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Japón..¿Comprando isla para los americanos?


El Gobierno de Japón anunció este lunes que acordó comprar la deshabitada isla Mage en la prefectura de Kagoshima, con el objetivo de proporcionar un terreno para las maniobras militares del Ejército estadounidense, informa The Japan Times. El contrato equivale a 16.000 millones de yenes (aproximadamente 146 millones de dólares).

Según el acuerdo del pasado viernes, la isla Mage, de 8 kilómetros cuadrados, albergará las maniobras en las que participarán portaviones estadounidenses. Desde la década de 1990 EE.UU. ha estado pidiendo al país asiático que encuentre una plataforma conveniente y permanente para dichos simulacros.

“Desde el punto de vista de la seguridad es importante asegurar el sitio para la práctica de aterrizajes en portaviones, por lo que continuaremos intentando contar con un terreno permanente lo antes posible”, aseguró Yoshihide Suga, representante del Gobierno, durante una conferencia de prensa.

Anteriormente, la isla perteneció a una empresa japonesa y en mayo el propietario interrumpió temporalmente las negociaciones con el Gobierno, que se reanudaron con éxito este otoño.

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Editoriales

Países sin ejército, paraísos fiscales


Por Luis Gonzalo Segura (RT noticias)

En los sectores más progresistas de la sociedad se sostiene de forma casi impertérrita la máxima de ‘sin ejércitos no hay guerras’, cuestión que podría dar lugar a un interminable y acalorado debate. Pero el objetivo de esta cuestión no es resolver tal debate, ni tan siquiera desequilibrarlo, sino añadir de forma un tanto malévola unos cuantos ingredientes más a la disputa mediante el análisis de aquellos países que a día de hoy no poseen ejército —31 en total—: porque sí, efectivamente, los progresistas tienen gran razón al aseverar que sin ejércitos no hay guerras… hay paraísos fiscales.

El análisis de estos países revela ciertas coincidencias:

1- Casi todos cuentan con una particularidad en común: son pequeños.

Sin duda, de todos los países sin ejército, el que posee mayor tamaño e importancia es Costa Rica —4,9 millones de habitantes—. Tras este país centroamericano, la mayoría de estados sin ejército no alcanzan el millón de habitantes —solo Costa Rica, Panamá y Mauricio superan esta barrera— y solo la mitad de estos estados superan los 100.000 habitantes —junto a los tres anteriores: Aruba, Curasao, Polinesia Francesa, Granada, Islandia, Kirbati, Micronesia, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Samoa, Islas Salomón y Vanuatu—.

2- Por lo general, se dividen en islas o enclaves territoriales particulares

Como hemos comprobado, salvo en el caso de Costa Rica y Panamá, países con una cierta entidad, el resto de estados se caracterizan por ser islas o enclaves territoriales con una historia particular que les permitió mantener no ya una soberanía plena, pero al menos una independencia formal. Destaca Groenlandia e Islandia, las cuales, aun siendo islas, se encuentran en mitad del territorio OTAN y por tanto resultan extremadamente apetitosas para Occidente. Recuerden la última proposición indecente de Donald Trump sobre Groenlandia —comprarla—, la cual fue tildada como absurda por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen.

3- Han cedido su defensa a un país de mayor tamaño.

Si analizamos la situación defensiva de los países sin ejército podemos comprobar que la mayoría de ellos tienen cedida la defensa a un país de mayor envergadura. Un ejemplo de ello es Costa Rica, la ‘Suiza Mesoamericana’ —denominada así por su declarada neutralidad—, país que siempre es referido como un ejemplo de un mundo mejor en el que los ejércitos no son necesarios. Sin embargo, este país tiene cedida su defensa a Estados Unidos, país que no se caracteriza precisamente por su condición de valedor de los derechos humanos y el derecho internacional, sino mas bien por lo contrario: por generar estados fallidos para expoliarlos y tumbar regímenes socialistas. ¿Contribuye Costa Rica a un mundo mejor? Ahí dejo la cuestión.

Otros países que adoptan la defensa de estados sin ejército son España, Francia, Holanda, Nueva Zelanda, Reino Unido, Dinamarca, Austria, Suiza, Australia e incluso la OTAN. Un somero análisis del listado, a excepción de los casos de Australia y Nueva Zelanda, aceptables por su propia esencia geográfica, desprende un cierto aroma a añejo colonialismo. Una especie de síndrome de Estocolomo histórico-geográfico. ¿No debería ser la ONU en lugar de los países colonizadores los responsables de la defensa de estos estados tan particulares?

4- Y, lo más importante: son en su mayoría paraísos fiscales.

Sin embargo, con todo, la cuestión más alarmante, para pacifistas y no pacifistas, supone con mucho que la mayoría de estos países son paraísos fiscales. Espacios en los que se extraen los capitales del resto del mundo para ser ocultados a la ciudadanía. Una especie de fortalezas de oro en las que se guarda el dinero que el capitalismo salvaje, tan liberal él, nos sustrae. Unos estados en los que confluyen abogados, empresarios, multimillonarios, políticos, deportistas, banqueros, monarcas, traficantes de armas y todo tipo de delincuentes y mafiosos. Todos juntos y en ocasiones revueltos, obteniendo beneficios en los mismos mercados.

De hecho, del extenso listado, tanto la ONG Oxfam como la Unión Europea consideran paraísos fiscales a todos los países salvo a Mónaco, Liechtenstein y Andorra. Y eso que estos últimos no se rigen precisamente por un comportamiento ejemplar en la cuestión.

Son precisamente estos paraísos fiscales los que guardan una estrecha relación con la venta, tanto legal como ilegal, de armas y, por tanto, deben ser considerados como motores fundamentales de la industria armamentista mundial, de la que Estados Unidos es la mayor potencia.

Suiza, el caramelo envenenado para los pacifistas

En el paraíso centroeuropeo suizo casi la mitad de los habitantes poseen un arma —46 de cada 100— y todos los varones están obligados al cumplimiento del servicio militar —las mujeres pueden acudir de forma voluntaria—. Datos a los que si añadimos que en el país existe un arma privada por cada cuatro habitantes —2 millones de armas privadas para 8,3 millones habitantes— demostrará a las claras que Suiza, siendo muy pacifista, es un país militarizado. Además, también es un paraíso fiscal y un país que obtuvo un gran lucro durante los conflictos armados que devastaron el mundo.

Un pacifismo de aquella manera que permite desmontar dos mitos de una sola tirada: ni las armas ni los ejércitos son el problema, el problema son aquellos que controlan a ambos. Ello no quiere decir que este sea un alegato a favor de la libre circulación de armas, un problema que está completamente descontrolado en Estados Unidos y que necesita urgentemente de una prohibición, sino que lo que subyace en los atentados no son las armas —Suiza solo ha sufrido una masacre en los últimos veinte años—, sino los bajos niveles educativos, económicos y sociales y la marginalidad, pobreza y desigualdad que ello genera. En Estados Unidos no deberían restringir la circulación de armas por el peligro en sí mismas de estas, sino porque el máximo exponente del capitalismo es un fracaso de tamaña magnitud que sus ciudadanos no pueden ser armados ante el riesgo de liberar sus frustración mediante el uso de estas.

Por la misma razón, los ejércitos no son el problema ni el motor de las guerras, sino los poderosos —gobernantes, empresarios, banqueros, multimillonarios— que se lucran con la muerte. Son los poderosos los que se interponen entre la paz y los ciudadanos, no los ejércitos ni las armas. Y son los poderosos los que usan desde hace décadas los países sin ejército como La Tapadera —The Firm; 1993; Tom Cruise, Gene Hackman, Holly Hunter y Ed Harris— de sus negocios sucios, guerras incluidas. Hasta Hollywood lo sabe.

Internacional

Muere fotoperiodista en Chile: El robo de su material pictográfico el probable movil


Una fotoreportera chilena fue encontrada muerta el pasado 21 de noviembre en su departamento del centro de Santiago.

Albertina Martínez Burgos, de 38 años, fue vista por última vez por el martes 19 de noviembre. Luego de que su pareja perdió de repente todo contacto con ella, decidió avisar a la madre de la fallecida, quien se dirigió a la casa de su hija para cerciorarse de que todo estuviera en orden, pero al tocar la puerta no obtuvo respuesta. La mujer logró finalmente ingresar al domicilio con ayuda de un cerrajero y la encontró tendida y sin señales de vida, recoge el canal local 24 Horas.

El hallazgo fue informado a Carabineros, quienes con ayuda de un equipo de criminalística iniciaron las investigaciones. Deborah Quintana, de la Fiscalía Centro Norte, afirmó horas después de los hechos que se presume la “intervención de terceros” en la muerte, que calificó como un “presunto homicidio”.  A su fallecimiento se añade la pérdida de material gráfico, entre otros artículos de valor que se encontraban en su residencia.

El ministerio Público continúa con la recopilación de datos y pruebas audiovisuales para aclarar las circunstancias del deceso. Una cámara de seguridad captó la presencia de desconocidos cerca de la puerta de la vivienda de Albertina la noche antes ser encontrada muerta, aunque hasta el momento la visita a su domicilio de un hombre a las 2 de la mañana del 20 de noviembre es la principal línea de investigación.

La teniente de Carabineros Javiera García señaló que aún no se estableció si este sujeto mantenía un “vínculo” con la fallecida, aunque subrayó que este no ejerció “ningún tipo de fuerza” al ingresar a su domicilio. Hasta el momento, se desconoce el motivo de la muerte, que será establecido tras los resultados de la autopsia, informa Bío-Bío Chile TV.

Martínez Burgos era fotógrafa ‘freelance’, trabajó en la Televisión Nacional de Chile (TVN) y se desempeñaba actualmente como iluminadora del área de producción del canal de televisión chileno Mega.

Según una de sus amigas, Albertina había participado en una jornada de protestas el pasado 14 de noviembre en la emblemática Plaza Italia de Santiago, pero aclaró en un comunicado que circula por redes sociales que esa fue la única oportunidad en la que asistió a una marcha masiva, subrayando que no solía documentar activamente las movilizaciones.

Noticias

¿Cuáles son los retos de latinoamerica?


Por Luis Gonzalo Segura (RT noticias)

Aunque existen múltiples definiciones de lo que puede ser un Estado fallido —Thürer, Chomsky, Clapham, Woodward, Duffield…—, podemos concluir que un Estado ha fracasado cuando no es capaz de garantizar la seguridad ni tiene capacidad para prestar los servicios básicos, cuando la corrupción y la inestabilidad institucional son altas y las deficiencias jurídicas constantes. Teniendo en cuenta estos elementos, América Latina es un continente fallido.

Prueba de ello serían los últimos meses, con crisis en Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile, México y Bolivia. El balance es terrible: dos presidentes autoproclamados en un golpe de Estado consumado y otro fracasado, decenas de muertos, múltiples denuncias por violaciones, abusos sexuales y matanzas. A este inquietante escenario habría que añadir los casos de Brasil —comandada por un ultraderechista con debilidades por la dictadura pasada—, Argentina —en una situación de extrema fragilidad económica— y México —con ruido de sables de fondo—. Es el retrato de un continente próximo al colapso.

El continente latinoamericano ha sido subyugado desde mediados del siglo pasado a los principios económicos liberales (Chicago Boys, por ejemplo), los cuales se impusieron gracias al sable de los generales (Pinochet, Videla, Figueiredo, Stroessner) en un interminable vuelo del cóndor (Kissinger)
El origen de esta falla en América Latina puede enfocarse en las muchas consecuencias relatadas —corrupción, inestabilidad institucional, falta de independencia judicial…—, pero ello sería un error. Hay que acudir a la causa: el liberalismo impuesto por Estados Unidos. El continente latinoamericano ha sido subyugado desde mediados del siglo pasado a los principios económicos liberales —Chicago Boys, por ejemplo—, los cuales se impusieron gracias al sable de los generales —Pinochet, Videla, Figueiredo, Stroessner…— en un interminable vuelo del cóndor —Kissinger—.

De todas las consecuencias relatadas, la más importante es la desigualdad. La riqueza generada en América Latina no revierte en sus ciudadanos sino en las élites y las grandes empresas —muchas de ellas norteamericanas en parte o en su totalidad—. Ello genera que los pobres cada día sean más pobres y los ricos, cada vez más ricos, con lo que el avance social, aunque existente, resulta tan escaso que se encuentra en esencia quebrado.

La guerra —y los contendientes— ha sido la misma en todos los campos de batalla, por igual durante las últimas décadas que durante los últimos meses: en Venezuela o Cuba hay que derrocar a sus dirigentes para expoliar el país; en Bolivia ya se ha producido el golpe de Estado y pronto el cóndor arrasará con lo que encuentre a su paso, no sin antes dejar su rastro en el asfalto; en Chile y Ecuador, los militares han defendido a las élites con gran brutalidad; en Brasil, la ultraderecha cabalga y el ejército limpia las calles como en los buenos tiempos; en Colombia, los positivos vuelven a la primera línea; en México, los sables de los generales se afilan tras las detonaciones de las bandas criminales… Las élites quieren terminar con la redistribución de la riqueza de los gobiernos progresistas y, por supuesto, impedir que ello se produzca donde los liberales gobiernan.

La integración, el primer paso

Llegados a este punto, poco valor tiene el ejercicio descriptivo si no es acompañado de propuestas, porque se hace necesario que América Latina encuentre remedio a los principales problemas que le acosan y una de las pocas soluciones que existen, por no decir la única, pasa por la integración latinoamericana y la creación de un ejército.

Una integración que incluya instituciones judiciales, económicas y fiscales, con medidas correctoras para la redistribución de rentas y la disminución tanto de la desigualdad como de la pobreza y los desequilibrios territoriales. Un modelo similar al adoptado por la Unión Europea, pero que vaya mucho más allá —en Europa se quedaron en el negocio— y supere los escollos que los europeos no han sido capaces de superar.

Una América Latina integrada generaría múltiples beneficios. Supondría un punto de inflexión para solucionar dos de los problemas más acuciantes: la falta de seguridad interna y la carencia de estabilidad política. Además, se convertiría en un actor geopolítico, lo que dotaría a los latinoamericanos de un mayor grado de independencia

Una América Latina integrada generaría múltiples beneficios. En primer lugar, supondría un punto de inflexión para solucionar dos de los problemas más acuciantes: la falta de seguridad interna y la carencia de estabilidad política. Combatir el crimen organizado y evitar golpes de Estado entre todos será más sencillo que por separado, es algo que en Europa se ha logrado. Un continente en el que día de hoy resulta impensable sufrir problemas de estas características, pero que durante el siglo pasado recibió considerables embestidas —Portugal, Grecia, España, Italia, Alemania…—.

En segundo lugar, se convertiría en un actor geopolítico, lo que dotaría a los latinoamericanos de un mayor grado de independencia, de la misma manera que sucede en Europa. Además, permitiría negociar con el resto de potencias —EEUU, China, Rusia, Europa— desde una posición más ventajosa, ya fueran asuntos económicos, medioambientales, bélicos o de otra índole.

El problema, al igual que sucede en la Unión Europea, radica en que la integración por sí misma —sobre todo si se cimenta en lo económico— permite resolver problemas de criminalidad y estabilidad, pero no es suficiente para afrontar los otros dos grandes problemas: la subordinación a EEUU —y a las élites y grandes empresas— y las desigualdades generadas por el liberalismo.

El liberalismo no se podrá afrontar —debido a su globalidad— desde unas coordenadas nacionales o regionales, seguramente colapsará por sí solo y ya estamos contemplando las primeras fallas, pero el grado de dependencia con los EEUU sí tiene una solución: ejército único. La posibilidad de crear un ejército ha sido impulsada —sin éxito— en Europa debido a la oposición precisamente de los norteamericanos, que siguen pretendiendo que el Viejo Continente sea un protectorado moderno a su servicio.

El ejército único, el final de la independencia

Sin embargo, ello no debe provocar el desánimo, ni mucho menos el abandono de la idea. La integración y el ejército único deben ser los objetivos para conseguir que Latinoamérica detenga su viaje al colapso. Para abandonar el borde del acantilado.

En un contexto de moderna colonización en el que la gran mayoría de países latinoamericanos y europeos son protectorados modernos, por cuanto pueden tomar decisiones a nivel interno —siempre que sean del agrado de EE.UU. o de lo contrario tendrán problemas—, los ejércitos solo tienen una razón real para existir, al menos en la forma en la que actualmente existen: son motor de la industria de las armas —EEUU es el principal suministrador de armas del planeta—.

América Latina cuenta con más de 22 millones de kilómetros cuadrados y más de 620 millones de habitantes. Deben decidir: protectorado moderno de EEUU cercano al derrumbe o sólida potencia geopolítica

Según distintas fuentes, los diez ejércitos más numerosos de Latinoamérica (Brasil, Colombia, México, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, República Dominicana, Cuba y Ecuador) suman alrededor de 1,2 millones de militares. Pero ¿necesita Latinoamérica tantos militares? Si comprobamos que Estados Unidos, desplegado en todo el mundo y con grandes necesidades operativas, tiene 1,3 millones de militares y que Rusia, también con gran despliegue y operatividad, posee entre 500.000 y 750.000 efectivos, no es difícil responder a esa pregunta: no. Latinoamérica no necesita tantos militares; pero la industria armamentista y Estados Unidos —siempre que los ejércitos no estén unidos—, sí. Por ello, los norteamericanos serían el principal obstáculo que los latinoamericanos encontrarían.

Porque un continente unido que contara un ejército solo necesitaría entre 500.000 y 800.000 militares, con el ahorro que ello implicaría. Además, una América Latina con un ejército único sería mucho más difícil de controlar desde los EEUU como sucede en la actualidad y permitiría dotar a todo el continente de una estabilidad institucional y una seguridad interior con las que ahora no cuenta.

Pero no todo son malas noticias. América Latina tiene aliados y debe apoyarse en ellos. Tanto Rusia y China, por una cuestión de equilibrio geopolítico, como Europa, por su propio ánimo de independencia, son potencias que pueden y deben ayudar a recorrer el camino.

América Latina cuenta con más de 22 millones de kilómetros cuadrados y más de 620 millones de habitantes. Demasiado grande y demasiado poblado para ser un continente fallido que los Estados Unidos utilizan como si fuera un patio trasero. Deben decidir: protectorado moderno cercano al derrumbe o sólida potencia geopolítica.

Internacional, Noticias

Bolivia: La cronología del desastre


Conciencia social

Batalla legal y cordura: El caso de James Younger


Noticias

“Debemos destruir el corredor del terror”: Erdogan


El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha declarado este 9 de octubre a través de su cuenta de Twiter el inicio del operativo militar ‘Fuente de paz’ en el norte de Siria.

De acuerdo al mandatario, “las Fuerzas Armadas de Turquía junto con Ejército Sirio Libre” han empezado el ataque contra las milicias kurdas— a las que Ankara considera terroristas— “y el Estado Islámico” en esta zona del país árabe.

Nuestro objetivo es destruir el corredor del terror que está tratando de establecerse en nuestra frontera sur y traer la paz a la región“, ha aseverado el líder turco.

Primeras imágenes

En las redes sociales se difundieron unas imágenes que presuntamente muestran el primer bombardeo que ha realizado Turquía cerca de la localidad de Ras Al-Ayn. Los medios estatales sirios y un funcionario kurdo también han informado por separado sobre el bombardeo esta población siria.

Por otra parte, la agencia tuca Anadolu ha informado que la artillería de Turquía ha atacado “objetivos terroristas” en la ciudad siria de Tell Abyad, situada en la frontera entre ambos países.

Desde finales del año pasado, el mandatario turco ha hablado de planes para lanzar una operación militar unilateral en el norte de Siria contra las FDS, conformadas por unos 60.000 combatientes. Una parte integral de esas fuerzas corresponde a las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo).

Turquía considera a las YPG un grupo terrorista y una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán turco, también calificado como organización terrorista por Ankara.