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Jugando con sus propias reglas: Trump regresa con su propia plataforma


El expresidente de EE.UU., Donald Trump, regresará a las redes sociales en los próximos meses con su propia plataforma, que “redefinirá completamente el juego”, según lo ha anunciado este domingo uno de sus asesores, Jason Miller.

“Creo que veremos al presidente Trump regresar a las redes sociales en unos dos o tres meses, con su propia plataforma”, afirmó Miller en el programa MediaBuzz de Fox News.

El asesor no adelantó muchos detalles, pero indicó que el exmandatario viene manteniendo importantes reuniones en Mar-a-Lago con varios equipos para valorar el proyecto y que “numerosas empresas” se han dirigido a Trump en relación a esta cuestión.

La nueva plataforma, según Miller, “va a ser grande” y atraerá a “decenas de millones de personas”.

Trump fue expulsado de Twitter, su canal de comunicación favorito, a raíz de los disturbios en el Capitolio del pasado 6 de enero, cuando una multitud de sus partidarios irrumpió en la sede del Congreso de EE.UU. para protestar durante la certificación de la victoria electoral de Joe Biden. Twitter acusó al expresidente de “incitar a la violencia” y suspendió permanentemente su cuenta; un paso que no tardaron en dar otras plataformas de redes sociales.

Fuente: RT noticias

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¿Qué hay que corregir después de la era Trump?


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Juicio político a Trump: 8 de febrero


El segundo juicio político contra el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump por “incitar a la insurrección” con el asalto al Capitolio comenzará formalmente la semana del 8 de febrero, afirmó este viernes el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

Schumer indicó que las acusaciones para el juicio político serán enviadas a la Cámara Alta el próximo lunes y que el martes se iniciarán las cuestiones de procedimiento y los preparativos para llevarlo a cabo.

Este será el segundo impeachment, como se conoce el proceso de destitución en inglés, contra Trump, que ya salió airoso del primero a comienzos de 2020 por sus presiones a Ucrania.

Fuente: Agencia EFE

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“Fue apropiado, la acción de la gente fue apropiada”: Donald Trump


A pesar de las aseveraciones en su contra, el mandatario asegura que lo volvería a hacer por el bien de la democracia.

El presidente Donald Trump aseguró este martes que el discurso que dirigió hacia sus seguidores el pasado miércoles -antes de que estos atacaran el Capitolio-, fue “totalmente apropiado”.

Fueron sus primeras declaraciones a la prensa desde que una turba de partidarios suyos asaltó la sede del Poder Legislativo de Estados Unidos después que el mandatario pronunció un discurso animándolos a que lo hicieran.

Ese día, Trump afirmó que nunca admitiría su derrota en las elecciones presidenciales de noviembre pasado y atacó a los republicanos que anunciaron que no se unirían a las objeciones contra el recuento de votos de los estados donde Trump ha afirmado sin fundamento que perdió.

“Tienes que hacer que tu gente luche, y si ellos no pelean, tenemos que primar a los que no pelean”, reafirmó en el mitin celebrado el pasado miércoles.

Sobre la posibilidad de un segundo juicio político en su contra, Trump dijo este martes que causa “tremenda ira” en el país, pero pidió que no se dieran actos de violencia como los ocurridos la semana pasada en Washington, D.C.

“Es algo realmente terrible lo que están haciendo (…), pero no queremos violencia. Nunca violencia”, declaró a periodistas.

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El presidente ya es un paria


Por Pablo Hiriart (El Financiero)

A Donald Trump se le acabó eso que algunos presidentes piensan que es eterno: el teflón.

No hay teflón en el mundo que resista eternamente, y hasta al todopoderoso presidente de Estados Unidos le llega su hora.

Acorralado por el inminente ajuste de cuentas por su irresponsabilidad, que causó muertes, quiebras, desempleo, disminución del peso internacional de su país y daño al sistema democrático, el presidente juega la carta del desesperado.

Esa carta de desesperación, la última bala de su recámara, es lo que en México llamaríamos ‘soltar el tigre’.

Trump ha decidido soltar el tigre, que es alentar a sus seguidores más fanáticos a tomar medidas radicales, armadas incluso, para salvarse él, negociar impunidad, o subir el costo de su derrota y atenuar las acciones que vendrán en su contra.

Creyó que nunca perdería. Que sería reelecto. O que conservaría el control del país a través de sus legisladores.

Nada se eso. Se le cayó el teflón.

El presidente suelta al tigre por lo que describió ayer con maestría David Nakamura, en The Washington Post:

“De repente enfrenta un torrente de retribución de aquellos que durante mucho tiempo perdonaron su comportamiento o estaban demasiado asustados o impotentes para enfrentarlo”.

El brazo de la justicia lo aguarda a partir del jueves de la próxima semana, cuando el que se creyó eterno e indestructible sea, al fin, expresidente de Estados Unidos.

Pero a partir de ahora Trump ya es un paria. Un paria peligroso, porque tiene un tigre.

Nakamura sintetiza en un párrafo de su artículo la condición de indeseable del presidente: “Ha sido prohibido en las redes sociales, rechazado por los líderes extranjeros, acusado de nuevo en la Cámara de Representantes, descalificado por republicanos, abandonado por miembros de su gabinete, quemado por el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, clausurado (sus negocios) en su ciudad natal, Nueva York. Marginado por la gira de golf de la PGA y rechazado por el entrenador de los Patriotas de Nueva Inglaterra, Bill Belichick”.

En efecto, Belichick rechazó recibir de manos del todavía presidente la Medalla de la Libertad, que es el máximo reconocimiento que esta nación entrega a un civil.

Hasta hace poco Trump presumía que el ganador del Super Bowl era su aliado. Así es la política. Se acabó el teflón. Lo mismo le ha pasado con el golf: ya no habrá torneo mundial en su campo de Nueva Jersey.

Pero hay cosas más fuertes para un hombre como él: Cushman & Wakefield, el gigante inmobiliario que llevaba sus negocios y propiedades, ya excluyó a Trump, con todo y sus torres, de su lista de clientes.

Nueva York canceló los contratos a la Organización Trump, entre otros las pistas de patinaje en hielo, el campo de golf y el carrusel de Central Park. Y una larga, larguísima lista de negocios que se le cierran a todo lo ancho de Estados Unidos por su asalto a la democracia.

Muy difícil, el panorama para este hombre que se pensó invencible y debe 421 millones de dólares, con vencimiento a cuatro años (justo el tiempo en que concluiría su segundo mandato).

Vienen, ahora, las demandas de familiares de algunos de los casi 400 mil muertos que ocasionó la pandemia, agravada por su actuación irresponsable, al grado de considerarse negligencia criminal.

Trump ya es un paria porque no se puede mentir tanto sin consecuencias.

Mintió con el Covid-19, al negar su gravedad, burlarse de las medidas sanitarias mínimas, como el cubrebocas.

Intimidar tiene un costo. A científicos, periodistas, medios de comunicación, empresas, atletas, artistas… burlarse de militares muertos en cumplimiento de su deber. No hay teflón que sea eterno.

Denigrar a los opositores políticos, como vilmente lo hizo, tiene consecuencias.

Atentar contra la democracia tiene un costo.

Polarizar a la población de su país como lo hizo, al dividirla en buenos y malos ciudadanos, sale caro sin el teflón y la inmunidad que otorga la presidencia.

Cobrarle impuestos a los demás y no pagar debidamente los suyos, es posible hacerlo un tiempo, pero todo tiene un límite.

Se le viene el mundo encima a Donald Trump y sus supuestos aliados lo abandonan, le huyen o lo acusan.

Le quedan los fanáticos. El tigre.

La próxima semana será determinante para calibrar el tamaño de su desafío y el desenlace de su derrota.

Si me lo permiten, nos encontramos el lunes en este espacio, pero ahora desde Washington.