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AMLO en contra de la prensa


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Lo bueno, lo malo, lo peor por Edel López Olán


Lo bueno: Orden de aprehensión contra Lozoya

Hablar de corrupción en México y no hablar de Emilio Lozoya Austin es un antinatura. El chihuahuense ha sido señalado por sus innumerables actos de corrupción y tráfico de influencias desde la administración de Enrique Peña Nieto, sin embargo, el manto de poder e impunidad que lo cubría a él y a sus cómplices se extendía desde las más altas esferas de la alta burocracia de la presidencia.

Sus acusaciones de corrupción se fundamentan principalmente de los años 2012 al 2016 cuando fungió como director de PEMEX y donde, desde su administración, se erigieron jugosos contratos con las transnacionales Odebrecht y OHL que asegura, según declaraciones de los mismos directos, que Lozoya recibió 10 millones de dólares para asignarle contratos a la empresa brasileña. 

Este 28 de mayo, después de años de la apatía e indiferencia por parte de la Secretaría de la Función pública, de la administración Peñista, y después de que fuera inhabilitado para ocupar puestos públicos por más de 10 años,  la Fiscalía General de la República (FGR)  giró una orden de aprehensión en contra del exfuncionario, todo esto después de congelar sus cuentas y las de su hermana Gilda Susana Lozoya y de la esposa del exfuncionario.

Sin lugar a dudas uno de los primeros puntos favorables en los primeros seis meses de la administración Obradorista que, en su decidido combate en contra de la corrupción, comienza a dar visos de esa justicia que tanto han solicitado los mexicanos.

Ahora solo resta ver cuál será la eficacia de los cuerpos de seguridad del país para comenzar a llevar a un séquito de corrupción que ha tocado las grandes escalas de la política mexicana y de la cual, probablemente, muchas personas de la administración Obradorista se encuentra involucradas

La moneda sigue en el aire.

Lo malo: El ejército atado de manos.

La violencia desmedida sigue creciendo. Los vacíos de poder, la poca acción del gobierno, la grave e increíble demagogia en el funcionamiento y ejecución de la Guardia Nacional, así como la fragmentación de los grupos delincuenciales del país que mantienen una guerra interna entre el crimen organizado, mantienen a todos al filo del peligro desde cualquier trinchera de este cansado país.

Pobladores de La Huacana, Michoacán, desarmaron y retuvieron a varios elementos del ejército mexicano el domingo pasado en un acto tan increíble como completamente fuera de proporción en el país.

Las primeras versiones de las acciones de la población en contra de elementos del ejército se fundamentaron en un levantamiento por  parte de los pobladores ante detenciones arbitrarias de pobladores del lugar, sin embargo, en el transcurso de la mañana de ese domingo, la versión cambió de forma abrupta ante los ojos y la sorpresa de todos.

Los pobladores o presuntos pobladores, exigían a los uniformados que entregaran un fusible Barret calibre .50, diseñado para derribar helicópteros y atravesar elevados niveles de blindaje. Los pobladores, al verse superados por los elementos del ejército,  realizaron varios bloqueos en la población alegando que el crimen organizado tiene asolada la región y debían proteger a sus pobladores de cualquier forma, dejando de lado que el fusil requisado por los elementos castrenses es un arma que debe ser utilizada por personal altamente entrenado y que su uso es exclusivo del ejército.

Fusil Barret Calibre .50 decomisado a los pobladores de La Huacana

En dicho cateo y levantamiento de armas, miembros de la población dispararon contra los activos del ejército librándose una balacera donde fueron heridos dos personas y un niño de 11 años ajeno a la situación.

Sí, los elementos castrenses no la llevan fácil en un país donde no existe un comando fehaciente. Su compromiso con la nación se ve ahora lanzada a su suerte, mientras, en un innegable y terrible sometimiento de la razón, elementos del ejército deben entregar sus armas a delincuentes disfrazados de pobladores en un país donde, hasta el mismo ejército está sometido por el crimen organizado.

Lo peor: AMLO y el cuarto poder

Andrés Manuel López Obrador no da (como dicen coloquialmente) paso sin huarache. Desde siempre, su animadversión a la prensa que no lo apoya ha sido evidente por muchas razones que, según algunos, son justificadas. Sin embargo el presidente de la república siempre ha tratado de traidores a todo aquel que no se alinee ante él, sus ideas y pretensiones, y eso, a pesar de que muchos de sus adeptos intenten cambiar, es algo tan cierto como el cielo azúl.

Hace unos días, la publicación por parte de Reforma de una lista de la “prensa beneficiada” en el gobierno de Peña Nieto encendió las redes por lo tajante de la información y la globalidad de una intención desmedida por desprestigiar al gremio.

La lista, encabezada por el periodista Ricardo Rocha, es un conglomerado de muchas empresas dedicadas a la publicación de contenidos digitales, a la asesoría de imagen y creación de contenidos que sirvieron en su momento para dar apoyo audiovisual a diferentes programas de gobierno. La lista, donde de una forma muy conveniente aparecen todos los periodistas, escritores e intelectuales que en algún momento han tenido un desaguisado con el propio Andrés Manuel se engloba malintencionadamente y de forma sesgada una información que solamente tiene un objetivo: Amedrentar.

El gobierno de Andrés Manuel ha ido cuesta arriba en cuanto a la credibilidad en muchos rubros y la prensa (desafortunadamente desprestigiada hasta la raíz) debe cumplir la función de contrapeso de opinión que hoy, en lo político no existe.

Bien lo dijo Ricardo Rocha en la mañanera del 28 de mayo del 2019: “En este gobierno no existe la casualidad, solo la causalidad”

El clientelismo es la mejor arma que tiene un gobierno y la credibilidad en la política es algo tan volátil como las promesas de campaña, y la mejor forma de seguir ganando en un terreno que tiene una gama de causas y efectos, es seguir desprestigiando a una prensa que tiene la gran campaña de servir con la verdad, tal y como, probablemente no lo hicieron algunos de sus miembros que hoy son llamados despectivamente chayoteros.

La prensa y AMLO siguen librando una batalla sin trincheras por la credibilidad, donde, desde adoctrinamiento sembrado por años,  el segundo tiene el control de todo: De la verdad, de los recursos y de la gente.

Hoy más que nunca la prensa debe estar unida desde la verdad, fuera del aplauso y seguir los valores morales que  deben alimentar a un periodista: La verdad.

Lo demás, solo son berrinches institucionales de un hombre que solo ha buscado y buscará revancha desde el poder contra todos los que le pusieron el pie en su camino a la presidencia, y eso, es lamentable

Hasta la próxima.

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Trump: ¿De nuevo contra la prensa?


Los arranques del presidente Trump no son ya una noticia para el mundo, sin embargo, las acciones a realizar después de esos arranques son verdaderamente preocupantes para su nación y el mundo.

El presidente aseguró que podría retirar las acreditaciones de periodistas “incendiarios” y demás que no están de acuerdo con Estados Unidos y que cubren la Casa Blanca en sus conferencias de prensa. Estas declaraciones vienen una semana después de que el presidente quitara su acreditación a Jim Acosta un reportero de CNN justificando sus acciones con un: “Su comportamiento es deplorable”

“Creo que Jim Acosta es un hombre muy poco profesional. Le pagan para serlo. Habría hecho lo mismo conmigo o con (el expresidente estadounidense) Ronald Reagan. No creo que sea una persona lista, pero tiene un tono de voz muy alto”, afirmó el presidente.

Trump ha arremetido innumerables ocasiones contra periodistas, sobre todo, por no aplaudir sus proyectos o hacer énfasis en los errores que ha tenido su administración. Tal como lo hizo con Acosta, el presidente arremetió contra April Ryan, corresponsal afroamericana y colaboradora de CNN con más de 20 años de presencia en el recinto presidencial.

“Nos pasa lo mismo con April Ryan. Estamos hablando de alguien que es una perdedora. No sabe qué demonios está haciendo. Le han dado un aumento de sueldo, y un contrato creo que con CNN. Pero es muy repugnante”, aseguró el mandatario.

Así mismo, Abby Phillip, corresponsal que ha dado seguimiento al caso de Robert Mueller expresó

“Vaya pregunta más estúpida. Te observo mucho, y haces un montón de preguntas estúpidas”, acotó Trump a la periodista.

Los medios nacionales respaldan las acciones de los periodistas, ya que las investigaciones por probables conflictos de interés en la administración de Trump se han disparado en las últimas semanas a raíz del despido del fiscal general del caso.

En seguimiento al caso de Acosta, expertos en edición de vídeo, la Casa Blanca manipuló las imágenes que difundió en Internet para que el gesto del reportero en su forcejeo con la becaria pareciera más violento.

Fuente: CNN