Karime y su imperio de corrupción


Veracruz: ¿Zona de guerra?


Se han encontrado 174 cuerpos en 32 fosas clandestinas en Veracruz
Por Edel López Olán

En Veracruz la vida se ha transformado de formas que jamás imaginamos. El crimen organizado y la indiferencia de las autoridades han sido suelo fértil para decenas de actos que hoy, en el marco de la barbarie vivida, se han ido entretejiendo miles de historias de muerte y dolor.

El hallazgo de 32 fosas clandestinas fueron la noticia con la cual se despertó el estado en un fin de semana fatídico. 174 cuerpos hasta el momento han sido lamentablemente contabilizados en la zona del Arbolillo en Alvarado, Veracruz. Al parecer, según las autoridades, el cártel de Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación, son, entre muchos otros, los responsables de la creación y llenado de estas 32 fosas derivadas de la disputa de la zona por parte de dichas organizaciones criminales.

Andando sobre cadáveres


Texto original: Mario Luis Fuentes (Excelsior)

Los seres humanos somos, lo decía Miguel de Unamuno, “seres guardamuertos”. Se construyeron primero tumbas antes que palacios o templos de adoración a reyes y aparentes dioses. Y eso es, precisamente, lo que nos diferencia de los animales: que nosotros honramos la memoria y buscamos una morada digna para los que nos dejan.

Pero nuestra realidad es tétrica. Porque miles de muertos no sólo “se marchan”, en sentido estricto nos son arrancados y son arrojados a la tierra como si fuesen mera carne, meros huesos, no historias realizadas, por realizar o por contar. A esos muertos no sólo los aprisiona el silencio, sino el olvido y, por ello, el triste mundo de los nombres que ya no hacen eco, porque no hay una
morada a la cual ir a depositar no sólo flores, sino memoria.

La dignidad humana se encuentra bajo acecho en nuestra tierra y es que las historias de horror se cuentan por miles. La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha documentado, desde el año 2007, el “hallazgo” de más de mil 307 casos de fosas clandestinas en todo el territorio nacional.

En esas fosas han localizado casi cuatro mil cadáveres, de los cuales en sólo alrededor del 10% ha sido posible determinar su identidad. Se trata de seres humanos que perdieron todo, porque al negárseles el derecho a ser recordados, se les niega la posibilidad del recuerdo, el derecho de sus familias a saber dónde están y sobre todo, el derecho a una justicia que si bien nunca logrará reparar el daño, al menos podría plantearse confortar y acompañar el duelo de los deudos.

Estamos en los linderos de lo inenarrable, porque el legado que estamos dejando a los que vienen es inhumano. ¿Cómo decirle a nuestros hijos que deben tener cuidado por dónde pisan, porque la huella que dejan podría estar marcando al cadáver de un “sin nombre”?

¿Cómo decirle a las siguientes generaciones que fuimos capaces de perder el sentido más elemental de la compasión y de la dignidad del bien morir?

Esta dura realidad nos debe llevar a cuestionarnos si es posible construir una política pública apropiada para esto, o si debemos conformarnos con una institucionalidad que, al menos, intente ser capaz de procesar y de acompañar en la vida en dolor y tristeza que acompañará por siempre a quien es despojado de una hija, de un hijo, de una esposa o de algún ser querido, de quien no se sabe nunca a dónde fue a parar.

No tenemos palabras para describir y mucho menos explicar lo que pasa aquí, menos aún tenemos las instituciones y los protocolos de atención institucional que se requerirían para reaccionar e intervenir frente a una tragedia de esta magnitud.

Debemos asumir que todavía estamos a tiempo de hacer algo, de rechazar los niveles de maldad y de sadismo que hoy nos acechan por todas partes, así como, auténticamente, tratar de generar nuevos enfoques, nuevas miradas desde lo público, que nos abran a la posibilidad de entender cómo fue que llegamos a esta barbarie.

¿Cuántas fosas más habrá que encontrar para que esto cambie? ¿Cuántas soledades más habrán de construirse? Éstas son preguntas que no caben en una sociedad democrática y de derechos humanos, porque si nos acostumbramos a plantearlas, vamos a seguir andando sobre cadáveres. Y eso es, simplemente, monstruoso.

 

Lo bueno. Lo malo. Lo peor


por Edel López Olán

Lo bueno

Cuarón de oro

Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu han sentado las bases del nuevo cine mexicano. Los “tres amigos” como cariñosamente se les dice en la meca del cine, se han posicionado en los cuernos de la luna gracias a su trabajo, calidad y excelentes propuestas cinematográficas. “Roma” una propuesta casi personal por parte de Alfonso Cuarón, se convierte en el primer proyecto del mexicano después de “Gravity” ganadora del Oscar en 2014 a mejor película.

La cinta fue la ganadora del León de Oro del Festival de cine de Venecia, uno de los más altos reconocimientos en el cine, y que se dan principalmente por parte de los mejores críticos del orbe, así como un exigente panel de premiación. La cinta se convierte en el primer proyecto en México después de la exitosa “Y tu mamá también”, ganadora también en el mismo festival como mejor guión original y también volvió ganadores a Gael García y Diego Luna del premio Marcelo Mastroianni como mejores actores jóvenes.

Sí, Cuarón va en línea recta a su probablemente en grandes noticias en la temporada de premios que se avecina, hoy, “Roma” ha conquistado Venecia, y probablemente, conquistará el mundo.

¡Enhorabuena!

Lo malo

El suicidio: Un tema de indiferencia

Ayer fue el Día internacional para la prevención del suicidio, sin embargo en nuestro país existe un grave problema en un tema que no ha terminado de calar en la consciencia de las personas. Desde la familia, la salud mental debe ser una prioridad. La forma en como podemos ayudar a nuestros jóvenes será siempre escuchándolos, manteniéndonos alerta sobre sus necesidad, y sobre todo, ver y escuchar más allá de una rutina que nos apabulla. Hoy, el suicidio se ha convertido en un lamentable caso de salud pública, donde todos, sociedad y gobierno, tenemos la obligación de atacarlo desde muchas trincheras.

El suicidio se ve como una salida fácil, pero siempre, nuestra indiferencia puede ser el detonante de una acción que requiere valor, dolor e indiferencia como una fórmula de la muerte.

Lo peor

Caminando entre la muerte

Veracruz

En ocasiones parece increíble que en pleno siglo XXI existan actitudes del medievo. La vida de todos en este país ha cambiado de una forma tan increíble que lacera al momento de recordar cada palabra, cada acento, cada espacio en las miles y diferentes voces y versiones de la violencia que nos invade. 174 cuerpos se han encontrado en una fosa localizada en el centro de Veracruz. 174 historias que se entretejen entre las líneas de esta lamentable guerra que nos han consumido a todos directa o indirectamente.

Hoy, 174 familias podrán encontrar la paz de darle la sepultura a sus familiares. Hoy, 174 historias llegarán a su fin en un estado que se resquebraja entre propuestas de cambio y lamentables sucesos. Hoy, caminar entre la muerte se ha convertido en algo tan común para los habitantes del estado que ya nada nos sorprende.

Una fosa más. Un lamentable sentido más. Un lamentable país que pierde su color, su brillo, su tranquilidad.

Hasta la próxima.

Javier Duarte: La victoria de la impunidad


“Lo bueno, lo malo, lo peor” por Edel López Olán


Lo bueno

El INE y la voz la democracia

Las instituciones de nuestro país tienen sobre ellos un estigma llamado credibilidad. La poca congruencia entre dichos y hechos  en los diferentes niveles de gobierno, han creado en nuestro país un lamentable techo de oscuridad burocrática que apabulla a cualquiera. El INE, el órgano rector en cada proceso electoral, se había vestido de muñeca fea en más de una ocasión al ser catalogado como el artífice de un fraude a voces cada seis años. Hoy, la institución electoral se consolida en credibilidad y da,  para propios y extraños, una avanzada en la transformación burocrática de todo el país, provocada también por la enorme presión social en el proceso electoral 2018.

Sin embargo, más allá de actores políticos, el domingo existió un protagonista que se merece todo el reconocimiento de la población: La democracia.

México supera el fantasma de la indiferencia y la abstención con una participación histórica de más del 70% en la mayoría de los distritos electorales. México ganó más allá de colores partidistas. La nación se levantó de las cenizas de una terrible historia, y hoy, cómo parte de un gran momento histórico, ha culminado la jornada electoral con más puntos positivos que negativos.

Los grandes países se crean con la participación de la gente; la participación de la misma crea la democracia; y una democracia sana impulsa a cualquier ciudadano. Hoy México ganó, por qué nuestra voz es única, es fundamental y es importante para la transformación de nuestro país.

 

 

Lo malo.

El efecto AMLO: ¿Benéfico para todos?

Andrés Manuel López Obrador y MORENA arrasaron con todo a lo largo y ancho del país, sin embargo: ¿Su efecto es positivo?

La forma en como Andrés Manuel legítimo su victoria  es importante. Es un presidente que tiene la aprobación del más del 56% de la población, es el primer presidente electo de México que alcanza una participación ciudadana del 70% en casillas y es, sin lugar a dudas, el cambio tan sonado que era imposible que no llegará; pero, así como ha sido un revulsivo para la mayoría de las personas,   ese mismo efecto repercute en su credibilidad ante la aprobación de candidaturas en algunos estados.

Para sorpresa de muchos Cuauhtémoc Blanco arrasa en su candidatura en Morelos como gobernador, siendo, para los morelenses, una piedra en el zapato muy complicada,  ya que el ex americanista funge como una de las peores administraciones que ha tenido la ciudad de Cuernavaca. El ex futbolista e ídolo de muchos, retomó las riendas de su gestión y decidió unirse al puntero nacional e interesantemente controversial (como él) candidato de MORENA Andrés Manuel López Obrador para fungir como representante de su partido a la gubernatura de ese estado.

El problema no es el candidato (cualquier ciudadano con apoyo y que cumpla los requisitos puede serlo) el problema es la poca credibilidad que comienza a labrar un partido que  dice ser la “esperanza” de un país, y a su vez coloque este tipo de guiñapos en la gubernatura, donde hoy, las vidas de decenas de ciudadanos mexicanos estarán en las manos de una persona que seguramente aún no entiende cuál y cómo será el inicio de su gestión

El efecto AMLO arrasó con el país y sí, la transformación de México está alcanzando puntos verdaderamente extraños, y más aún cuando precisamente, la democracia, a pesar de ser tan loable en su participación, también puede ser ciega al momento de decidir.

Pero eso esos son los claroscuros de la democracia: una pluralidad ávida de cambio pero probablemente ciegue el entorno.

Lo peor

Miguel Ángel Yunes: Tiempo perdido.

Hace dos años comenzó la gestión de Miguel Ángel Yunes. Todo Veracruz se encontraba expectante ante la salida de un alicaído PRI que terminó de enterrar Javier Duarte de Ochoa y que parecía la punta de lanza de la debacle del mayor dinosaurio político del país. La gestión parecía para muchos la forma inmediata de hacer cambios fundamentales ante una política de favoritismos y amiguismos de terror que inauguró el mismo Fidel Herrera y apuntaló el mismo Duarte.

Pero en Veracruz nada avanzó.

La política del gobernador fue apuntalar la candidatura de su hijo que ya, desde hace mucho tiempo, se perfilaba como el candidato “nominal” de la bancada panista veracruzana. Aunque mucho les cueste aceptarlo, Miguel Ángel Yunes Márquez, transformó (a su manera) un Boca del Río que hoy por hoy, es uno de los centros turísticos más importantes del estado, sin embargo, el querer colocarlo por delante de las “preferencias partidistas” para gobernador solo tiene un nombre: Autoritarismo

Hoy, la soberbia de un candidato, la desafortunada idea de administración de un gobernador, y el inclemente peso de un voto, colocan a un novel e improvisado  Cuitláhuac García al frente de la gubernatura como el único contendiente “capaz” de sacar al estado de este lamentable debacle en la que se encuentra. Hoy el gobernador ve como el tiempo perdido pasa frente a él, entendiendo por fin que las gestiones gubernamentales no son un juego de familia.

Su soberbia hoy se castiga con votos, esperando que por fin el “Yunismo” salga del estado por la puerta de atrás, como toda su administración.

Hasta la próxima.

 

 

¿Cómo van los números: Veracruz? (9:37 pm)


Fuente: INE