NASA: ¿Esencial para salvar la tierra?


La NASA no sólo se ocupa del espacio exterior: esto es lo que la agencia hace por nuestro planeta todos los días.

Cuando pensamos en la NASA, generalmente se nos vienen a la mente las diversas misiones espaciales que la agencia conduce. La misión Artemis I y los múltiples hallazgos de Perseverance en Marte figuran los titulares de los medios alrededor del mundo. Sin embargo, la agencia también contribuye a entender nuestro propio planeta y su futuro, según explica la Dra. Erika Podest, especialista en el ciclo de carbono de la institución.  En el marco del Día de la Tierra, esto fue lo que nos compartió al respecto.

Estudiar la Tierra desde el espacio

Día de la Tierra NASA
Render: NASA

Aunque muchos de los científicos que trabajan en la NASA tienen la mirada en las estrellas, la científica panameña Erika Podest explica que la agencia hace esfuerzos considerables para monitorear a la Tierra desde el espacio. Su interés por conservar el medioambiente comenzó en Panamá, su país de origen, por la extraordinaria diversidad ecológica que el territorio tiene.

«Siempre soñé con tener una carrera dedicada a aplicar la última tecnología para entender mejor nuestro planeta«, comparte la especialista en una entrevista exclusiva para National Geographic en Español. En la actualidad, se dedica a utilizar imágenes satelitales para estudiar los ecosistemas terrestres y sus cambios a partir de la crisis climática.

La NASA se encarga de estudiar día a día los diferentes componentes de nuestro planeta, para entender cómo se relacionan y qué impacto tiene la actividad humana en ellos. Además de que la NASA recopila estos datos con el paso del tiempo, «estamos viendo todos los síntomas de la crisis climática en el planeta«, explica la experta.

Día de la Tierra NASA
GETTY IMAGES

Podest describe al dióxido de carbono como «una cobija que cubre nuestro planeta«. Conforme se genera más combustión para producir energía, «esta sábana se hace más gruesa», añade la experta. Esta analogía sirve para entender cómo es que este gas de efecto invernadero hace que la Tierra esté cada vez más caliente.

En el marco del Día de la Tierra, vale la pena reconocer que el trabajo de la NASA también ayuda a monitorear estos avances en la crisis climática. No sólo para entender lo que está ocurriendo, sino para saber qué hacer con ellos en el presente.

Al respecto, Podest explica que estas imágenes ayudan a dar un testimonio de cómo «estamos viendo el incremento en el nivel del mar, y en general eventos más extremos«. Las inundaciones cada vez más constantes, las olas de calor, las sequías y los cambios cada vez más violentos en el medioambiente pueden explicarse de esta forma, así como es posible medir los estragos que dejan en los diferentes ecosistemas.

«Para las personas que quieren reducir su impacto sobre el planeta», apunta Podest a propósito del Día de la Tierra, «lo mejor es comenzar a educarse«. La NASA tiene recursos interactivos para empezar a entender de dónde viene la crisis y cómo podemos solventarla. Sin embargo, este cambio no puede llevarse a cabo sin «revisar nuestros propios hábitos y qué impacto tienen, para entender los impactos de los cambios climáticos en los diferentes ecosistemas del planeta», concluye la especialista.

Texto original: National Geographic

Fuga de combustible frustra ensayo en la NASA


El desperfecto fue localizado a tiempo antes que uno de los proyectiles explotara.

El último intento de la NASA de abastecer de combustible a su enorme cohete lunar se vio frustrado el jueves 14 de abril por una peligrosa fuga de hidrógeno, el último de una serie de fastidiosos problemas de equipamiento.

El equipo de lanzamiento acababa de empezar a cargar combustible en la etapa central del cohete cuando se produjo la fuga. Esta era la tercera vez que la NASA realizaba un ensayo general, un paso necesario antes de un vuelo de prueba a la Luna. En esta ocasión, el equipo de lanzamiento consiguió cargar algo de hidrógeno líquido superfrío y oxígeno en la etapa central del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial, de 30 pisos de altura, pero se quedó muy corto.

El hidrógeno líquido es extremadamente peligroso, y los funcionarios señalaron que los sistemas habían sido revisados para detectar fugas antes de la prueba. Los técnicos dejaron deliberadamente vacía la etapa superior más pequeña, tras descubrir la semana pasada una válvula en mal estado. La válvula de helio dentro de la etapa superior no puede ser reemplazada hasta que el cohete esté de vuelta en su hangar en el Centro Espacial Kennedy

Los dos intentos anteriores de cuenta atrás se vieron empañados por ventiladores defectuosos y una gran válvula manual que los trabajadores dejaron cerrada por error en la plataforma la semana pasada. Los funcionarios dijeron a través de Twitter que están evaluando sus próximos pasos.

Fuente: Milenio

¿Deben preocuparnos los «Ríos de oro» de Perú?


Texto original: Leandro Lutzky (RT noticias)

La fotografía difundida por la NASA a inicios de enero en la cual se ven numerosos pozos de prospección de oro en el Amazonas peruano, descriptos por muchos como ‘ríos dorados’, revela una cruda realidad: la deforestación a mansalva por la minería no registrada.

Esta increíble imagen, tomada por un astronauta de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), enciende una nueva alerta para que el Gobierno peruano revise sus políticas de control sobre las actividades extractivas que destruyen al medio ambiente.

«Cada pozo está rodeado por áreas sin vegetación con escombros fangosos. Estas extensiones deforestadas siguen el curso de ríos antiguos que depositaron sedimentos, incluido el oro», dice la agencia estadounidense.

La captura se tomó sobre el departamento de Madre de Dios, donde la minería es la principal causa de deforestación, según la revista científica Nature. De hecho, esa jurisdicción es uno de los sitios más importantes para la «actividad independiente», o ilegal.

Aquel territorio se describe por su selva característica, plagada de animales diversos, como guacamayos, monos y jaguares. Allí, algunos sitios están protegidos por haber sido declarados como reservas naturales, pero otros están expuestos, mientras el precio del oro incentiva las extracciones.

La situación es tan dramática, que la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) publicó un manual con recomendaciones para que los propietarios de tierras privadas destinadas a la conservación puedan prevenir y evitar la deforestación.

Los números del desastre

La organización Global Forest Watch, dedicada al monitoreo forestal, advierte que en esa región amazónica de Perú se registró la pérdida de 188.000 hectáreas de bosque primario húmedo entre 2002 y 2019, lo que representa una disminución del 2,3 %.

En cuanto a la cobertura arbórea —ramas y hojas que cubren el suelo cuando se ve desde arriba— entre 2001 y 2019 Madre de Dios tuvo una reducción de 248.000 hectáreas, equivalente a un 3 %. Es decir, un tamaño comparable con la ciudad de Lima.

A nivel nacional, la tendencia es dramática: desde el 2002 hasta el 2019, se perdieron 1,9 millones de hectáreas. De ese total, el 24 % se dio en zonas donde predomina la deforestación.

Otro informe del Monitoreo del Proyecto Amazonas Andino (MAAP, por sus siglas en inglés) sostiene que, solo en Perú, aquella importante zona selvática perdió 134.600 hectáreas a manos del hombre en 2019.

La amenaza a los ríos e indígenas de todo el Amazonas

El 2020 fue un año donde los aumentos del precio del oro y la demanda de otros minerales colaboró en expandir estas ‘zonas de sacrificio’, con severos impactos ambientales y grandes perjuicios para las comunidades indígenas.

World Resources Institute (WRI) hizo un análisis geoespacial de todo el Amazonas, conocido como ‘el pulmón del planeta’, cuya región es compartida por varios países. De esta forma, en octubre del año pasado estimó cómo afecta la minería a gran escala y la ilegal en los territorios donde habitan los pueblos originarios: «Cubre más del 20% de las tierras indígenas, poniendo en peligro a cientos de comunidades y ecosistemas críticos en 450.000 kilómetros cuadrados», se lee.

Este multimillonario negocio extractivo, donde las poblaciones locales solo ven migajas, «está contaminando al menos 30 ríos amazónicos» de diversas naciones, añade el documento.

La investigación alerta que, desde el 2000 al 2015, los territorios aborígenes invadidos por la minería tuvieron mayor pérdida de cobertura arbórea que aquellos lugares sin la actividad extractiva. «En Bolivia, Ecuador y Perú, por ejemplo, la pérdida de bosques fue al menos tres veces mayor en los territorios indígenas con operaciones mineras, tanto legales como ilegales, que en los que no; y de una a dos veces mayor en Colombia y Venezuela», advirtieron.

Al respecto, los especialistas legales del equipo opinaron que, aunque haya normativas para proteger a los pueblos originarios, «las leyes nacionales a menudo favorecen a las empresas sobre las comunidades». Y, para concluir, el reporte pide a los países amazónicos «fortalecer los derechos sobre la tierra y los recursos naturales de los pueblos indígenas».

¿Agua en la luna?


La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) confirmó este lunes que detectaron presencia del líquido en varios cráteres del satélite natural de la Tierra.

«Aún no sabemos si podemos usarlo como recurso, pero conocer sobre el agua en la Luna es clave para nuestros planes de exploración Artemisa», dijo Jim Bridenstine, el jefe de la NASA.

Los hallazgos fueron realizados en la superficie iluminada de la Luna con ayuda del observatorio SOFIA, un telescopio infrarrojo aerotransportado, el más grande de su tipo en el mundo.

Los descubrimientos se publicaron este lunes en dos artículos en la revista Nature Astronomy.

¿Cómo detectaron el agua?

El primero de estos estudios se refiere al descubrimiento realizado gracias a SOFIA.

Este observatorio, a bordo de un avión Boeing 747 modificado, vuela por encima del 99% de la atmósfera de la Tierra, por lo que ofrece una vista casi sin obstáculos del sistema solar.

Ilustración de un astronauta en la Luna
Pie de foto,La NASA quiere establecer una base permanente en la Luna.

Al hacer rebotar la luz infrarroja del telescopio en la superficie de la Luna, los científicos pueden decodificar exactamente lo que refleja esa luz.

Diferentes sustancias aparecen con diferentes colores y, en este caso, los investigadores detectaron el color exacto «característico» de las moléculas de agua.

Los investigadores creen que el agua detectada se almacena en burbujas de vidrio lunar o entre granos en la superficie que la protegen del duro ambiente.

En el otro estudio, los científicos buscaron áreas en sombra permanente, conocidas como trampas frías, donde el agua podría quedar capturada de manera permanente.

Los investigadores encontraron estas trampas frías en ambos polos y concluyeron que «aproximadamente 40.000 metros cuadrados de la superficie lunar tiene la capacidad de atrapar agua».

Si bien anteriormente había habido signos de agua en la superficie lunar, estos nuevos descubrimientos sugieren que el compuesto es más abundante de lo que se pensaba.

«Nos da más opciones para posibles fuentes de agua en la Luna», dijo a BBC News Hannah Sargeant, científica planetaria de la Open University en Milton Keynes.

«El dónde poner una base lunar se centra mayormente en dónde está el agua», añadió Sargeant.

Hay bastantes misiones a las regiones polares de la Luna programadas para los próximos años. Pero a más largo plazo, hay planes para construir un habitáculo permanente en la superficie lunar.

«Ya estamos trabajando en las ideas para una base lunar y adónde vamos a ir. Íbamos a ir a la Luna de todos modos. Pero esto nos da más opciones y lo convierte en un lugar aún más emocionante para ir. Es más prometedor», agregó.

Los expertos dicen que la extracción del agua podría sentar la base para una futura economía lunar.

Entonces, cuando los futuros exploradores lunares quieran regresar a la Tierra o viajar a otros destinos, podrían convertir el agua en hidrógeno y oxígeno, elementos que comúnmente se usan para impulsar los vehículos espaciales.

Por lo tanto, el reabastecimiento de combustible en la Luna podría reducir el costo de los viajes espaciales y hacer que una base lunar sea más asequible.

Con información de Victoria Gill, corresponsal de ciencia de BBC News.

Intento del fin del mundo #22345: Un asteroide pasará cerca de la tierra


La NASA dio a conocer que un asteroide se aproximará a una distancia relativamente cercana a la Tierra el próximo 24 de julio.

De acuerdo con su plataforma NEO Earth Close Approaches, el asteroide 2020 ND mide 150 metros aproximadamente, el cual es más grande que el London Eye, la atracción de mayor altura de Europa, que mide 135 metros y un diámetro de 120 metros.

El 2020 ND está a cerca de 5 millones 570 mil kilómetros de la Tierra, de acuerdo con la NASA.

Este asteroide está clasificado como un Apolo (NEO, PHA). En términos de elementos orbitales, los NEO son asteroides y cometas con una distancia del perihelio (q) inferior a 1.3 au (unidad astronómica de medida). Los asteroides cercanos a la tierra (NEA) se dividen en grupos, entre ellos el Apolo, según la distancia del perihelio (q).

Es también un asteroide potencialmente peligroso (PHA), por sus siglas en inglés, según explica la NASA. Esto se define con base en parámetros que miden el potencial del asteroide para hacer acercamientos amenazantes a la Tierra.

El centro de la institución detalla que todos los asteroides considerados PHA tienen una distancia mínima de intersección de la órbita terrestre (MOID), por sus siglas en inglés) de 0.05 au o menos, y una magnitud absoluta (H) de 22.0 o menos.

En este caso, el asteroide 2020 ND tiene una MOID de 0.03 au, así como una magnitud absoluta (H) de 21.838.

Si quieres verlo, la NASA cuenta con una plataforma llamada Solar System Dynamics (Dinámicas del Sistema Solar en español), en el cual podrás ver la trayectoria del asteroide.

De acuerdo con la plataforma de vigilancia de asteroides, también pasarán cuatro objetos más los días 21, 22 y 23 de julio.

El 2002 BF25 mide 120 metros aproximadamente, y pasará a 3 millones 610 kilómetros de la Tierra.

Los otros tres son más pequeños, de 16, 41 y 61 metros respectivamente.

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