Hablemos un poco de…


peña

Un fantasma llamado democracia.

Por Edel López Olán.

Es complicado hablar de política en un país donde el concepto es tan ambiguo desde su raíz. Cada proceso electoral; cada momento político de nuestro país se ha convertido en un carnaval, donde los personajes saltan a la vista de una forma grotesca, haciendo el ejercicio más tedioso de lo que ya es.

La sociedad en México ha comenzado lentamente un despertar que ya se visualizaba en el horizonte; y que si bien no es político-social, por lo menos, comienza a mermar las filas de los partidos que lentamente ven como sus aspiraciones se difuminan tanto como sus discursos vacíos y demagógicos. La clase política en este momento se encuentra más aletargada que nunca sin que eso les impida cometer los mismos errores descomunales que nos han entregado. La violencia y el descontento social por fin serán un factor predominante en las próximas elecciones, que si bien se encuentran plagadas de un optimismo ramplón; preocupa a más de uno interesado en el proceso electoral.

 Y es que el PRI, al parecer, aun no se ha percatado de la tablita tan lábil en la que se encuentra parado, donde todos sus actos bien intencionados se ven nublados por diferentes candidatos que brillan más por su corrupción, malos manejos, e historiales descomunales de escándalos de todo tipo. El Partido se ha desgastado demás por una administración federal que lo único que tiene en alto es el copete de nuestro desafortunado presidente, que hasta el momento no supo explotar el capital político que tenían en sus manos, trazando, de manera desafortunada, la probable debacle en el congreso con muchas reformas por venir, pero con un daño hecho con las reformas aprobadas de raíz.

Estados como Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Estado de México, y Veracruz han vivido en carne propia el descontento social (con tintes de ejecuciones del crimen organizado) en un país que sigue teniendo esa lamentable transición democrática que se encuentra lejos de una realidad. El asesinato de candidatos o colaboradores cercanos a los procesos electorales, deja al descubierto esa lamentable y siempre ambigua participación de dinero ilícito o conflictos de interés en las elecciónes. La muerte y deseo constante de mermar las filas de un partido de forma sangrienta ha carcomido la idea de la gente, que ve ya el voto como una invitación a la violencia.

Pero…¿En qué momento la democracia se convirtió en algo sangriento?

En México los partidos político recurrieron, ante la carencia de ideas tangibles a un desfile de personajes sin sentido que de políticos solamente tienen el nombre en la boleta electoral. El convencer, mantener, y consolidar una nueva ola de militantes parece ya una misión imposible; más aun, con argumentos tan estúpidos como los del PRD contra políticos corruptos teniendo entre sus filas a gente como Los Abarca; o el mismo Andrés Manuel López Obrador hablando de corrupción teniendo a todos sus familiares en MORENA; sin hablar del horrible comercial del PAN. Los partidos políticos se han convertido en una caricatura de lo que pretenden ser, convirtiendo a la democracia mexicana en una historieta más increíble que las de Marvel. Futbolistas, actores, actrices, payasos, conductoras, son ahora parte de la nueva política mexicana que cumple por lo menos con lo básico de los últimos años: Ser un payaso del sistema.

El domingo tenemos de nuevo otro ejercicio “democrático” que dejará a muchas personas descontentas. La falta de prioridad en la creación de un país ha mermado a todo el esquema político que lentamente ve como la sociedad se sale de las manos en una vorágine de votos nulos, actos vandálicos y robos al por mayor. El fantasma en el que se ha convertido la democracia, lentamente nos empuja a un limbo donde todos, absolutamente todos salimos perdiendo.

 Vota por quien tu decidas. Vota por quien tu creas el mejor. Anula tu voto si es necesario. Pero ¡levanta tu voz!

México es un país que no merece los gobiernos que tiene; por la razón que sea, el tamaleo asqueroso que existe debajo de todos los procesos electorales entorpece en mucho lo importante: la democracia, que lentamente se ha convertido en un fantasma que cada vez, en cada proceso, nos asusta más.

Hasta la próxima.

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