Presupuesto a la Policía Federal…¿A pesar de que desaparecerá?


Texto original: Arturo Daen (Animal Político)

En su propuesta de presupuesto para 2020, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador pide 25 mil millones de pesos para la Policía Federal, que está en vías de desaparecer, y a la recién creada Guardia Nacional apenas se le asignan en específico poco más de 3 mil 800 millones de pesos.

En el proyecto de decreto del presupuesto de egresospara 2020, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana tiene una acotación, en la que se señala que de los 59 mil 150 millones de pesos que espera recibir, hay “recursos que serán transferidos de la Policía Federal a la Guardia Nacional, en términos de lo previsto en el Acuerdo por el que se crea la Unidad de Transición de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 05 de agosto de 2019″.

Sin embargo, no se detalla cuánto del dinero asignado a la Policía Federal pasaría a la Guardia, ni en qué momento ocurriría la “extinción” de dicha corporación de seguridad pública.

La Guardia Nacional comenzó a operar en junio de este año. Integró a elementos del Ejército, la Marina y también de la Polícia Federal, aunque hubo policías federales que se negaron a sumarse y realizaron protestas, por lo que el gobierno los llamó a cambiar de funciones (incluso sumándose al Instituto Nacional de Migración) o a negociar su liquidación.

López Obrador ha mencionado que no confía en la Policía Federal, que hasta finales de 2018 tenía casi 40 mil elementos. Incluso señaló que esa corporación se había corrompido. Pero mientras está camino a desaparecer y se hace la transición, para 2020 el gobierno prevé asignarle 25 mil 443 millones de pesos. En 2019, se aprobaron poco más de 26 mil millones.

En la propuesta de presupuesto para 2020, hay otro dato que llamativo sobre la Guardia Nacional y los recursos de los que dispondrá. La carta de exposición de motivos del gobierno informa sobre un gasto de 494 millones de pesos para la construcción de sus instalaciones.

Dicha construcción será ejecutada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), según se lee en el documento, aunque en una revisión la Sedena como tal no tendría asignados recursos para la Guardia, sino la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Son 1,600 millones de pesos para la Guardia con el rubro “servicios de apoyo administrativo”, y 2,242 millones de pesos para la categoría de “Prevención del delito con perspectiva nacional”.

En el desglose por secretarías del área de seguridad, se plantea dar a la de Seguridad y Protección Ciudadana, establecida por el gobierno de López Obrador y a cargo de la Guardia Nacional y la Policía Federal, un monto de 59 mil 150 millones de pesos.

Por otro lado, para la Sedena sería un presupuesto 3.1% inferior respecto a lo aprobado para 2019, un monto de 94 mil 028 millones de pesos. En el caso de la Marina, la propuesta es de un aumento de 1%, con un presupuesto de 33 mil 557 millones de pesos.

De acuerdo con Hacienda, en total a los programas de seguridad pública se prevé asignarles 108 mil 562 millones de pesos: 56 mil 379 por medio de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; 21 mil 922 por medio de la Secretaría de la Defensa Nacional, con el rubro de “Operación y Desarrollo de los Cuerpos de Seguridad de las Fuerzas Armadas”, y 5 mil 151 millones por medio de la Marina.

En cuanto a Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios, para seguridad pública se prevén asignar 24 mil 811 millones de pesos.

En cuanto a la Fiscalía General de la República (FGR), según su propuesta para 2020 tendría un aumento de 14.5%, en términos reales, respecto a lo aprobado de presupuesto para 2019 (cuando hizo la transición de PGR a FGR), al pedir una asignación de 18 mil 202 millones de pesos.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Consejo de la Judicatura Federal y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en tanto, tendrían cada uno un aumento en términos reales de 4.1% en su presupuesto, detalló Hacienda sobre la propuesta del Poder Judicial.

El Consejo de la Judicatura Federal, en cuanto al presupuesto que requiere, refirió que la modificación al artículo 19 Constitucional, que amplía el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva, se traducirá en un aumento significativo para los Centros de Justicia Penal.

“Para ello, en 2020 se prevé la instalación de 17 nuevos Centros de Justicia Penal, por 216.5 millones de pesos”,se lee en el documento entregado por Hacienda a los diputados.

La reforma materia de extinción de dominio, agregó el Consejo, requiere de la instalación de juzgados especializados con salas de oralidad, de una instancia de apelación, y de defensores públicos que asesoren y representen a los demandados o afectados.

“Para hacer frente a esta nueva demanda de servicios jurisdiccionales, se prevé la instalación de por lo menos 6 Juzgados especializados, que implican un costo aproximado de 150 millones de pesos”.

¿Por qué arrancó mal la Guardia Nacional?


¿Por qué protesta la Policía Federal?


Texto original por Ixtaro Arteta (Animal Político)

En el Centro de Mando de la Policía Federal, en la capital del país, las gradas de la pista de atletismo se han convertido en “cama” para cientos de elementos a los que han hecho venir para presentar las pruebas para la Guardia Nacional, pero a los que no les dan ni hospedaje ni comida.

Se ven maletas y cartones, además de alguna cubeta, con la que acarrean agua para bañarse, porque ya no hay regaderas móviles, como antes de este gobierno.

Más allá, el estacionamiento de camionetas se ha vuelto también refugio, ya que buscan alguna a la que se le pueda abrir la puerta para pasar la noche dentro y evitar la lluvia y el frío de los últimos días en la ciudad. Al fondo, permanece cerrado el hotel que se había construido hace dos sexenios para los que venían de otros estados a un trámite o para ser desplegados en otro lado.

Este tipo de condiciones son las que llevaron a que los policías no aguantaran más y este miércoles hicieran paro y tomaran el control de las entradas y salidas de este cuartel, conocido como CONTEL, sus familiares cerraran la circulación de Periférico, donde se ubica, y de otras oficinas de la corporación.

Policías Federales duermen en la gradas de la pista de atletismo de CONTEL. Foto: Itxaro Arteta

El policía tercero Noriega cuenta a Animal Político que lleva más de un mes en esa situación. Vino de Veracruz para hacer las pruebas de la Guardia Nacional, pero se las pospusieron, luego otra vez y otra, hasta que después de 25 días que se las aplicaron, las pasó, y ahora está en espera de tomar el curso de siete semanas. Él ni siquiera está convencido de ser Guardia, pero sus jefes le dijeron que si no, sería dado de baja.

Mientras, está en el cuartel durmiendo sobre el cemento de las gradas, consiguiendo agua en cubetas o buscando compañeros que sí sean de la ciudad y le permitan ir a asearse. Para ir al baño, solo hay dos en las oficinas centrales o en el comedor, pero varios elementos se quejan de que están muy sucios ante el uso de las más de mil personas que están aquí concentradas y porque les dijeron que hay poco personal de limpieza por falta de recursos.

Otros elementos buscan refugio para la noche en los propios autobuses de pasajeros en los que se trasladan entre plazas. Y en casos extremos, están durmiendo debajo de unas pocas cajas de tráiler que también hay en el estacionamiento, usando cartones para acostarse, aunque la lluvia ha complicado todo en esa área, que entre ellos llaman “el polvorín” porque no está pavimentado y siempre está lleno de tierra, ahora convertida en lodo y encharcamientos.

Si acaso, pagan de su bolsa algún hotelito cercano para descansar y la comida del comedor se las cobran en 70 pesos, denuncian, mientras que los desplegados en los estados también están pasando carencias de alimentación, hospedaje y vestimenta, ya que aseguran que les han dado uniformes de mala calidad y de tallas inadecuadas. Y ahora tienen que hacer estos gastos tras sufrir una reducción de su bono de operatividad, lo que reciben por el riesgo de estar desplegados, que era de 9,800 pesos al mes y se les redujo a 7,200, y fueron informados de que al incorporarse a la Guardia Nacional ya no lo tendrán.

Un policía tercero muestra su recibo de pago: 9 mil 585 pesos, pero que sin las deducciones de Impuesto sobre la Renta, seguro de vida FOVISSSTE, seguro de salud, de retiro y un préstamo que está pagando, le queda en 2 mil 839 pesos a la quincena. Por esta razón, los agentes defienden que el bono es lo que realmente les da de comer a ellos y a sus familias.

Aunque los policías llevan semanas denunciando que sus superiores les han comunicado que ya no tendrán prestaciones y que tienen que firmar su baja de la Policía antes de incorporarse a la Guardia, con lo que perderían antigüedad, y si no de todos modos serán dados de baja, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, aseguró en una conferencia de prensa que nadie será despedido y que sus prestaciones no solo se mantendrán, sino que incluso mejorarán hasta homologarse con las que tienen el Ejército y la Marina.

Policías Federales que vienen de fuera con sus maletas en las gradas, ante la falta de instalaciones u hoteles para quedarse. Foto: Itxaro Arteta

La presentación de la Guardia fue un montaje, aseguran

El domingo pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador puso en marcha oficialmente a la Guardia Nacional con un acto en Campo Marte en el que tomó protesta y pasó revista a 10 mil de los 70 mil elementos que la integran, según se informó.

Pero entre esos 10 mil había algunos que todavía no están certificados o ni siquiera fueron considerados aptos para el nuevo cuerpo. José Luis López, policía tercero, fue uno de ellos.

 

Motín en la Policía Federal


Por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

La liga finalmente se rompió. Fueron meses de acusaciones de corruptos, de humillaciones políticas, maltrato y desprecio por parte del nuevo gobierno. Vivieron bajo amenazas de iniciar procesos penales para quienes no quisieran ser trasladados al Instituto Nacional de Migración y al resto lo trataron como objetos desechables. Los mandaron a las calles en condiciones laborales que nunca habían tenido y cuando se quejaron, los insultaron. Ningún respeto se había mostrado a una institución que durante años fue la primera línea de fuego contra los criminales. Desaparecerla e integrarla al Ejército, bajo el paraguas de formar parte de la nueva Guardia Nacional, como planteó el gobierno, galvanizó la molestia que venía creciendo y que provocó este miércoles una rebelión que cambió el metabolismo en el corazón de las áreas de seguridad pública federal.

La rebelión comenzó a las cuatro de la mañana del miércoles. A las 5:08 de la mañana se emitió el primer informe a las autoridades superiores, que daba cuenta de que los policías federales que iban a salir del Centro de Mando de la Policía Federal en Iztapalapa para pasar exámenes de control de confianza, habían cerrado los accesos para impedir la salida o entrada de cualquier vehículo. A través de los chats de los policías federales, comenzaron a llegar los avisos de refuerzos. Los primeros salieron de la zona de San Juanico, sobre la carretera que conecta la Ciudad de México con Pachuca, donde se encuentra un cuartel de la Policía Federal y de la Gendarmería –una base policial muy grande y considerada modelo–, y bloquearon la autopista.

Una alerta, jamás confirmada, apareció en los celulares: “Compañeros ya vienen los PM (policías militares) con equipo antimotín para sacarnos… compañeros compañeros hay que apoyarlos y vienen los guachos (soldados) con antimotín no hay que hacerles caso no hay que ser militarizados ánimo ánimo”. Los reportes mostraban que la rebelión no se limitaba a los policías federales a quienes les habían quitado prestaciones, antigüedad y los habían alejado de sus familias para ser tratados como elementos de segunda clase dentro de la Guardia Nacional, sino que se estaban sumando elementos de las siete divisiones de la Policía Federal en todo el país. Sólo en la Ciudad de México hubo seis bloqueos, incluidas la sede de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana y el cuartel general de la Policía Federal.

La rebelión pudo haber sorprendido a muchos, pero se venía gestando. El detonante fueron unas notificaciones que recibieron policías federales el martes, donde les informaban que a partir de la fecha del oficio estarían bajo las órdenes de la Secretaría de la Defensa Nacional, que significaba un cambio radical a sus esquemas laborales: se acababan los descansos de cinco días al mes por 25 días de trabajo consecutivo, incluidos los fines de semana. La operatividad, que era el equivalente a un bono de riesgo, de nueve mil 800 pesos, también desaparecía. Serían absorbidos por el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas a partir de enero de 2020, cuando también entraría en vigor la homologación de sus salarios con los de los militares. No sabían a cuánto equivaldría porque aún no lo precisa la Secretaría de Hacienda.

Los policías federales dejarían de ser civiles y pasarían a ser militares, aunque asignados a la Guardia Nacional, que es un cuerpo paramilitar mediante el cual el presidente Andrés Manuel López Obrador dio los primeros pasos para desaparecer a la Policía Federal, y sentar las bases para que, si encuentra las condiciones políticas durante su sexenio, eliminar a las Fuerzas Armadas, que serían absorbidas a esa nueva estructura que entró en vigor el domingo pasado. Las nuevas condiciones perfilaban que cerca de 30 por ciento, según circuló en los chats de los policías federales, pensaban pedir su baja, aun cuando no les dieran el finiquito.

El presidente López Obrador dijo durante la conferencia de prensa matutina que no se iba a despedir a nadie que cumpliera con los requisitos –uno muy importante es el peso, donde los militares están exigiendo dietas para reducir hasta 35 kilos– ni tampoco se iban a modificar sus prestaciones, lo que contrarrestó con la información que les habían dado a los policías federales la víspera. Pero volvió a arremeter contra los policías al asegurar que la institución “se echó a perder” al relajarse la disciplina y se cometieron abusos. El presidente incurrió una vez más en el error que llevó a esta crisis, al personalizar en los policías las deficiencias, omisiones e incluso corrupciones de algunos mandos superiores, o en la Secretaría de Gobernación durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

La rebelión no fue sofocada y los federales preparaban continuar este jueves la protesta con un paro nacional. El secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, buscó neutralizar la rebelión con paliativos, algunos concretos –como el regreso de seguros médicos privados, que sirvieron para salvarle la vida a decenas de policías heridos en combate– y la no separación de sus familias. Poco efecto tendrán en el fondo del problema. La convicción es que los desaparecerán, que los militares aceptarán quedarse con un mínimo número de ellos y, sobre todo, que las palabras llegaron tarde. Las humillaciones, vejaciones, amenazas y descrédito permanecen como heridas incurables.

Las autoridades esperan sofocar la revuelta y podrá ser esa la solución inmediata. Pero el daño permanece. La moral dentro de la Policía Federal es muy baja, como consecuencia del maltrato sistemático del gobierno, como lo ratificó ayer mismo el presidente López Obrador. Más allá de alcanzar un resultado favorable, no ganan él ni Durazo ni los policías federales. Esta crisis favorece a los criminales. Nadie parecer saber para quién trabaja.

¿Por qué protesta la Policía Federal?


Texto original por Ixtaro Arteta (Animal Político)

En el Centro de Mando de la Policía Federal, en la capital del país, las gradas de la pista de atletismo se han convertido en “cama” para cientos de elementos a los que han hecho venir para presentar las pruebas para la Guardia Nacional, pero a los que no les dan ni hospedaje ni comida.

Se ven maletas y cartones, además de alguna cubeta, con la que acarrean agua para bañarse, porque ya no hay regaderas móviles, como antes de este gobierno.

Más allá, el estacionamiento de camionetas se ha vuelto también refugio, ya que buscan alguna a la que se le pueda abrir la puerta para pasar la noche dentro y evitar la lluvia y el frío de los últimos días en la ciudad. Al fondo, permanece cerrado el hotel que se había construido hace dos sexenios para los que venían de otros estados a un trámite o para ser desplegados en otro lado.

Este tipo de condiciones son las que llevaron a que los policías no aguantaran más y este miércoles hicieran paro y tomaran el control de las entradas y salidas de este cuartel, conocido como CONTEL, sus familiares cerraran la circulación de Periférico, donde se ubica, y de otras oficinas de la corporación.

Policías Federales duermen en la gradas de la pista de atletismo de CONTEL. Foto: Itxaro Arteta

El policía tercero Noriega cuenta a Animal Político que lleva más de un mes en esa situación. Vino de Veracruz para hacer las pruebas de la Guardia Nacional, pero se las pospusieron, luego otra vez y otra, hasta que después de 25 días que se las aplicaron, las pasó, y ahora está en espera de tomar el curso de siete semanas. Él ni siquiera está convencido de ser Guardia, pero sus jefes le dijeron que si no, sería dado de baja.

Mientras, está en el cuartel durmiendo sobre el cemento de las gradas, consiguiendo agua en cubetas o buscando compañeros que sí sean de la ciudad y le permitan ir a asearse. Para ir al baño, solo hay dos en las oficinas centrales o en el comedor, pero varios elementos se quejan de que están muy sucios ante el uso de las más de mil personas que están aquí concentradas y porque les dijeron que hay poco personal de limpieza por falta de recursos.

Otros elementos buscan refugio para la noche en los propios autobuses de pasajeros en los que se trasladan entre plazas. Y en casos extremos, están durmiendo debajo de unas pocas cajas de tráiler que también hay en el estacionamiento, usando cartones para acostarse, aunque la lluvia ha complicado todo en esa área, que entre ellos llaman “el polvorín” porque no está pavimentado y siempre está lleno de tierra, ahora convertida en lodo y encharcamientos.

Si acaso, pagan de su bolsa algún hotelito cercano para descansar y la comida del comedor se las cobran en 70 pesos, denuncian, mientras que los desplegados en los estados también están pasando carencias de alimentación, hospedaje y vestimenta, ya que aseguran que les han dado uniformes de mala calidad y de tallas inadecuadas. Y ahora tienen que hacer estos gastos tras sufrir una reducción de su bono de operatividad, lo que reciben por el riesgo de estar desplegados, que era de 9,800 pesos al mes y se les redujo a 7,200, y fueron informados de que al incorporarse a la Guardia Nacional ya no lo tendrán.

Un policía tercero muestra su recibo de pago: 9 mil 585 pesos, pero que sin las deducciones de Impuesto sobre la Renta, seguro de vida FOVISSSTE, seguro de salud, de retiro y un préstamo que está pagando, le queda en 2 mil 839 pesos a la quincena. Por esta razón, los agentes defienden que el bono es lo que realmente les da de comer a ellos y a sus familias.

Aunque los policías llevan semanas denunciando que sus superiores les han comunicado que ya no tendrán prestaciones y que tienen que firmar su baja de la Policía antes de incorporarse a la Guardia, con lo que perderían antigüedad, y si no de todos modos serán dados de baja, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, aseguró en una conferencia de prensa que nadie será despedido y que sus prestaciones no solo se mantendrán, sino que incluso mejorarán hasta homologarse con las que tienen el Ejército y la Marina.

Policías Federales que vienen de fuera con sus maletas en las gradas, ante la falta de instalaciones u hoteles para quedarse. Foto: Itxaro Arteta

La presentación de la Guardia fue un montaje, aseguran

El domingo pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador puso en marcha oficialmente a la Guardia Nacional con un acto en Campo Marte en el que tomó protesta y pasó revista a 10 mil de los 70 mil elementos que la integran, según se informó.

Pero entre esos 10 mil había algunos que todavía no están certificados o ni siquiera fueron considerados aptos para el nuevo cuerpo. José Luis López, policía tercero, fue uno de ellos.