100 días de guerra


El presidente de Ucrania asegura que al día mueren entre 60 y 100 personas

A casi 100 días de la invasión rusa, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que mueren «entre 60 y 100 soldados en acción por día y otras 500 personas resultan heridas».

Zelenski reconoce que la situación en su país, especialmente en el Donbás, es “muy difícil”. En su último discurso, pronunciado la madrugada de este miércoles, el presidente ucraniano agradeció a los países europeos el acuerdo para “limitar significativamente las importaciones de petróleo de Rusia”.

“Tan pronto como el sexto paquete comience a funcionar, comenzaremos a preparar el séptimo. Después de todo, no debe haber relaciones económicas significativas libres con el estado terrorista”, afirmó.

En cuanto a la situación del frente de batalla, Zelenski dijo que tiene que abordarse de “manera integral”, no por un área. “La situación en la dirección de Donbás es muy difícil. Severodonetsk, Lysychansk, Kurakhove están ahora en el epicentro de la confrontación”, apuntó el mandatario.

El presidente añadió que los ataques del ejército ruso en la zona, incluidos los bombardeos aéreos, son simplemente una “locura».

Fuente: CNN

Rusia enfrenta una nueva demanda


Rinat Akhmetov, aseguró que demandará al gobierno ruso por daños económicos a sus empresas.

El hombre más rico de Ucrania, Rinat Akhmetov, dijo que planea demandar a Rusia por pérdidas de entre 17,000 y 20,000 millones de dólares causadas por el bombardeo de las plantas siderúrgicas que posee en la devastada ciudad de Mariúpol.

La acería de Azovstal sufrió graves daños por los bombardeos rusos después de que la extensa planta se convirtió en el último bastión de defensa en la sureña ciudad portuaria. Illich Steel and Iron Works, también propiedad de Akhmetov, sufrió graves daños durante el bombardeo ruso de Mariúpol.

Cuando se le preguntó cuánto dinero había perdido Metinvest debido al daño a Azovstal e Illich, dijo: “El costo de reemplazo (…) debido a la agresión rusa es de 17 a 20 mil millones de dólares. El monto final se determinará en una demanda contra Rusia”.

El multimillonario Akhmetov ya había visto destrozado su imperio empresarial antes de la guerra por ocho años de combates en el este de Ucrania después de que los separatistas prorrusos se apoderaron de franjas de territorio allí.

Desde la invasión de Rusia el 24 de febrero, Metinvest ha anunciado que no puede cumplir con sus contratos de suministro. Mientras que el grupo financiero e industrial SCM de Akhmetov está cumpliendo con sus obligaciones de deuda, su productor de energía privado DTEK ha reestructurado su cartera de deuda, señaló.

Akhmetov dijo que había permanecido en Ucrania desde que comenzó la guerra con Rusia y agregó: “Creemos en nuestro país y creemos en nuestra victoria”.

Fuente: El Financiero

Encuentran fosa común con 200 cuerpos en Mariúpol


Los crímenes de guerra siguen aumentando en la región, la ONU ya investiga.

Trabajadores que excavaban entre los escombros han encontrado 200 cuerpos en Mariúpol, según dijeron este martes las autoridades ucranianas. Se trata de otro macabro descubrimiento en la arrasada ciudad portuaria, uno de los lugares más castigados en los tres meses de guerra.

Los cuerpos encontrados en el sótano de un edificio derruido de apartamentos estaban en estado de descomposición y el hedor inundaba el vecindario, explicó Petro Andryushchenko, asesor del alcalde de la ciudad.

Mariúpol, sobre la que Rusia proclamó hace poco tener control pleno, ha sufrido algunas de las peores escenas de la guerra y se convirtió en un símbolo internacional de desafío por la férrea defensa que libraron durante meses los combatientes en una planta siderúrgica.

El anuncio del descubrimiento se produjo poco después de que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acusara a Rusia de librar una “guerra total” que intentaba infligir tanta muerte y destrucción como fuera posible.

“Desde luego, no ha habido una guerra así en el continente europeo en 77 años”, dijo Zelenskky en su mensaje del lunes por la noche, la víspera de que se cumplieran tres meses desde el inicio de la guerra.

El presidente mencionó un ataque en el que cuatro misiles habían matado a 87 personas la semana pasada en la localidad de Desna, 55 kilómetros al norte de Kiev, en uno de los episodios más cruentos de la guerra.

La guerra comenzó entre expectativas que Rusia podría tomar el país en una ofensiva relámpago de unos días o unas pocas semanas. pero la firme resistencia ucraniana, reforzada por armas occidentales, ha atascado a las tropas de Moscú y las ha obligado a fijarse un objetivo más limitado.

El Kremlin se centra ahora en la región industrial del Donbás, en el este de Ucrania, donde fuerzas rusas han intensificado sus esfuerzos por rodear y capturar Sievierodonetsk y las ciudades vecinas, según el Ministerio británico de Defensa. Es la única parte que sigue bajo control de Kiev en Luhansk, una parte del Donbás.

Rusia ha hecho “algunos avances localizados” pese a la firme resistencia ucraniana, según el reporte británico, aunque la caída de Sievierodonetsk y sus alrededores podría causar problemas logísticos para los rusos.

“Si la línea del frente en el Donbás se mueve más al oeste, ampliará las líneas de comunicación rusas y es posible que sus fuerzas tengan más problemas logísticos para reabastecerse”, afirmó el Ministerio.

En su esfuerzo por asegurarse una victoria en el Donbás, Moscú ha retirado a algunas tropas de los alrededores de la segunda ciudad más grande del país, Járkiv.

Allí, la gente hacía fila para recibir raciones de té, azúcar, pasta y cereales, y sostenían bolsas de plástico para recibir tazas de harina y otros suministros.

Mientras tanto, un funcionario nombrado por Rusia en la región de Jersón dijo que el gobierno proKremlin de la región pedirá a Moscú que instale una base militar.

“La pediremos, toda la población está interesada en ello. Es de vital importancia y se convertirá en una garantía de seguridad para la región y sus residentes”, dijo Kirill Stremousov, número dos del gobierno.

Los funcionarios ucranianos han especulado con que Rusia planea un referéndum de independencia en la región, similar a los celebrados en Donetsk y Luhansk en 2014. Moscú reconoció a las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Luhansk dos días antes de invadir Ucrania y lo utilizó como pretexto para enviar tropas al país vecino.

Stremousov negó estos planes a principios de mes y apuntó que la región pedirá al Kremlin que la incorpore al país. El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, ha apuntado que serán los residentes de Jersón quienes decidan cómo y dónde quieren vivir.

En una reunión en Tokio con otros líderes de la coalición de seguridad indopacífica conocida como Quad, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este martes que la guerra rusa en Ucrania ha traído “una hora oscura en nuestra historia compartida”.

Líderes internacionales de defensa acordaron el lunes enviar más armas avanzas a Ucrania, incluido un sistema lanzamisiles Harpoon y misiles para proteger su costa, según dijo a la prensa el secretario estadounidense de Defensa, Lloyd Austin.

Fuente: El Financiero

Hipócritas del mundo…¡Unidos!


Por Pablo Hiriart (El Financiero)

Hasta ayer en la noche, unos mil 500 soldados ucranianos aún resistían en la ciudad portuaria de Mariúpol. Son los que quedaban con vida. El Ejército ruso asesinó ancianos y mujeres, luego de bloquear su evacuación.

Las imágenes de cadáveres de civiles tirados en las calles de su ciudad son conmovedoras, y llenan de indignación para preguntar a los que respaldan a Putin en distintos países, México especialmente, ¿por qué lo hacen?

Deben dar alguna razón que tenga lógica para avalar esa barbarie. ¿Por qué?

Los legisladores de Morena, el Partido del Trabajo y el priista Augusto Gómez Villanueva, que al calor de la invasión formaron el grupo Amigos de Rusia, con la presencia del embajador ruso en la ceremonia, deben explicar por qué lo hacen.

Respaldar esa barbarie, desde la coalición gobernante en México, explica por qué se acepta la brutalidad dentro del país con “abrazos” y guiños a los criminales que viven su época dorada.

Deben dar un motivo, tan sólo uno, para dar su apoyo a que un país, Rusia, pueda atacar a otro, infinitamente más débil en capacidad militar, apoderarse de él y asesinar a la población.

¿Por qué los ucranianos no pueden vivir sin tener que matar o morir, por la decisión de un señor que vive en Moscú?

¿Qué tienen de humanistas los que apoyan eso?

Los hipócritas del mundo están más unidos de lo que creíamos.

Aquí en Estados Unidos el dictador ruso también tiene aliados, simpatizantes, que consideran “genial” la invasión a Ucrania, como dijo el expresidente Trump.

Otros no se atreven a decirlo en voz alta, pero lo apoyan. Comulgan con su tribalismo nacionalista y ven imparable la victoria global del populismo “sobre el establishment” (palabras conocidas, usadas por Marine Le Pen para felicitar a Trump en 2016).

En Francia tal vez gane el domingo Marine Le Pen, que es una admiradora de Putin y beneficiaria económica de su cercanía con él (digo tal vez, porque la moneda está en el aire, y después del voto por el Brexit y del triunfo de Trump en 2016, hay que esperar cualquier cosa. Los resultados, por lo menos).

Y México, ¿por qué?

Bueno, no es México el que apoya a Putin, sino los legisladores de la coalición gobernante, aunque nuestra representación en la ONU ha votado contra la invasión.

Mientras en el mundo diversos países ponen el nombre de Ucrania a calles y plazas para manifestar la solidaridad con un país víctima del terror del Ejército de Putin, en México los dos partidos gobernantes forman un grupo de solidaridad… con el invasor.

Las calles donde está la embajada rusa en las capitales de Lituania y Albania –Vilna y Tirana– ahora se llaman Ucrania (en la Ciudad de México, como en muchas otras del mundo, hay un parque con el nombre de Lídice –en San Jerónimo–, en honor a la ciudad checa que fue destruida durante la ocupación nazi, donde mataron a todos).

Vi las imágenes y leí crónicas del funeral de un soldado ucraniano en un pequeño pueblo a orillas del río Dniéper, frente a una planta nuclear ocupada por los rusos. Vacheslav Vacheslavovich se llamaba el joven oficial.

El ataúd estaba abierto, su rostro juvenil a la intemperie, caía nieve, una bandera de Ucrania le cubría del pecho a los pies, y le acompañaban algunos de sus compañeros, su madre y su esposa, abrazadas.

Ivanna Dimova, su mujer, dijo que fue un consuelo ver su cara: “Cuando me dijeron que le explotó una mina, tuve miedo de que me entregaran un ataúd cerrado. Viviría pensando que él no estaba ahí, que tal vez lo tomaron prisionero. Vivió y murió como un héroe. Mientras yo viva, mientras su familia viva, su memoria también vivirá”.

Su madre, Alla Dimova (la gente tiene nombre y apellido), lloraba de impotencia: “Yo no lo di a luz para la guerra, sino para una vida pacífica con una esposa, con hijos… Nunca pensé que pasaría algo así. Se han llevado lo último que tenía. Mi sangre, mi hijo amado. Se llevaron a mi angelito”.

Así hay miles de relatos e imágenes.

Los integrantes de la brigada que cometió crímenes de guerra en Bucha fueron condecorados por el presidente Vladimir Putin, entre otras atrocidades, como asesinato de civiles con las manos atadas a la espalda y tiro de gracia, violaron a 25 niñas menores de 14 años, que tuvieron encerradas durante un mes que duró la ocupación.

Por eso la insistencia en preguntar a los que apoyan esa barbaridad: ¿por qué lo hacen?

Tienen que decirlo.

«Los rusos no van a ganar»


A pesar de la tragedia, los ciudadanos ucranianos se mantienen optimistas ante la guerra.

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