento contra Huawei no están ligadas a la guerra comercial, pero también dijo que el historial de presunto espionaje del fabricante de equipos chino “es el tipo de comportamiento es el que se espera que las negociaciones comerciales vayan a mitigar.”

El plan 5G de Huawei no se verá afectado por la prohibición de EU y “algunos definitivamente no podrán ponerse al día con los productos de alta gama y las tecnologías 5G de Huawei por dos o tres años”, dijo el presidente ejecutivo Ren Zhengfei a los medios chinos.

La firma comenzó a almacenar componentes a mediados del año pasado. Podría funcionar como de costumbre durante al menos tres meses, según comentaron a Bloomberg personas familiarizadas con el tema.

Huawei ha acelerado los planes para diseñar sus propios chips. De acuerdo con el analista de Bernstein, Mark Li, HiSilicon, su filial de semiconductores, está en camino de convertirse en uno de los mayores fabricantes de chips de procesamiento de núcleo. Está creciendo rápidamente: HiSilicon generó casi 8 mil millones de dólares en ingresos el año pasado, más que los 2 mil 400 millones de dólares de hace cuatro años, estima Bernstein. Sin embargo, Huawei gastó alrededor de 11 mil millones de dólares en componentes de proveedores estadounidenses. Eso no puede ser reemplazado fácilmente en pocos meses.

La mitad de los chips de Huawei provienen de proveedores estadounidenses, dijo Ren. La tecnológica tiene un plan de respaldo para sostenerse a sí misma ante una escasez de suministro, dijo a los medios chinos, pero prefiere que las compañías en China y Estados Unidos “crezcan juntas”. Agregó: “No podemos estar aislados del mundo”.

¿Cuál es el ejemplo de Huawei?


por SHELLY BANJO Y GAO YUAN (El Financiero)

El ‘fanfarroneo’ es un arma clave en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Así que es natural querer desestimar la última jugada. La prohibición por parte de Donald Trump, presidente de EU, a firmas estadounidenses para suministrar software y semiconductores a la tecnológica, Huawei, como otra táctica de negociación a corto plazo, no necesariamente terminarán en una resolución comercial

Si se lleva a cabo en toda su extensión, la lista negra del gobierno de Estados Unidos podría obstaculizar temporalmente a Huawei, que básicamente incluye piezas y software de compañías estadounidenses como Qualcomm y Google para construir y comercializar los 200 millones de teléfonos móviles que envía anualmente la firma China, más el valor de miles de millones de dólares en redes que vende a nivel mundial.

Pero también podría interrumpir la cadena de suministro de forma permanente. Alex Capri, miembro de la Escuela de Negocios de la Universidad Nacional de Singapur y antiguo funcionario de aduanas de Estados Unidos, lo expresa sin rodeos: “Las relaciones duraderas entre las redes de proveedores y los ecosistemas mundiales se desmoronarán“, dice. “Los mercados se fragmentarán y habrá un desacoplamiento de China y EU en dos cadenas de suministro tecnológicas distintas”.

No está claro qué tan larga será la lista negra. Cuando Donald Trump, presidente de EU, hizo un truco similar durante las negociaciones comerciales del año pasado, prohibiendo a los otros grandes fabricantes chinos de equipos de telecomunicaciones, ZTE, hacer negocios con compañías estadounidenses, la restricción se revirtió efectivamente menos de tres meses después de que ZTE aceptara pagar 1.4 mil millones de dólares. Ya se ha otorgado una prórroga de 90 días a algunas compañías de banda ancha e inalámbricas que utilizan equipos de Huawei, lo que le permite a Google continuar actualizando las aplicaciones móviles existentes en los teléfonos de Huawei, incluidos Mail y Maps. Sin embargo; la administración también está trabajando en una estrategia más amplia para restringir el acceso de China a la tecnología de EU. Y está considerando agregar a cinco compañías tecnológicas chinas más a la lista del Departamento de Comercio.

Independientemente de la duración de la permanencia de Huawei en la lista negra, la sacudida ya está empujando a Apple , Cisco y otras grandes empresas de EU a reevaluar contratos nuevos de expansión de fábricas en el extranjero. La guerra de Estados Unidos contra Huawei también ha acelerado la decisión de China de controlar más su propio destino al reducir su dependencia de la tecnología estadounidense, gastar en el desarrollo de sectores como los semiconductores y la inteligencia artificial, y pedir a las empresas como Huawei que fabriquen más de sus propios componentes o fuente y usar proveedores chinos en lugar de depender de compañías estadounidenses.

Esto será crucial si Huawei quiere mantener su dominio en el despliegue global de latecnología móvil 5G de próxima generación. El vicepresidente Ken Hu dijo a un panel del Foro Económico Mundial en Davos en enero que Huawei ayudó a construir redes 5G en más de 10 países y espera hacerlo en otros 20 durante los próximos 12 meses.

El papel de la compañía en el establecimiento de estándares mundiales de tecnología y equipamiento 5G ha reavivado los temores de los funcionarios estadounidenses que lo han acusado de espiar para el gobierno chino. Si bien la tecnología actualizada no es necesariamente más sencilla de hackear que la red 4G, conecta muchos más dispositivos que crean miles de millones de puntos de entrada para los malos actores.

Tras las prohibiciones por parte de EU, el destino de la compañía china recae directamente en la administración de Trump, que podría potencialmente seleccionar con qué empresas trabaja Huawei. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, dijo en Bloomberg Television el 17 de mayo que las acciones del departamento contra Huawei no están ligadas a la guerra comercial, pero también dijo que el historial de presunto espionaje del fabricante de equipos chino “es el tipo de comportamiento es el que se espera que las negociaciones comerciales vayan a mitigar.”

El plan 5G de Huawei no se verá afectado por la prohibición de EU y “algunos definitivamente no podrán ponerse al día con los productos de alta gama y las tecnologías 5G de Huawei por dos o tres años”, dijo el presidente ejecutivo Ren Zhengfei a los medios chinos.

La firma comenzó a almacenar componentes a mediados del año pasado. Podría funcionar como de costumbre durante al menos tres meses, según comentaron a Bloomberg personas familiarizadas con el tema.

Huawei ha acelerado los planes para diseñar sus propios chips. De acuerdo con el analista de Bernstein, Mark Li, HiSilicon, su filial de semiconductores, está en camino de convertirse en uno de los mayores fabricantes de chips de procesamiento de núcleo. Está creciendo rápidamente: HiSilicon generó casi 8 mil millones de dólares en ingresos el año pasado, más que los 2 mil 400 millones de dólares de hace cuatro años, estima Bernstein. Sin embargo, Huawei gastó alrededor de 11 mil millones de dólares en componentes de proveedores estadounidenses. Eso no puede ser reemplazado fácilmente en pocos meses.

La mitad de los chips de Huawei provienen de proveedores estadounidenses, dijo Ren. La tecnológica tiene un plan de respaldo para sostenerse a sí misma ante una escasez de suministro, dijo a los medios chinos, pero prefiere que las compañías en China y Estados Unidos “crezcan juntas”. Agregó: “No podemos estar aislados del mundo”.

¿Por qué China cede ante Trump?


Por El Financiero

Huawei tiene almacenados suficientes chips y otros componentes vitales para mantener su negocio en funcionamiento durante al menos tres meses, mientras Estados Unidos le restringe el acceso a la tecnología estadounidense, dijeron personas familiarizadas con el tema.

La administración Trump incluyó el jueves a la mayor empresa tecnológica de China en su ‘lista negra’ –bajo acusaciones de ayudar a Beijing en espionaje–, lo que amenaza con recortar los suministros de software y semiconductores estadounidenses necesarios para la fabricación de teléfonos inteligentes y equipos de red.

No obstante, la compañía se ha estado preparando para tal eventualidad desde mediados de 2018, acumulando componentes y diseñando sus propios chips, dijeron estas personas.

Los funcionarios gubernamentales también advirtieron en privado a los ejecutivos de Huawei el año pasado que exploraran alternativas no estadounidenses, según estas personas, quienes pidieron no ser identificadas por tratarse de asuntos internos.

‘El colchón’ de tres meses es una estimación interna conservadora y la compañía podría sostener las operaciones más allá de ese plazo, dijeron.

Los movimientos contra el campeón nacional de China pueden tener consecuencias devastadoras para el resto del mundo. Bloquear la venta a Huawei de componentes críticos como los semiconductores podría paralizar su operación, deprimir los negocios de los gigantes de chips estadounidenses, como Qualcomm y Micron, y retrasar el despliegue de las redes inalámbricas 5G críticas en todo el mundo.

“Un impacto obvio está en la cadena de suministro, pero hay otro nivel de impacto en la confianza y su negocio en general”, aseguró Cui Kai, analista de telecomunicaciones con la consultora IDC.

“También tendrá un impacto negativo en la evolución de la tecnología 5G en todo el mundo”, agregó.

Ken Hu, vicepresidente de Huawei, respondió a la decisión de EU en una nota a los empleados.

“Esta decisión es el último movimiento en la campaña contra Huawei emprendida por el Gobierno de EU. por razones políticas. La compañía ha sido consciente de esta posibilidad durante muchos años y hemos invertido mucho y hemos hecho preparativos completos en una variedad de áreas, incluidas I+D y continuidad del negocio, lo que garantizará que nuestras operaciones comerciales no se vean muy afectadas, incluso en condiciones extremas”, explicó en el escrito.

La maniobra de EU coincide con las delicadas negociaciones comerciales entre Washington y Beijing. Los ejecutivos de Huawei estiman que su compañía se ha convertido en una ‘ficha de negociación’ y que podrán reanudar las compras a los proveedores estadounidenses si se llega a un acuerdo comercial, agregaron las personas. Por eso calculan que una reserva de tres meses puede ser suficiente para sortear la marea.

Si el cálculo de Huawei es incorrecto, las consecuencias serían terribles.

Si la prohibición no se resuelve junto con la disputa comercial, la compañía se vería seriamente impedida en su capacidad para proporcionar redes inalámbricas avanzadas. Gran parte de sus negocios de redes y teléfonos inteligentes, los dos pilares de la compañía, estaría en riesgo.

Una prohibición total de Huawei eleva los temores en Beijing de que, en realidad, el objetivo más amplio del presidente Donald Trump es paralizar China y con ello iniciar una prolongada guerra fría entre las economías más grandes del mundo.

Además de una lucha comercial que ha sacudido los mercados globales durante meses, EU está presionando a aliados y enemigos por igual para evitar el uso de Huawei en las redes 5G que formarán la columna vertebral de la economía moderna.

En el corazón de la campaña concertada de Trump está la sospecha de que Huawei ayuda a Beijing en el espionaje y encabeza las ambiciones de China de convertirse en una superpotencia tecnológica.

El Departamento de Justicia también acusa a la empresa de violar voluntariamente las sanciones contra Irán, y el año pasado estuvo detrás del arresto de la hija mayor del multimillonario fundador de Huawei. La empresa ha negado repetidamente las acusaciones.

A largo plazo, Huawei todavía tiene que asegurar a sus clientes –muchos de los operadores de telecomunicaciones más grandes del mundo– que no solo puede construir, sino también mantener, sus redes inalámbricas.

La difícil situación de Huawei subraya la medida en que China en su conjunto depende de la tecnología de chips extranjeros: el país importa más semiconductores que petróleo. Mientras que Huawei y sus compañeros como Tsinghua Unigroup están diseñando arquitecturas cada vez más avanzadas, no han alcanzado la escala suficiente en producción para hacer mella en ese flujo anual.